La violenta retórica de Donald Trump contra Europa, a lo que se suman los últimos incidentes migratorios dentro de Estados Unidos, están afectando visiblemente la imagen que el mundo tiene del país norteamericano.
Sin embargo, por ahora, no parece preocupar a los fanáticos de cara a la próxima Copa del Mundo que se celebrará en Estados Unidos, México y Canadá.
Aunque en 2025 Trump pareció contenerse, el 2026 lo ha empezado con todo: tras capturar a Nicolás Maduro, intimó a Dinamarca, un aliado dentro de la OTAN, para que le entregue Groenlandia o, caso contrario, la tomaría por la fuerza.
Las amenazas contra un miembro de la alianza transatlántica generaron una crisis sin precedentes entre Washington y el Viejo Continente, con todos los países de este último respaldando masivamente a Dinamarca y, en paralelo, desafiando al propio Trump.
Sin dudas, estos hechos han afectado la imagen de Estados Unidos en Europa, lo que se profundizó también por los recientes operativos del ICE (Servicio de Inmigración y Aduanas) en Minnesota, en donde dos ciudadanos estadounidenses ya perdieron la vida en menos de un mes.
Toda esta situación ha llevado a que algunos actores analicen, seriamente, boicotear la Copa del Mundo que se celebrará del 11 de junio al 19 de julio (78 de los 104 partidos se disputarán en Estados Unidos).
Por ejemplo, la secretaria de Estado de Deportes de Alemania, Christiane Schenderlein, reconoció que una baja de la selección del próximo compromiso mundialista es viable, pero que esto depende "exclusivamente de las federaciones deportivas responsables, y no al mundo político".
La idea de que la selección de Alemania no participe del certamen en EE.UU. fue impulsada por el diputado conservador Roderich Kiesewetter.
Por su parte, Oke Göttlich, presidente del club de la Bundesliga St. Pauli y vicepresidente de la Federación Alemana de Fútbol, dijo que había llegado el momento de "considerar y debatir seriamente" no participar del Mundial en protesta, y comparó el momento actual con los boicots olímpicos de la Guerra Fría en los años 80.
"¿Cuáles fueron las justificaciones para los boicots a los Juegos Olímpicos en los años 80? Según mis cálculos, la amenaza potencial es mayor ahora que entonces. Debemos tener esta conversación", remarcó.
Sin embargo, no todos comparten la postura alemana: el Ministro de deportes de Francia dijo que no hay "deseo" en París de boicotear el torneo, argumentando que el deporte debe mantenerse separado de la política.
Por su parte, Dinamarca podría jugar el Mundial si su equipo se clasifica a través de los play-offs: en un comunicado, el director ejecutivo de la Federación Danesa de Fútbol, Erik Brogger Rasmussen, reconoció "la situación sensible actual (...) Como muchos otros, lo seguimos de cerca de forma continua. Nuestro objetivo ahora mismo es ganar los dos partidos de marzo y así clasificarnos para el Mundial".

Los fanáticos no se preocupan
Pero, mientras los países debaten de qué manera pueden frenar a Trump (sin dudas, un boicot contra el Mundial sería un duro golpe para el magnate), los fanáticos continúan preparándose para la gran cita: según datos de la empresa Amadeus, las reservas de vuelos hacia Estados Unidos se han disparado desde que se anunció el calendario de partidos en diciembre, con un 18% de esas reservas realizadas por viajeros británicos (Argentina debuta el 16 de junio en la ciudad de Kansas ante Argelia).
La realidad es que los viajes europeos a Estados Unidos han disminuido desde la elección de Trump en noviembre de 2024, con muchos turistas desanimados por un mayor escrutinio en los pasos fronterizos.
No obstante, esto no parece ser una preocupación de cara al Mundial, incluso ante el reciente aumento de la violencia vinculado a las detenciones de ICE en la ciudad de Minneapolis.
De las reservas hechas para el periodo del torneo, el 37% se realizó en el mes del sorteo, especialmente entre los aficionados de Inglaterra y Escocia.
"El torneo es una oportunidad para ver a los jugadores de fútbol americano más talentosos del mundo y los aficionados irán casi a cualquier parte para ver a los mejores, sean cuales sean las políticas y la política del país anfitrión", dijo el analista de viajes Paul Charles.
"Sin embargo, la seguridad también es un factor clave, por lo que los visitantes esperarán que prevalezca la calma en las ciudades anfitrionas y que su seguro de viaje siga siendo válido para sus viajes previstos en junio y julio", agregó Charles, director ejecutivo de la consultora The PC Agency.
El mayor pico de reservas diarias se registró en el primer partido en Nueva York entre Brasil y Marruecos, con más de 2.500 vuelos registrados, según los datos de Amadeus.
Estados Unidos, que organizará los Juegos Olímpicos de 2028 en Los Ángeles, celebró el año pasado con gran éxito la primera edición de la Copa del Mundo de Clubes de la FIFA en donde participaron Boca Juniors y River Plate.

Los antecedentes
Estados Unidos ya sabe lo que es vivir un boicot en primera persona, ya que una serie de países, liderados por la Unión Soviética, no participaron de los Juegos Olímpicos de verano celebrados en el país norteamericano en 1984.
En realidad, la medida soviética fue en respuesta al boicot a los Juegos Olímpicos de 1980, liderado por parte de Estados Unidos en protesta por la invasión soviética a Afganistán.
Varios países se unieron a la protesta, entre ellos Alemania Occidental, Canadá, Argentina, Chile, Japón, Turquía y Noruega. Además, China, que para ese entonces ya estaba enemistada con la Unión Soviética, tampoco asistió.
Respecto al boicot a los Juegos Olímpicos de 1984, celebrados en Los Ángeles, un total de 15 países liderados por la Unión Soviética no asistieron el evento.