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Alemania decide: el día después de Angela Merkel

La elección está completamente abierta y el mundo verá si el “corazón de Europa” comienza a latir con una nueva configuración de poder.

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23-09-2021
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Por Fernando Domínguez Sardou (*)

Este domingo 26 de septiembre Alemania va a las urnas, en una extraña elección. Es la primera vez desde 2005 en que Angela Merkel no encabezará las listas de la CDU, y la percepción de cambios trasciende el nombre de quien ocupará la Cancillería Federal, sino que atraviesan al sistema de partidos en su conjunto. De ello, podemos inferir que la composición de poder en Alemania, a partir del próximo lunes tendrá otra configuración.

A lo largo de los últimos 16 años, bajo el férreo liderazgo de Merkel y de la democracia cristiana -aunque, la mayor parte del tiempo en gobiernos de “gran coalición” con la social-democracia-, Alemania ha ido experimentando una profunda transformación en su sistema de partidos.

Históricamente, siempre podíamos ver a dos grandes partidos: la CDU -demócrata cristiano y de centroderecha- y a su hermano menor de Baviera, la Unión Social Cristiana o CSU y al Partido Social Demócrata, de centro izquierda. En el medio, como fiel de la balanza, el liberalismo. En los años '80 y '90, el sistema se comenzó a expandir hacia la izquierda, con el surgimiento de Los Verdes, y posteriormente del partido heredero del comunismo en Alemania Oriental, hoy denominado La Izquierda. El esquema completo de izquierda a derecha, se completa con Alternativa por Alemania, partido antisistema de derecha, con postulados extremos, y por lo general rechazado por el resto de los partidos del sistema.

La histórica fragmentación que ha comenzado a acumular el sistema, combinada con el desgaste después de los muchos años de Gobierno de Merkel, han creado el espacio ideal para que las elecciones del próximo domingo sean una arena abierta para reconfigurar el espacio de coaliciones en torno a las cuales se ordenará el poder en Alemania en los próximos años. Esto nos trae una serie de preguntas abiertas cuya respuesta tendremos el domingo.

Por la parte del oficialismo, Merkel ha dedicado los últimos tres años a generar una sucesión ordenada en su liderazgo, aspecto en el que no ha sido exitosa. Luego de un breve interregno de quien parecía la hija predilecta de la canciller, Annegret Kramp-Karrenbauer, caída tras una histórica mala elección al Parlamento Europeo en 2019, Armin Laschet se ha hecho con el liderazgo del partido y la consecuente candidatura a canciller. La candidatura de Laschet arrancó dañada por una fuerte interna con la CSU bávara y una serie de errores a lo largo de la campaña -como reírse en público en el marco de una recorrida a una localidad afectada por las inundaciones del pasado julio-, sumado al desgaste de 16 años en el Gobierno, hacen pensar que la CDU se encamina a una de las peores elecciones de su historia.

1. La pregunta central que se abre en este escenario es si podrá aspirar a conformar una coalición de gobierno -incluso ganando con un bajo porcentaje-, o directamente, la CDU se quedará fuera del Gobierno por primera vez desde el año 2002.

2. La segunda pregunta que se nos abre es cuál será el rol que jugará la extrema derecha en la elección y en la discusión para la formación del próximo Gobierno.

Alternativa por Alemania, con una agenda antieuropeísta y profundamente conservadora, parece capaz de disputarle votos a la CDU, particularmente en Alemania Oriental y en las zonas más empobrecidas del país.

Este partido, que ha ingresado por primera vez en el Bundestag en 2017, como tercera fuerza, pugna por retener su cuota de poder, y valiéndose de la fragmentación, impulsar su capacidad de chantaje para correr la discusión a la derecha. Las encuestas parecieran mostrar que su influencia no crecerá, pero los éxitos a nivel continental de estos partidos nos permiten pensar en este interrogante. Asimismo, gran parte de los votos de este eje de derecha y centro-derecha, estarían siendo captados por los liberales, quienes podrían mejorar levemente el resultado obtenido en 2017.

Pese a lo anterior, las encuestas parecieran estar marcando un importante respaldo a las tres fuerzas de izquierda. La socialdemocracia, con el actual vicecanciller Olaf Scholz al frente, está primera en todas las encuestas, y de forma sostenida desde mediados de agosto, aunque con una baja diferencia. También, el líder del SPD ha salido fortalecido de los debates electorales, que lo dejaron muy bien posicionado.

Los Verdes, quienes por primera vez declaran ir a buscar el puesto de Canciller, bajo el liderazgo de Annalena Baerbock, tuvieron un momentum en las encuestas en el primer semestre de este año, pero han perdido parte de su visibilidad, a costa de Scholz. Su fortaleza estuvo (y está) dada por el crecimiento de la agenda ecologista, particularmente en torno al cambio climático, en la agenda política germana. La izquierda (“Die Linke”) estaría perdiendo votos y bancas, pero ante la coyuntura, podría ganar peso en términos relativos.

La pregunta detrás de esta elevada fragmentación es si no se podrá conformar una coalición de centroizquierda, con el SPD al frente, que deje atrás los años de gran coalición entre la CDU y el SPD, o bien, si no se invierte el orden de la misma -con el SPD al frente-.

El último gran interrogante es a dónde irá a parar el voto de los indecisos. En Alemania, históricamente, la democracia cristiana suele ser “mal medida” en las encuestas: el partido de Merkel acostumbra tener mejores resultados de lo que indican las encuestas. Sin embargo, el desgaste que presenta en la actualidad, con la candidatura poco favorecida de Laschet lo ponen al oficialismo en una posición más difícil. El último tramo de la campaña sin dudas apuntará a la estabilidad construida por los gobiernos de la CDU.

Con esto, la elección está completamente abierta. El domingo, entonces, el mundo verá si el “corazón de Europa” comienza a latir con una nueva configuración de poder, sea con una nueva coalición, o con un nuevo partido de Gobierno, o bien si hay renovación de liderazgos en un escenario de continuidad.

(*) Politólogo, investigador y docente (UCA/USAL/UNTREF) y especialista asociado del Centro de Estudios Internacionales (UCA) Las opiniones vertidas en este texto son personales.

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