Panorama

Títulos quietos, con dólar y tasas en una coctelera

El mercado financiero sigue con las secuelas del fin de las Lefi. Los bancos tienen problemas para financiarse vía Lecap en plazos más largos, y eso sigue provocando movimientos bruscos en las tasas y mayor presión cambiaria. Los especialistas dicen que por ahora el problema está encapsulado. Tanto que acciones y bonos terminaron sin cambios, pero con una señal de alerta en los ADR.

Con el dólar oficial a $1.325,63, el BCRA no intervino en el mercado de cambios
Con el dólar oficial a $1.325,63, el BCRA no intervino en el mercado de cambios Reuters
Luis Varela 30 julio de 2025

Después de la licitación de deuda en pesos del martes, en la que vencían títulos por $11,8 billones y se renovaron papeles por únicamente $9 billones, nada menos que $2,8 billones (equivalentes a unos US$ 2.150 millones) quedaron libres y toda esa masa enorme de fondos provocó una fuerte vibración en las tasas de interés y en el precio del dólar, pero con muy bajo impacto tanto en los bonos como en las acciones.

Para que se entienda fácilmente lo que está pasando, un ingenioso operador de la city lo explicó de la siguiente manera: "Hasta hace tres semanas todos los músicos del mundo financiero seguían el ritmo de un solo director, el Banco Central, pero la batuta de las Lefi ha desaparecido y ahora tenemos a todas las entidades desafinando, cada una tocando su instrumento por separado, y lo que era una sinfonía se transformó en un barullo".

Con una explicación más técnica, hasta la primera semana de julio (y durante los últimos años) el BCRA vino funcionando para los bancos como una especie de red de última instancia. Cada banquero hacía sus jugadas y si al final del día se quedaba con pesos sobrantes, se los colocaba al BCRA en las LEFI a un día, con una tasa del 29% anual, y si le faltaban pesos hacía lo contrario, le pedía fondos a la autoridad monetaria.



Con un timing bastante cuestionable, al punto de que el ministro Luis Caputo le advirtió al presidente del BCRA Santiago Bausili que "la motosierra se puede convertir en una katana (el sable corvo japonés de los samurai, que cortaba cabezas con un solo golpe)", en medio de la campaña electoral se decidió eliminar las Lefi y pasarle el control del movimiento del dinero al Tesoro, a través de las Lecaps, que son instrumentos a 15 días, con un plazo 15 veces más largo que las Lefi.

Santiago Bausili y Luis Caputo
Luis Caputo le advirtió al presidente del BCRA Santiago Bausili que "la motosierra se puede convertir en una katana"

Por supuesto, este cambio de reglas provocó un desconcierto en las entidades financieras, dividiendo a bancos, fintech y billeteras virtuales en dos partes bien definidas (muy líquidas y con graves problemas de escasez de fondos), por lo que las tasas de interés se empezaron a mover como en una montaña rusa. Con una vibración tan fuerte que el BCRA, para arreglar la movida, tuvo que reimplantar algo que se había abandonado hacía tiempo: los pases a un día, REPO, que son ventanillas para que los bancos puedan recurrir por problemas de liquidez.



En medio de eso, ocurrió la mega licitación del martes, en la que vencieron $11,8 billones, por las que la Secretaría de Finanzas tuvo que pagar tasas de interés insólitamente altas, de entre 52% y 65,3% anual, con casi la mitad del dinero que se roleó afectándose a papeles que vencerán en agosto. Por lo que durante el mes que se inicia este viernes habrá vencimientos de deuda en pesos por la friolera de $38 billones, equivalentes a unos US$ 29.000 millones, es decir una pared que parece infranqueable.

En medio de todas estas cifras que casi no entran en la cabeza de nadie, ocurrió algo inesperado: se conoció que la economía de EE.UU. está creciendo a un ritmo del 3% anual y con eso el dólar global subió contra todas las monedas del mundo. Y eso, obviamente traccionó sobre el mercado local, que empezó a tener más presión cambiaria, a pesar de que los bancos subieron las tasas que pagan por los plazos fijos, con una tasa Tamar (por grandes depósitos) que llegó al 45,3% anual.

Por supuesto, los argentinos -que tienen tatuados en la piel las Lebac (que tumbaron a Macri entre 2016 y 2018) o las Leliq (que estuvieron a punto de llevar a una híper a los Fernández entre 2020 y 2023), empiezan a preguntarse si nuevamente con Luis Caputo se repetirá otro episodio, pero en este caso de Lecap.



Por eso, a pesar de que los bancos pagan por los plazos fijos tasas que van del 37% al 45%, más que duplicando la inflación esperada para los próximos doce meses, la decisión de muchos es volver a refugiarse en el dólar. En algo que no llega a comprenderse del todo, ya que el propio Gobierno -que no compraba dólares cuando valían $1.100- estuvo comprando en las últimas ruedas, a pesar de que el dólar supera los $1.300.

Frente a todo esto, los observadores están enfocados en saber si este problema es de corto plazo y queda encapsulado en los bancos, o si se traducirá a la economía real. En principio, los que están endeudados con tarjetas de crédito o que tienen descubiertos de cuenta corriente ya están empezando a tener un fuerte castigo a sus bolsillos. Pero, de momento, lo que está pasando con esta pulseada entre dólar y tasas pareciera que no está impactando en la inflación: según afirman los que siguen precios de alta frecuencia, el pass through es bajo, más por el bajo consumo y la escasez de pesos que hay en la calle que por otra cosa.

Junto con esto, mientras Trump sigue repartiendo aranceles a diestra y siniestra (esta vez le tocó un impuesto de nada menos que 25% a la India), se conoció que la economía norteamericana retomó la senda de crecimiento (el PIB subió en el segundo semestre a un ritmo del 3% anual). 



Hubo un repunte en las tasas largas de EE.UU.: se pagó 4,1% anual a 1 año de plazo, 3,9% anual a 5 años, 4,3% anual a 10 años y 4,9% anual a 30 años. Y con eso en el exterior el dólar subió 1% contra el euro y el franco suizo, 0,9% contra la libra, 0,7% en Chile, 0,6% en México y Japón y 0,2% en China y Brasil.

Mientras tanto, en línea con ese dólar global más firme, el mercado cambiario local también estuvo bajo presión. El dólar mayorista alcanzó un nuevo récord histórico de $1.315. Y, con el dólar oficial a $1.325,63, el BCRA no intervino en el mercado de cambios, pero al final del día la autoridad monetaria perdió reservas por US$ 480 millones, en un sube y baja que pocos entienden y nadie del Gobierno sale a explicar, lo cual hace que los músicos financieros desafinen cada vez más por estar completamente desconcertados.

Así, el dólar oficial subió $20,58 hasta $1.325,63, el dólar blue no se movió y siguió a $1.320, el Senebi subió $15,68 hasta $1.327,44, el MEP subió $23,73 hasta $1.316,50 y el contado con liqui subió $17,41 hasta $1.314,07. Por lo que la brecha entre oficial y blue es levemente negativa y la del CCL con el mayorista fue de 0%.



Y como el Gobierno tiene fondos suficientes como para pagar los vencimientos de los próximos 10 meses (algo que no ocurría desde hace años) los bonos operaron con más volumen, pero con un movimiento ultraselectivo, que entregó una suba promedio del 0,3%, al tiempo que el riesgo país subió 8 unidades, hasta 727 puntos básicos.

En papeles privados, como Trump sigue con sus aranceles y no consigue un acuerdo con China, sino más tregua, hubo desconfianza y cierre mixto en la Bolsa de Nueva York, por lo que el Dow bajó 0,4%, el S&P cerró sin cambios y el Nasdaq subió 0,1%. En tanto que la Bolsa de San Pablo subió 1% y la de México bajó 0,8%.

Y, casi en línea con la quietud promedio de los bonos, el mercado bursátil local estuvo plano este miércoles. Con $104.652 millones operados en acciones y $106.533 millones en Cedears, la Bolsa de Buenos Aires terminó prácticamente sin cambios. Pero hay una luz amarilla, ya que los ADR argentinos finalizaron con una baja en bloque del 1% al 4% para Cresud, Edenor, IRSA, Bioceres, TGS, Loma Negra, YPF, Central Puerto, Supervielle, Macro, Telecom, Pampa, Galicia y BBVA.



Por último, en commodities, las presiones continúan. Hubo otra suba del 1,2% para el petróleo. Se concretó un fuerte retroceso para los metales preciosos mientras que los básicos también están débiles. En granos el maíz repuntó, pero el trigo y la soja perdieron mucho precio en Chicago. Y en Rosario el sorgo aguantó, pero la soja también agachó un poco. Y en el mundo cripto, con cien regulaciones por venir, hubo una baja del 1,2% para el Bitcoin con caídas de hasta el 4% para el resto de los valores de ese riesgoso panel.

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