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Luego de mucho tiempo, el Banco Central sumó reservas

04 noviembre de 2019

Por Luis Varela

Con la gente sin pesos (ya que la que tiene trabajo irá cobrando los sueldos en estos días) los supermercados se encontraron durante todo el fin de semana con pocos compradores que terminaron con los ojos abiertos.

El impacto de los nuevos precios empezó a torturar a los argentinos. Ya muchos lo saben: cayó el precio nuevo en las naftas, viene la suba en las prepagas, y los aumentos siguen.

Frente a eso, hubo sorpresa el viernes porque con todos los precios subiendo, el tipo de cambio oficial fue aumentando un peldaño, pero los denominados dólares libres se calmaron, y el Banco Central, por primera vez en meses, no solo no perdió reservas, sino que ganó unos pocos dólares.

El tipo de cambio minorista oficial subió el viernes 13 centavos hasta $ 63,35 y hubo un alza de 8 centavos para el dólar mayorista, hasta $ 59,75, pero el dólar blue bajó $ 1,50 hasta $ 67,50, con el contado con liquidación ganando apenas 3 centavos, hasta $ 80.

Con ese marco, después de las pérdidas que sufrió desde mediados de julio hasta fines de octubre, el Banco Central pudo lograr ganar reservas el viernes 1° de noviembre: sumó US$ 34 millones, por lo que le quedan US$ 43.289 millones, para los 36 días de gobierno que le quedan a Mauricio Macri, de los cuales 25 serán hábiles.

Por supuesto, ese cambio de tendencia en las reservas fue posible gracias al cepo recargado que aplicó el Gobierno. Ahora la población puede comprar dólares por un equivalente a una compra de supermercado (US$ 200 por mes, unos $ 12.600). Y el blue estuvo tranquilo, porque la gente está sin pesos, no bien tenga pesos sobrantes los analistas descuentan que la brecha entre el oficial y el blue se ampliará de manera consistente.

El viernes, la brecha entre el oficial y el blue fue del 6,6% (luego de haber arañado el 16% una semana antes) y la distancia entre el contado con liquidación y el mayorista está en el 33,9%. Los analistas afirman que no bien lleguen los pesos a los bolsillos veremos de qué manera una y otra brecha se empiezan a acercar.

Frente a esta foto cambiaria mucho más tranquilizadora de lo que se esperaba antes de la elección, el BCRA se apuró y empezó a bajar las tasas de interés. Ya paga por las Leliq “sólo” 63% anual y los plazos fijos bajaron el viernes a 47% anual por plata chica y 51% por plata grande.

Mientras define a todo su equipo de ministros, Alberto teje alianzas por todas partes, con los gobernadores, con los sindicatos, convoca a los empresarios. Viajó a México, buscando mostrarse equidistante de un excesivo Jair Bolsonaro de Brasil y de unos tercos Nicolás Maduro y Evo Morales en Venezuela y Bolivia.

Y en el medio ocurrió algo esperable: el jugador de póquer Donald Trump lo llamó a Alberto para felicitarlo por su triunfo electoral. No fue un llamado automático. Santiago Cafiero, posible nuevo jefe de Gabinete, gestionó la comunicación con el embajador de Estados Unidos, Edward Prado, quien se movió con rapidez ?es amigo personal de Trump? y logró que llamara a las oficinas de la calle México.

Al final de la conversación, en las comunicaciones, se dijo que Trump afirmó: “He instruido al FMI para trabajar con usted. No dude en llamarme”. Y después hubo alguna aclaración con alguna diferencia desde los que hacen prensa en la Casa Blanca. El tema tiene gran importancia porque abre (o no) la puerta a que el Fondo libere los US$ 5.200 millones pendientes con mayor o menor exigencia. En pocos días se esclarecerá la situación.

Detrás de todos esos movimientos, los bonos y las acciones tuvieron una gran caída y un posterior repunte. Con la sorpresa de las PASO, los títulos públicos habían caído 40% y desde ese piso recuperaron 12%, expectantes. Y las acciones de la Bolsa de Buenos Aries se habían hundido 55% tras las PASO y desde ese piso recuperaron 35%.

Los papeles privados repuntaron con mayor velocidad, pero los estados contables, con las posiciones trimestrales con cierre a setiembre que están entrando a la Bolsa, son ciertamente malos. Tres de cada diez balances presentados achicaron ganancias, dos de cada diez achicaron pérdidas, uno de cada diez aumentó pérdidas, dos de cada diez pasaron de ganar a perder y sólo dos de cada diez pasaron de perder a ganar.

Con Alberto dando un guiño con las últimas medidas, una masa importante de pesos llegará al mercado. Hoy mismo, además, pagan renta o amortización los bonos NO20, CHSG1, RNG22, RNG23, NO20, BD2C0, CHSG1, RNG22 y RNG23. Y también se pagan las Obligaciones Negociables de Newsan, Pan American Energy, Arcor, Ribeiro, Rombo, TGS, YPF y bancos Macro, Supervielle, HSBC. Todo ese dinero irá buscando un destino.

A partir de ahora, con Cristina Kirchner y Axel Kicillof frunciendo el ceño ante cada medida, Alberto tendrá que ir hacia un equilibrio en las cuentas públicas, no tiene otra alternativa.

El crédito internacional está cerrado. El crédito de los inversores internos también. Si realizan sólo parches, como viene ocurriendo con la política argentina desde hace cien años, probablemente iremos a un desdoblamiento cambiario, con un dólar blue que seguirá mostrando los dientes, arrastrando a la inflación.

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