Polémica

Donald Trump, el hombre Estado

Desde que llegó al poder, el líder republicano se ha esforzado por incrementar el rol del estado a la hora de dirigir la economía norteamericana

Donald Trump, el hombre Estado
29 agosto de 2025

Estados Unidos siempre fue reconocido a nivel mundial como el país del libre comercio y el capitalismo económico. 

Sin embargo, su presidente, Donald Trump, le está poniendo fin a esa imagen: el magnate, que regresó al poder bajo el lema de "America First", está implementando una estrategia de gobierno en donde, poco a poco, el estado tiene cada vez un papel más predominante a la hora de dirigir la economía.

Por un lado, ya son una costumbre sus constantes críticas e intentos de intervenir en las decisiones de la Reserva Federal con el objetivo de que la máxima entidad monetaria del país reduzca sus tasas de interés. 



Jerome Powell fue nombrado por primera vez presidente de la Fed por Trump en 2018 y luego fue reelegido por el presidente Joe Biden en 2022. Su mandato actual finaliza en mayo de 2026. 

Pero el doble problema Trump no es solo que Powell se niega a bajar las tasas de interés de forma más abrupta, sino que tampoco puede despedirlo de su cargo. 

Es por eso que se encarga de criticarlo públicamente, incluso llamándolo "tonto": su intención de reducir la tasa de interés tiene como principal objetivo depreciar el dólar, lo cual incrementaría las exportaciones estadounidenses y, de esta manera, reduciría el déficit comercial del país.



Pero el gusto de Trump por incrementar el rol del estado en la economía no se detiene ahí: el magnate está buscando que el gobierno cada vez tenga una mayor participación en las empresas privadas.

Por ejemplo, la semana pasada el gobierno acordó tomar una participación del 10% en Intel al convertir US$ 8.900 millones de subvenciones federales, bajo la Ley de Chips de 2022, en acciones.

El acuerdo también contiene una garantía de cinco años que permite al gobierno tomar 5% por ciento adicional de Intel, a US$ 20 por acción, si deja de poseer el 51% de su negocio.



Además, el gobierno está considerando tomar participaciones en contratistas de defensa, incluida Lockheed Martin Corp.

La noticia fue confirmada por el secretario de Comercio de Estados Unidos, Howard Lutnick: "Hay que hablar mucho sobre cómo financiamos nuestras adquisiciones de municiones. Hay una discusión monstruosa sobre la defensa. Lockheed Martin obtiene el 97% de sus ingresos del gobierno de los Estados Unidos. Son básicamente un brazo nuestro".

Los comentarios de Lutnick son el último ejemplo de las intervenciones agresivas de la Casa Blanca en el sector privado, con movimientos que históricamente solo se han tomado en tiempos de guerra, o para salvar a empresas nacionales estratégicas y en dificultades en tiempos de estrés económico.



Y estas intervenciones parece que no se van a detener: según el director del Consejo Económico Nacional, Kevin Hassett, el gobierno podría tomar participaciones accionarias en más empresas, potencialmente a través de un fondo soberano estadounidense.

Pero, a diferencia de lo que sucede con la Fed, esta estrategia, muy similar a la forma en la que China se vincula con sus empresas, está mucho más vinculada con cuestiones de seguridad, y no tanto económicas. 

Por ejemplo, en el caso del acuerdo con Intel, el director financiero de la empresa, David Zinsner, reconoció que la inversión de la administración Trump se estructuró para disuadir al fabricante de chips de vender su unidad de fabricación.



Cabe recordar que, en medio del auge de la IA y en plena competencia con China, los semiconductores han pasado a ser un activo estratégico para Washington.

"No creo que haya una alta probabilidad de que llevemos nuestra participación por debajo del 50% (...) creo que, desde la perspectiva del gobierno, estaban alineados con eso: no querían que tomáramos el negocio y lo escindiéramos o se lo vendiéramos a alguien", consideró Zinsner. 

Con estos comentarios, Zinsner dejó en evidencia cómo el acuerdo con la administración Trump ata las manos de la compañía: "las órdenes podrían verse como un poco de fricción para evitar que nos movamos en una dirección a la que creo que, en última instancia, el gobierno preferiría que no nos moviéramos".



De esta manera, Trump parece mantenerse fiel a su idea de "America first" aunque, indirectamente, está acabando con la imagen de su nación como la cuna del libre comercio y el liberalismo económico. Sin embargo, en un mundo en donde las tensiones geopolíticas van en ascenso, probablemente tengo más de un argumento en su favor.

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