Sin lugar a ninguna duda, el dato económico del día salió del Indec, que calculó que enero tuvo una inflación del 2,2% mensual y del 84,5% anual (cuando el pico interanual de los últimos tiempos se anotó en abril de 2024 con una variación del 289,9%).
El cálculo realizado por Marco Lavagna tiene gran diferencia con el IPC que dio la Ciudad de Buenos Aires, del 3,1% en enero y del 100,6% en los últimos 12 meses. Esta diferencia obedece, claramente, a que el INDEC mantiene una composición de gastos basada en una canasta de 2004, mientras que la Ciudad se basa en lo que se gastó en 2022.
Hasta hace unos meses Lavagna había adelantado que en poco tiempo el Indec empezaría a calcular el IPC con una base de datos no tan prehistórica (ya que todavía usa valores como "negro de humo", casi sin valores vinculados a "internet"). Pero por alguna razón (quizás parecida a las maniobras que hizo Guillermo Moreno para los Kirchner) esa actualización fue postergada, por la urgencia de bajar la inflación como sea.
Más allá de eso, y considerando que el Indec está midiendo casi 20 puntos anuales de inflación menos que la suba real de los precios, en el informe elaborado ayer por Lavagna el rubro que más subió fue restaurantes y hoteles, con un aumento mensual del 5,3%, mientras que alimentos y bebidas tuvo un incremento del 1,8% mensual (inferior al IPC promedio) y particularmente hubo deflación del 0,7% en productos de vestir y calzado.
Varios especialistas están haciendo advertencias sobre estos datos viejos que toma Lavagna, porque el IPC se convierte en un indicador irrelevante, que no permite calcular las ganancias o pérdidas reales de las empresas, dificulta las estrategias de inversión y hace que haya un trasvasamiento de rentabilidad, ya que por ejemplo los ajustes de los alquileres no se están realizando correctamente, perjudicando a los propietarios, de ahí que la inversión inmobiliaria se haya apagado.
El festejo presidencial
Pero, más allá de estos elementos, un tuit que realizó hoy mismo el Presidente lo dice todo: ni bien se conoció que el IPC del Indec fue la variación mensual más baja desde julio de 2020 (en plena pandemia), sin precios cuidados, sin plan platita, Milei exclamó "Vamooo Totoooo", felicitando a su ministro de Economía, que ahora está con un crawling peg del 1% al mes, y que puede llevar al próximo cálculo de Lavagna a una cifra que empiece con 1.
Así, con pax cambiaria total, sin que el BCRA puede juntar reservas, con repunte de acciones y de bonos, pero sin que el riesgo país se haya movido, el otro dato del día fue el stock total de depósitos a plazos fijos en pesos, que acaba de llegar a un récord histórico sin precedentes de $ 42,8 billones, cuando había terminado diciembre en $38,5 billones, lo cual quiere decir que -con tasas de plazos fijos que pagan 2,1% mensual, con una devaluación del 1% al mes- el carry trade se está convirtiendo otra vez en el gran negocio de moda.
Después de la licitación del miércoles, en la que casi nadie optó por tomar letras ajustables por CER o por tipo de cambio, la situación actual de los inversores muestra que casi nadie espera que haya un riesgo inflacionario por venir, ni tampoco una devaluación disruptiva. Y eso que están planificándose las cosas para que la elección en la Ciudad de Buenos Aires se realice en 100 días (en mayo) y que no haya PASO y se vote a nivel nacional recién en octubre.
Debate ¿Se suspenden las elecciones primarias?
Se complica el frente externo
¿Significa todo esto que Argentina ya está encaminada y ya encontró la puerta de salida a la crisis? No: el viento internacional se está poniendo en contra, ya que la inflación de EE.UU. está muy firme, el dólar global puede resistir y la tasa de interés de la Fed puede mantenerse alta durante más tiempo. Y eso puede terminar afectando a las commodities, especialmente al petróleo y la soja, los dos productos que le pueden dar reservas ciertas un Banco Central argentino que sigue quebrado.
Pero este jueves hubo una jugada política: el presidente Trump anunció que está en conversaciones con Vladimir Putin para encontrar una rápida finalización a la guerra por Ucrania. Zelenski aceptaría entregar una parte del territorio tomado por Rusia y terminarían las hostilidades. Esto fue festejado por Europa, aunque con recelo, porque nadie sabe si Putin frenará luego de este mojón. Y, para la Argentina esto es un contrapeso económico, ya que fluirán más el petróleo y el gas ruso y los granos ucranianos, y es posible que nos sea más complicado conseguir divisas con esos productos.
El anuncio de Trump, con posibilidad de que se firme un acuerdo al cumplirse 3 años de guerra dentro de dos lunes, descomprimió el costo del dinero en EE.UU., ya que dieron un paso atrás para las tasas largas de EE.UU.: se pagó 4,3% anual a 1 año de plazo, 4,4% anual a 5 años, 4,5% anual a 10 años y 4,7% anual a 30 años. Y con eso en el exterior el dólar subió 0,1% en Brasil, pero bajó 0,1% en México, 0,3% en China, 0,5% contra el euro, 0,7% contra la libra y el chileno y cayó 1% en Japón.
Análisis El campo sigue esperando
Caputo espera al campo
En el mercado cambiario local, Caputo sigue sentado, esperando que el campo liquide granos (algo que está ocurriendo con cuentagotas). Por lo que, con el dólar exportador a $1.108, el BCRA compró apenas US$ 4 millones y al final del día, la autoridad monetaria perdió US$ 30 millones en las reservas (y con eso Reconquista 266 sigue con US$ 6.500 millones en negativo, sin que haya novedades de parte del FMI).
Con eso, el dólar blue subió $5 hasta $1.225, el Senebi no cambió y siguió a $1.213,07, el MEP subió $1,89 hasta $1.186,40 y el contado con liqui bajó 6 centavos hasta $1.194. Por lo que la brecha entre el oficial y el blue fue del 13% y la del CCL con el mayorista fue del 13%.
Mejoran los bonos y las acciones
Esta demora en juntar reservas no pone en duda el cumplimiento de los pagos que deberá realizar Argentina, pero mirando hacia la montaña de vencimientos que hay en 2025 o 2026 todavía se genera una fuerte inquietud. Así y todo, con doble volumen y muy diversificado, los bonos argentinos subieron 0,6% pero el riesgo país subió 2 unidades hasta 675 puntos básicos, todavía 400 puntos más arriba que los países vecinos, por lo que el acceso al crédito voluntario internacional todavía es una quimera.
En cuanto a los papeles privados, el acercamiento de Trump con Putin para ponerle punto final a la invasión rusa a Ucrania generó optimismo y hubo subas en las Bolsa de Nueva York, con alza del 0,9% para el Dow, mejora del 1% para el S&P y avance del 1,4% para el Nasdaq. Al tiempo que la Bolsa de San Pablo subió 0,1% y la de México mejoró 0,4%.
Y donde mejor reacción se observó, sobre todo ni bien se empezó a divulgar que el IPC venía bien, fue en el mercado bursátil local: ya que con $70.516 millones operados en acciones y $ 95.621 millones en Cedears, la Bolsa de Buenos Aires subió 3%. Y los ADR argentinos en Nueva York anotaron una subas del 1% al 4% para Bioceres, TGS, Telecom, BBVA, Pampa E, YPF, Supervielle, Loma Negra y Edenor.
Commosities tranquilas
Finalmente, los commodities estuvieron bastante calmos. El petróleo bajó 0,2%. Los metales preciosos actuaron sostenidos. Los metales básicos volvieron a mostrarse débiles. En Chicago hubo buen día para maíz y trigo, pero no para la soja. En Rosario hubo bajas tanto para el maíz como para el trigo. Y por último, el bitcoin bajó 0,4%, con descensos de hasta el 3% para el resto de las criptomonedas.


