Un bono económico global para Macri

El nivel de actividad, Brasil, el dólar y las tasas de interés, aliados silenciosos de Argentina

25-08-2017
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Con motivo del simposio que comenzó ayer en Jackson Hole abundan los análisis sobre la situación económica global y el papel que desempeñaron los bancos centrales. A favor de su tarea durante los últimos años, cabe destacar que la economía global muestra un crecimiento sincronizado que no se registraba desde hace una década.  Este año, ninguno de los 45 países que monitorea la OCDE sufrirá una recesión y en 33 de ellos la suba del PIB será mayor que en 2016. En el debe de los banqueros centrales está que no logran que la tasa de inflación llegue a la meta de 2%. En Estados Unidos se ubica en el 1,7% y en la zona del euro en 1,3%.

Además, se produce un hecho inédito y es que la inflación se mantiene en niveles muy bajos pese a que la actividad se expande en las economías avanzadas y la tasa de desempleo caer en Europa y Estados Unidos está en una situación de virtual pleno empleo. Esta realidad lleva a que Estados Unidos vaya normalizando su política monetaria de manera gradual y que Europa siquiera haya comenzado ese proceso.

Una ayuda clave

La economía global ayudará a Argentina en los próximos años, será una aliada importante aunque se hable poco de ella porque los temas locales dominan la agenda. Pero una economía con el  tamaño que tiene la de Argentina está muy condicionada a lo que ocurre más allá de sus fronteras. Muchas veces los gobiernos locales son elogiados por méritos ajenos y otras, son castigados por las culpas de otros. En nuestro país, un buen gobierno es el que logra aprovechar al máximo los ciclos favorables de la economía global y consigue limitar todo lo posible el impacto negativo de los contextos externos negativos.

En 2017 el producto global crecerá 3,5% pero Sudamérica lo hará a una tasa menor y sólo los países asiáticos estarán por encima de ese promedio. En ese contexto, no cabe esperar que Argentina crezca más allá del promedio mundial pero tampoco menos. La realidad mundial le pone un techo a la expansión  pero también asegura un piso mínimo de crecimiento.

Pero una economía global en expansión es una buena noticia para Argentina. También lo es que Brasil, su principal socio comercial, luego de dos años de recesión y uno de estancamiento, apunte a crecer el 2% en 2018.  A su vez, la tasa de interés en el mundo seguirá baja, haciendo menos costoso el endeudamiento argentino y asegurando la disponibilidad de capitales,  porque los bancos centrales no pueden endurecer sus políticas monetarias en la medida en que la tasa de inflación no alcance el 2% que se fijaron como meta.

Finalmente no hay factores económicos ni políticos para que el dólar, que bajó casi 10% contra una canasta de monedas desde que comenzó el año, vuelva a subir. Y un dólar más débil, que está en el interés de Washington, también lo está en  el de Argentina, porque asegura mejores precios para las commodities y contribuye al proceso de desinflación.

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