Pasó 'B-' desde 'CCC+'

Fitch subió la nota, habló de un crecimiento desigual y alertó que Argentina "sigue siendo vulnerable a una crisis de confianza"

Fitch ponderó los avances de la agenda de reformas, el fortalecimiento de la posición externa, el comienzo de las compras en dólares, el mantenimiento del anclaje fiscal y la definición de una nueva estrategia de financiamiento.

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FItch Ratings EE

La calificadora de riesgo Fitch Ratings elevó la nota de Argentina a 'B-' desde 'CCC+' y mantuvo la perspectiva en "estable". El movimiento de la agencia, algo adelantado por El Economista, se produce con un riesgo país en torno a los 550 puntos, en concordancia con los países que tienen calificación de 'B' en el mundo emergente. 

Sea como fuere, la agencia explicó su decisión de la siguiente manera: "La calificación de Argentina refleja una mejora estructural en los saldos fiscales y externos, avances en las reformas económicas, mejores perspectivas para la acumulación de reservas de divisas y nuestra expectativa de que el gobierno obtendrá financiamiento suficiente para cubrir sus obligaciones de deuda". 

De todas formas, advirtió que la calificación se ve limitada "por una posición de liquidez internacional que sigue siendo débil para gestionar posibles crisis de confianza, a las que Argentina ha sido particularmente vulnerable, así como por una alta inflación y un historial de inestabilidad macroeconómica".



Fitch ponderó los avances de la agenda de reformas, el fortalecimiento de la posición externa, el comienzo de las compras en dólares, el mantenimiento del anclaje fiscal y la definición de una nueva estrategia de financiamiento. 

Sin embargo, en los casilleros donde puso cierta cautela, la calificadora explica:

  • Los vencimientos de deuda siguen siendo considerables: dice que el servicio de la deuda en moneda extranjera se ha intensificado y aumentará aún más en 2027, antes de las elecciones. El gobierno pagó en enero la mitad de los US$ 8.800 millones en pagos de bonos en moneda extranjera (capital más intereses) con vencimiento en 2026 y deberá pagar la otra mitad en julio. Este total asciende a US$ 9.800 millones en 2027. Los pagos de los títulos Bopreal de la BCRA suman US$ 2.300 millones en 2026 y US$ 5.200 millones en 2027. "Los acuerdos de recompra con bancos comerciales vencerán en 2027 y deberían renovarse, aunque esto no está garantizado en caso de crisis. Prevemos que los reembolsos a otros organismos multilaterales se cubrirán con nuevos desembolsos", apunta. 
  • La desinflación encuentra resistencia: apunta a que la inflación cayó a un mínimo del 1,5% intermensual en mayo de 2025, pero subió al 3,4% en marzo de 2026, impulsada por la transmisión tardía de la depreciación del tipo de cambio de 2025, los ajustes en los precios de los servicios públicos, el aumento de los precios de la carne vacuna y el repunte de los precios mundiales de la energía. "La inercia también está obstaculizando la fase final de la desinflación, como se observa en los programas de estabilización económica de otros países. Prevemos que la inflación caerá por debajo del 2% intermensual para finales de año", sostienen. 
  • Crecimiento distribuido de forma desigual: Fitch alerta que el crecimiento se ha concentrado en los sectores extractivos (minería, petróleo y gas), la agricultura y la intermediación financiera. "Los sectores intensivos en mano de obra, como la construcción y la manufactura, se han estancado o contraído, lo que ha conllevado pérdidas de empleo formales y ha afectado la confianza del consumidor", sostiene. 

Fitch reconoce que la actividad económica se estancó en el primer trimestre, pero prevé que recuperará dinamismo en el futuro. Esto, debido a que las tasas de interés más bajas y estables "deberían favorecer la recuperación del crédito, mientras que una menor inflación mensual debería impulsar la recuperación de los ingresos reales". 



La calificadora prevé que la economía crecerá un 3,2% en 2026, por debajo del 4,4% de 2025, pero marcando los dos primeros años de crecimiento consecutivo desde 2011 (excluyendo la recuperación posterior a la pandemia). 

Finalmente, hablaron de los riesgos electorales. "Argentina celebrará elecciones presidenciales y legislativas en octubre de 2027. La oposición, hasta el momento, se mantiene débil y fragmentada. Sin embargo, el lento crecimiento económico y la persistente inflación están afectando la popularidad del gobierno", advierte. 

"Los mercados financieros siguen siendo sensibles a este tipo de acontecimientos políticos, como se observó antes de las elecciones intermedias del año pasado, y Argentina continúa siendo vulnerable a una crisis de confianza, especialmente si la contienda electoral presagia un cambio significativo en las políticas actuales", remarca Fitch. 



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