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Los bonos ganadores

14 diciembre de 2016

por Matías Daghero (*)

Encontrándonos el tramo final del 2016 resulta interesante analizar el desempeño que han tenido este año los distintos tipos de bonos y las perspectivas futuras de los mismos. Si bien aún resta la última quincena del año, con varios inversores tomando decisiones en torno sobre qué activos elegir para invertir el dinero del blanqueo, ver el rendimiento que han tenido hasta aquí puede aportar a la definición.

Para realizar este análisis, utilizaremos la clasificación que provee el Instituto Argentino de Mercado de Capitales (IAMC), en la que encontramos cuatro categorías en función a la moneda de emisión (pesos o dólares) y al plazo de los mismos (largos o cortos).

Las sorpresas

Contra todo pronóstico que podría haberse hecho en diciembre pasado, cuando el dólar aún tenía cepo cambiario y no se sabía a qué precio podría llegar una vez liberado, los bonos largos en pesos han sido los de mejor rendimiento en el año, con el índice que los nuclea rindiendo 40,13% y siendo el único grupo que en términos globales pudo obtener un rendimiento que le gane a la inflación punta a punta en el año. Como miembros principales de este índice encontramos a los bonos que ajustan por CER (pagan un interés más la inflación publicada por el Indec). Los rendimientos actuales de estos bonos que pagan su interés en pesos son: DICP 3,8%+CER; TC21 1,6%+CER; PR13 1,5%+CER; PARP 4,2%+CER; CUAP 4,4%+CER. Dentro de este grupo, de cara al futuro, para inversores conservadores resulta más recomendable el TC21 ya que su menor plazo le da una menor volatilidad mientras que el DICP sería la inversión para un inversor de riesgo moderado y el PARP para inversores agresivos (estos instrumentos son los de mayor liquidez dentro del grupo y por lo que otorgan mayor facilidad para entrar y salir a los inversores).

Por mitades

En segundo término, los bonos largos en dólares han tenido claramente dos semestres muy distintos. Un primer semestre en el cual la caída del riesgo país les otorgó un gran rendimiento (a pesar del freno de la cotización del dólar) y un segundo semestre donde la victoria de Trump y la incertidumbre local en torno al déficit fiscal y la economía hicieron volver a los bonos a niveles elevados de tasa (que en una pequeña parte fue compensado por la recuperación del dólar). Dentro de este grupo y ordenándolos de acuerdo a su ponderación en el índice, los rendimientos en dólares actuales son: AY24 5,6%; DICA 8,2%; DICY 8,1%; AA46 8,2%; AA26 7,5%; PARY 8,5%; AO20 4,2%. Un inversor que se sintiera más cómodo con este grupo podría utilizar el AO20 en caso de tratarse de un perfil conservador (bono que podría beneficiarse al vencimiento del AA17 en abril cuando inversores deban reinvertir los fondos de este bono). En cambio, un perfil moderado podría encontrar un mejor rendimiento invirtiendo en el AY24, contando aún con una duration no tan elevada por lo que el impacto no sería tan grande en caso de que continuará la suba de tasas. Por último, para inversores más agresivos el DICA o el AA46 (este último con una ficha mínima de 150.000 nominales o aproximadamente 3.600.000 pesos) pueden beneficiarse no sólo con un cupón elevadísimo y difícil de conseguir en el mundo (exención impositiva en personas físicas como un plus) sino también con la caída de tasas en caso de que el Gobierno enderece el rumbo para ganar las legislativas y el mercado tome esto como una reducción del riesgo político.

Los demás

Mirando a los bonos cortos en dólares que componen el índice, encontramos a un bono en dólares que vence en abril y que podría beneficiarse con la cláusula que permite utilizarlo como medio de pago del blanqueo (AA17 0,8%) y a bonos dólar linked que vencen entre 2017 y 2018 (AM18 4,7%; AF17 3,6%; AJ17 3,4%; AS17 3,33%). Todos los bonos de este grupo son aptos para inversores conservadores.

Por último, encontramos los bonos cortos en pesos donde podemos distinguir a su vez 3 subgrupos: bonos que ajustan por tasa Badlar y Lebac, bonos CER y bonos a tasa fija. Por cuestiones de liquidez y de costo de operación en instrumentos en pesos de corto plazo, se trata de un grupo más utilizados por fondos comunes, inversores institucionales e inversores del exterior (estos últimos de manera especial en los bonos a tasa fija ya que no pueden licitar Lebacs). Para un inversor que busque posicionarse dentro de este grupo, si bien no forma parte del índice, las Lebacs serían un buen instrumento o sino el bono PR15 para quienes inviertan por un plazo mayor a seis meses (que rinde actualmente la tasa de plazos fijo Badlar más un spread de 3%).

Este 2016 mostró la clara importancia de armar una cartera diversificada ya que, si bien se observa que un grupo le sacó una diferencia al resto, a lo largo del año esta diferencia no fue siempre tan amplia y quien hubiera necesitado liquidar su posición en dicho momento no hubiera podido obtener un buen rendimiento. Mirando hacia el 2017, no hay un grupo que se presente como un claro ganador frente al resto por lo que un correcto mix entre los distintos, ponderando en mayor medida los que se verían beneficiados con el escenario que estimemos más probable.

(*) Autor del libro “Con los $ que tengo, ¿qué hago?” @medaghero

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