Cuando todavía faltan 20 días para las elecciones del 26 de octubre y 13 ruedas de negocios (por el feriado del próximo viernes), Argentina está viviendo en un raro carnaval. Este lunes, para evitar que el precio de los dólares libres siga estando por arriba del techo de la banda, en el mercado calcularon que el Tesoro tuvo que vender US$ 400 millones, por lo que la cebita que tenía se está agotando.
Pero más allá de que ese vaciamiento del Tesoro asusta, el BCRA tiene todavía US$ 12.000 millones del préstamo del FMI y el mercado cambiario actuó hoy con total tranquilidad, con leves subas para el blue y los dólares oficiales, pero con los financieros levemente en baja. En un día en el que además de la entrega de dólares del Tesoro, el BCRA terminó perdiendo reservas por US$ 70 millones.
Y mientras Caputo, Bausili, Daza y Quirno siguen en Washington negociando con el secretario del Tesoro de EE.UU. Scott Bessent para que la ayuda llegue pronto, el Gobierno quiere instalar la idea de que el respaldo será tan importante que queda totalmente la posibilidad de default de la deuda para 2026 y 2027. Pero ni con esa señal los títulos logran una gran reacción. Los bonos subieron apenas y el riesgo país bajó 85 unidades hasta 1.080 puntos básicos. Y la Bolsa de Buenos Aries terminó sin cambios, con los ADR argentinos mixtos en Nueva York.
Todo esto que está sucediendo se parece cada vez más a una escenografía en la que se intenta calmar a los inversores, para que no entren en estampida, con diferente tipo de señales. Y hay elementos curiosos: para mostrar que el peronismo está unido, Kicillof visitó a Cristina Kirchner en su prisión de San José 1111, dijeron que está todo bien, pero no hubo foto (cuando Cristina se muestra hasta arriba de un caminador, diciendo que va "como a Luján). Milei recibió a Macri en Olivos, dijeron que están avanzando en acuerdos, pero tampoco hubo foto. Y desde Washington, Caputo sí manda una foto con Bessent, pero los detalles de lo que puede llegar a venir sigue en un cono de sombras.
Esto significa, que ahorristas, inversores, e incluso operadores o analistas (que supuestamente están siempre más informados) están completamente a ciegas. Todo se convierte en un siga siga, con el Gobierno perdiendo gruesas cantidades de dólares cada día. Y eso se da con otro elemento desconcertante: ya no se publican índices de bonos oficiales como se hacía, para que no haya una clara certeza sobre el nivel de los títulos públicos. Y, por si algo faltara, el banco de inversión JP Morgan, que elabora el índice EMBI, acaba de sacar a Argentina del indicador general y pasará a entregar el número local recién un día más tarde, para tratar de apaciguar las cosas, y que la ola de inversores no corra alocadamente de un extremo a otro.
Pero, en este cambalache que sorprende, se dio hoy otro elemento desconcertante. Seguramente intentando hacer un control de daños después del escándalo por lo sucedido con José Luis Espert mientras se trata de instalar al colorado Santilli para que encabece la lista de LLA en provincia de Buenos Aires, el presidente Milei transmitió las pruebas de sonido para el recital en el Movistar Arena en Villa Crespo, mostrando un ambiente de jolgorio y algarabía.
Espantados, mientras el Tesoro vendía dólares para que los tipos de cambio libres no superaran los $1.500, los operadores rogaban que Scott Bessent no estuviera mirando Instagram, y que se enterara de que el Presidente al que está por respaldar con una ayuda de dólares gigantesca se la pasa bailando, supuestamente para recuperar mística, borrar el cisne negro Espert, y seguir con una campaña electoral que ahora se puso más cuesta arriba de lo que había quedado incluso después de la amplia derrota en provincia de Buenos Aires.
La situación no es sencilla, ya que los economistas reiteran que la ayuda del FMI, de EE.UU. o de quien sea puede ser un calmante temporal, pero que, si no se realizan cambios estructurales, políticos, monetarios y cambiaros, no habrá forma de que la economía argentina retome la senda de crecimiento, que el BCRA pueda ir sumando reservas de manera consistente y que el país se encamine a un riesgo país inferior a los 500 puntos, como para tener acceso a los mercados voluntarios de crédito.
De hecho, por haber usado al dólar como ancla para acelerar el proceso de desinflación, la consultora Abeceb informó justamente hoy que el rojo comercial que la Argentina mantiene con Brasil está en un nivel muy elevado, con exportaciones en caída e importaciones en fuerte crecimiento.
Toda esta situación se da en un momento en el que EE.UU. también atraviesa un momento complicado. El Capitolio no le aprobó los recortes de salud pretendidos por Donald Trump, y el gobierno se encuentra cerrado, en situación de "shut down", algo que traba todo tipo de pagos federales hasta que algún acuerdo se consiga. A fines de 2018 Trump tuvo el mismo problema y tardó 35 días para que el Congreso le apruebe el Presupuesto, luego de que cediera con la construcción del muro fronterizo que pretendía el líder republicano.
Además, la economía norteamericana está creando poco empleo y todo está preparado para que a fin de mes (los días 28 y 29 de octubre) se reúna la Fed y decida si volverá a bajar su tasa base en otros 25 puntos básicos. El mercado no parece estar convencido de que eso suceda, tanto es así que este lunes las tasas largas de EE.UU. volvieron a subir: se pagó 3,6% anual a 1 año de plazo, 3,7% anual a 5 años, 4,2% anual a 10 años y 4,8% anual a 30 años. Y, con eso, en el exterior el dólar subió 1,9% en Japón y 0,2% contra el euro, no cambió contra el franco suizo, la libra y el yuan, pero bajó 0,1% en Chile, 0,3% en México y 0,4% en Brasil.
A nivel local, en tanto, con el dólar oficial a $1.460,20, el BCRA no intervino en el mercado de cambios, pero el Tesoro habría vendido US$ 400 millones, e incluso al final del día la autoridad monetaria perdió reservas por US$ 70 millones. Con ese esquema, el dólar oficial subió $5,34 hasta $1.460,20, el blue saltó $10 hasta $1.450, el Senebi subió 99 centavos hasta $1.467,60, el MEP bajó $ 2,82 hasta $1.496 y el contado con liqui bajó $12 hasta $1.525. Por lo que la brecha entre el oficial y el blue fue negativa en 1% y la del CCL con el mayorista fue de 6,6%.
En el run run del mundo financiero se dice que Bessent ya tiene decidido el swap por US$ 20.000 millones para asistir a Argentina, con una doble jugada extra: un aporte para que el país coloque deuda nueva y otro similar para comprar bonos ya emitidos. Eso, de concretarse, eliminaría casi por completo la posibilidad de default, por lo menos dentro de la administración de Milei, por lo que, con buen volumen, los bonos argentinos terminaron con una suba imperceptible, que se tradujo en una baja de 85 unidades para el riesgo país, hasta 1.080 puntos básicos.
En papeles privados, mientras tanto, la intranquilidad rodea incluso a Wall Street: por lo que hubo cierre mixto en la Bolsa de Nueva York, con suba del 0,7% para el Nasdaq, alza del 0,4% para el S&P y baja del 0,1% para el Dow. En tanto que la Bolsa de San Pablo bajó 0,3% y la de México cayó 2,5%.
A nivel bursátil local la situación fue de indecisión. Con $85.940 millones operados en acciones y $169.749 millones en Cedears, la Bolsa de Buenos Aires bajó 0,1%. Mientras que los ADR argentinos terminaron mixtos, con subas del 1% al 3% para Bioceres, Supervielle e YPF; y con bajas del 1% al 2% para Cresud y Edenor.
Finalmente, en commodities, se ve claramente la intranquilidad el momento. A pesar del acercamiento entre Israel y Hamas, el petróleo subió 1,5%. Los metales básicos operaron mixtos. En Chicago el maíz subió apenas, la soja no se movió y el trigo retrocedió. En Rosario ocurrió lo contrario, con trigo para arriba, y bajas para maíz, soja y sorgo. Y lo más distintivo del día fue una nueva suba para los activos considerados refugio: el oro y el bitcoin alcanzaron nuevos récords, mientras que la onza de plata ya está por igualar a su máximo histórico de 2011, cuando acababan los ecos de la crisis financiera de 2008.
