El mercado se asustó. De la euforia del miércoles, en línea con el triunfo ante Inglaterra, ahora que la agenda del Mundial de Fútbol entró en zona de descuento, muchos inversores empiezan a percatarse de cuáles son las ilusiones y cuáles son las realidades.
Y para que esto ocurriera, mucho tuvo que ver con el predicado utilizado por Luis Caputo para dar los números fiscales de junio. Mientras las cuentas le daban bien, daba en detalle los números mensuales y anuales, pero ahora que, por baja actividad y baja recaudación, el superávit empieza a flaquear, el ministro empieza a mostrar valores con una arquitectura muy particular.
En junio de 2026, la racha de saldos positivos que venía registrando el Sector Público Nacional (SPN) se interrumpió, arrojando un resultado deficitario. El Ministerio de Economía atribuyó esto principalmente a factores de alta estacionalidad, como el pago de los medios aguinaldos y la postergación del vencimiento del Impuesto a las Ganancias para personas humanas.
En mayo de 2026, el Gobierno había logrado mantener el superávit de las cuentas públicas. Sin embargo, en junio el balance pasó a terreno negativo. En mayo el resultado primario había mostrado un superávit de $1,92 B, mientras que en junio se pasó a un déficit de $ 696.843 M. Y en cuanto al resultado financiero (incluyendo la deuda) en mayo hubo un superávit de $ 478.613 M, pero en junio hubo un déficit de $ 1,02 B.
Y lo peor del caso fue que, bien al estilo turco "engañamos menos", Caputo eligió no hablar de resultado mensual sino de números semestrales. Y lo peor del caso es que, según remarcó el titular del IARAF, Nadin Argañaraz, "sin los ingresos por privatizaciones, el superávit primario hubiese caído un 37,6% real y el financiero hubiese bajado un 88,7% real. Los ingresos totales tuvieron una variación real interanual negativa de 5%. Esto obedece a que los ingresos tributarios tuvieron un descenso en términos reales del 6,6% y los no tributarios subieron un 15,9% real interanual".
Esta sensación de piel de zapa, en la que la dupla Milei-Caputo insiste en ajustar al límite, sin entender que ese ajuste se va convirtiendo a la vez en menor recaudación, es una estrategia que empieza a mostrar patas cortas. Sin embargo, convencido de su plan, el equipo económico sigue en la misma: "Mientras mantengamos al dólar anestesiado y a la inflación bajando, no hay nada que nos mueva de la estrategia que tenemos programada".
Y hoy, en cuanto a los dólares, Caputo y sus funcionarios volvieron a repetir: "flotaaaa". El blue estuvo para abajo, con dólares oficiales y financieros mixtos. En un día en el que el BCRA pudo comprar US$ 230 M, pero con una pérdida de US$ 62 M en las reservas. Con un día negativo para los títulos argentinos. Los bonos bajaron y subió el riesgo país. Y la Bolsa porteña tuvo una mala actuación, con baja en bloque para las ADR argentinas en NY.
Quizás sirva como consuelo, pero este día de neblina financiera local no fue exclusivamente de los negocios que se desarrollaron en Argentina. El día empezó otra vez en la Bolsa Surcoreana de Seúl, con un derrumbe en Samsung, ya que crece la evidencia de que las inversiones que hace la empresa para seguir competitiva no tienen parangón con las ganancias que va obteniendo.
Y el manchón de aceite coreano se fue extendiendo lentamente a casi todas las tecnológicas, que sufrieron en Wall Street en el mismo sentido, con una gran preocupación sobre el ROI (relación inversión y ganancia, o retorno), al punto que el grueso conflicto de Medio Oriente que tiene grogui a Donald Trump es mirado con atención, pero en un plano secundario.
Frente a esto, como el petróleo sigue alto y complicando a las economías de todo el mundo, las tasas largas de EE.UU. siguen firmes: se pagó 4% anual a 1 año de plazo, 4,3% anual a 5 años, 4,6% anual a 10 años y 5,1% anual a 30 años. Y, con eso, en el exterior, el dólar subió 0,5% en Brasil y contra la libra, 0,4% en Suiza, 0,2% contra el euro y el mexicano y 0,1% en China y Japón, pero bajó 0,1% en Chile.
Y en el mercado cambiario local el equipo económico dice que "flota", pero en realidad esta palabra tiene una complicada magia detrás, con una venta de bonos dolar linked que crece y con operaciones de dólar futuro que se vuelven a multiplicar.
Sea como fuere, a los ojos de la gente, el blue bajo, al tiempo que los oficiales y financieros estuvieron mixtos. Con el dólar oficial a $ 1495,93, el BCRA compró US$ 230 M en el mercado local, pero al final del día la autoridad monetaria perdió reservas por US$ 62 M.
Como resultado de este momento, y sin que nadie pueda saber qué clima reinará en el mercado después de la final del domingo, el dólar oficial bajó $ 1,68 hasta $ 1495,93, el dólar blue bajó $ 5 hasta $ 1525, el dólar senebi subió $ 1,02 hasta $ 1501, el dólar mep bajó 2 centavos hasta $ 1514,27 y el contado con liqui subió $ 2,07 hasta $ 1569,20. Mientras que la brecha entre el oficial y el blue fue del 2% y la brecha entre el ccl y el mayorista fue del 6%.
Esto se dio, además con un día tranquilo en los bancos, aunque con un centenar de protestas en las redes, sobre todo contra bancos grandes, ya que intentaban realizar operaciones dólar mep, y las pantallas marcaban error, sistemáticamente, a toda hora, durante todo el día. Con eso, hubo tasas quietas en plazos fijos: por plata chica se siguió pagando 19,4% anual (16% en bancos grandes y 23% en bancos chicos) y por plata grande siguió al 25,1%.
Como adicional, estuvo el resultado de la licitación revancha del nuevo bono Bonar 2029, en una operación en la que hubo ofertas por US$ 260 M y finalmente se colocaron AO29 por US$ 150 M, al 8,29% anual. Detrás de eso, con buen volumen, los bonos argentinos tuvieron una leve baja, por lo que el riesgo país subió 6 unidades hasta 410 puntos básicos, en el nivel techo de este mes de julio.
En papeles privados, detonados desde la mecha de Samsung, hubo rueda en rojo en la Bolsa de Nueva York, ya que el Dow cedió 0,2%, el S&P bajó 0,5% y el Nasdaq perdió 1,5%. En tanto que la Bolsa de San Pablo bajó 1,2% y la Bolsa de México cedió 0,1%.
Pero el peor de los resultados se dio en el mercado bursátil local. Con $ 55.778 M operados en acciones y $ 198.842 M en cedears, la Bolsa de Buenos Aires cayó 3,2%. En tanto que las ADR argentinas en NY mostraron una baja en bloque del 2 al 6% para Supervielle, Macro, BBVA, TGS, Galicia, Edenor, Central Puerto, YPF, Telecom, Loma Negra y Pampa E.
Finalmente, en commodities, hubo una baja del 0,8% para el petróleo. Se anotó un desplome para los metales preciosos. Los metales básicos actuaron sostenidos. En Chicago hubo un descenso para todos los granos, especialmente para el trigo. En Rosario solo se salvó la soja, y hubo fuerte derrape para el trigo y el girasol, y baja consistente para el maíz. Y, por último, no se salvaron ni las criptomonedas: el bitcoin bajó 1,1%, con debilidad aún mayor para el resto de los valores de ese panel.