Sorpresa

Trump asusta a propios, ajenos y hasta a la extrema derecha europea

Con sus polémicas declaraciones y decisiones, el presidente de Estados Unidos está logrando lo inimaginable: que hasta los partidos de extrema derecha de Europa le empiecen a soltar la mano

Trump asusta a propios, ajenos y hasta a la extrema derecha europea
25 enero de 2026

Desde que Donald Trump regresó a la Casa Blanca, ha tomado una serie de decisiones que le hacen comprender al mundo que el orden liberal impulsado por el propio Washington ha llegado a su fin. 

Sin dudas, los mayores exponentes de esto último fueron la captura de Nicolás Maduro en territorio venezolano y las intenciones (y amenazas) de Trump de anexar Groenlandia, incluso a través del uso de la fuerza.

La actitud de Trump, que parece querer generar un mundo basado en la ley del más fuerte, ha sido criticada por importantes líderes mundiales, como el francés Emmanuel Macron, el alemán Friederich Merz o el canadiense Mark Carney, actores comprometidos con los valores democráticos y el respeto de la ley. 



Pero lo llamativo es que este comportamiento (y sus constantes críticas a Europa) está provocando que también los líderes de extrema derecha y populistas le suelten la mano.

Hasta no hace mucho tiempo, la administración de Trump ha apoyado repetidamente a partidos europeos de extrema derecha que comparten una postura similar en temas que van desde la inmigración hasta el cambio climático. 

Incluso la última Estrategia de Seguridad Nacional de EE. UU. emitida afirmó que "la creciente influencia de los partidos patrióticos europeos da motivos para un gran optimismo."



Pero esos partidos ahora se enfrentan a un dilema, ya que la desaprobación hacia Trump crece en todo el Viejo Continente.

Críticas desde Alemania y Francia 

"Donald Trump ha violado una promesa fundamental de campaña, es decir, no interferir en otros países", dijo Alice Weidel, líder de la extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD).

En esta línea, Tino Chrupalla, el otro líder nacional de la AfD, condenó el enfoque que estaba adoptando Trump: "Los métodos del Lejano Oeste deben ser rechazados aquí, y el fin no siempre justifica los medios".



Según una encuesta de Forsa, el 71% de los alemanes ve a Trump como un oponente más que como aliado.

Por otro lado, el mismo día en el que Maduro fue capturado, Marine Le Pen, líder de la extrema derecha francesa, consideró que "hay una razón fundamental para oponerse al cambio de régimen que Estados Unidos acaba de instaurar en Venezuela. La soberanía de los Estados nunca es negociable, independientemente de su tamaño, poder o continente. Es inviolable y sagrada".

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Le Pen y Bardella



"Renunciar hoy a este principio por Venezuela, por cualquier Estado, equivaldría a aceptar nuestra propia servidumbre mañana. Esto sería un peligro mortal, sobre todo cuando el siglo XXI ya presencia importantes convulsiones geopolíticas que proyectan una sombra permanente de guerra y caos sobre la humanidad", agregó.

Y, en sintonía con Le Pen, Jordan Bardella, presidente del Rassemblement National, citó la captura de Maduro como ejemplo de las recientes medidas belicistas estadounidenses que rechaza, y advirtió sobre "un retorno a las ambiciones imperiales" y un mundo en el que "la ley de los más fuertes prevalece sobre el respeto a las normas internacionales". 

Desde Italia y Reino Unido son más cautelosos 

Más allá de que Trump asusta a propios y ajenos, la realidad es que para muchos líderes europeos el mandatario estadounidense continúa siendo un importante aliado. 



Por ejemplo, la primera ministra italiana Giorgia Meloni se mostró mucho más suave al afirmar que la decisión de Trump de imponerles aranceles a sus aliados europeos fue un "error".

"Hablé con Donald Trump y le dije lo que pienso", afirmó el domingo, añadiendo que creía que había "un problema de comprensión y comunicación" entre Washington y Europa. 

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Giorgia Meloni



Por su parte, el partido populista británico Reform UK, cuyo líder, Nigel Farage, siempre destaca sus estrechos lazos con Trump, expresó: "Usar amenazas económicas contra el país que ha sido considerado tu aliado más cercano durante más de cien años no es algo que esperaríamos".

En sintonía, el propio Farage consideró que "los amigos pueden discrepar en privado, y está bien. Eso forma parte de la vida, parte de la política". Pero agregó "que un presidente estadounidense amenace con aranceles a menos que aceptemos que puede tomar el control de Groenlandia, por algún medio, sin siquiera obtener el consentimiento del pueblo groenlandés, es un acto muy hostil", agregó. 

Para él, "esta es la mayor fractura en nuestra relación desde Suez en 1956". Y si bien consideró que la situación puede revertirse, también afirmó que "si no superamos esto, realmente sería una ruptura".



La "cláusula" Farage 

Al igual que Trump, en Europa se considera que una hipotética llegada de Farage al poder en el Reino Unido volvería, nuevamente, la relación muy inestable. Por ello, la UE exige garantías de que Londres compensará al bloque si un futuro gobierno incumple el acuerdo de "reinicio" del Brexit que el primer ministro Keir Starmer está negociando actualmente.

Según el Financial Times, un borrador de texto de un acuerdo sobre comercio agrícola, destinado a eliminar los controles posteriores al Brexit sobre los productos de esta actividad, establece que cualquier parte que se retire del acuerdo cubra el costo de restablecer los controles fronterizos e infraestructurales en el futuro.

Conocida como "cláusula de Farage", se la considera un medio para asegurar que el bloque no quede sin dinero si el líder reformista gana unas elecciones generales y hace realidad su amenaza de cancelar cualquier acuerdo sanitario y fitosanitario entre Reino Unido y la UE.



De acuerdo con el FT, la "cláusula de Farage" establece que, si cualquiera de las partes se retira del acuerdo, la compensación incluiría los costos de "la infraestructura y el equipamiento, el reclutamiento inicial y la formación, para establecer los controles fronterizos necesarios", que podrían ascender a miles de millones de libras.

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