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Entran más de US$ 3.000 M para comprar bonos en pesos

Mientras los granos retrocedieron en Chicago, Argentina revivió ayer un capítulo conocido: entraron US$ 3.000 millones para comprar bonos en pesos a 7 y a 10 años. Semejante oferta hizo caer el precio del dólar. En el mercado hubo pocos negocios, con los bonos bajando y la Bolsa firme.

13 octubre de 2016

por Luis Varela

Mientras más índices muestran que la inflación de setiembre rebotó (en CABA llegó a 0,8% y Córdoba sufrió una canasta básica del 3,7%) sin que las tarifas nuevas todavía impacten, el Gobierno logró frenar el paro de la CGT, con un bono de 1.000 pesos para los sueldos menores y exención de ganancias a aguinaldos a quienes ganen hasta $ 55 mil bruto.

En medio de esa gran pelea (con empresarios y provincias advirtiendo que no pueden pagar el bono), ayer se observó otro capítulo que rememora a la patria financiera: entraron al país (y a las reservas del BCRA) más de US$ 3.000 millones para participar en la licitación que se realizará hoy en la colocación de otros dos bonos en pesos a 7 y 10 años, con la expectativa de lograr una tasa inferior al 18,2% anual conseguido en el llamado del cierre de septiembre.

Semejante entrada de dólares determinó que la cotización del billete se derrumbara a su menor precio de las últimas tres semanas: el dólar oficial bajó seis centavos hasta $ 15,40 y el dólar blue achicó hasta $ 15,53, con una situación inédita: tenemos un escenario de baja de tasas de interés con el dólar apuntando otra vez hacia abajo.

Esta situación cambiaria de total tranquilidad contrasta con lo que está pasando en el mundo. Después de la formidable devaluación de la libra esterlina, con todo el mundo financiero de Londres preparándose para el Brexit de marzo, ayer el Banco Central Europeo anunció que revisará su política de alivio cuantitativa y, detrás de eso, se observó una fuerte baja del euro y el franco suizo contra el dólar, en un camino que también siguió el yen.

La movida de la libra y la incorporación del yuan a la canasta de monedas utilizables para operaciones comerciales a través de la canasta del FMI están alterando todo el juego (de hecho acciones chinas vienen perdiendo terreno por temor a depreciación del yuan). Con eso, y con miembros de la Fed ratificando que la suba de tasas está cerca, el euro achicó hasta 1,10 dólares, desde los 1,15 de mayo, testeando el valor piso desde marzo de este año.

Mientras una empresa de la talla de Ericsson (la multinacional sueca especializada en equipos y soluciones de telecomunicaciones) confirmó que sus utilidades se evaporaron (por lo que sufrió ayer en la Bolsa un derrumbe del 20%), los inversores del mundo presencial la actual batalla cambiaria mundial y se mueven totalmente desconcertados.

Ayer bajando en bloque todas y cada una de las Bolsas europeas y Wall Street terminó con los índices mixtos, mientras continúa la ola de ventas de bonos de todas partes, haciendo que la tasa larga promedio del mundo se siga empinando: pasó del 2,28% anual de hace tres meses a casi 2,6% anual tocado ayer.

Y es en este punto donde muchos inversores empiezan a preocuparse porque Argentina está haciendo el ciclo inverso: mientras el mundo tenía tasas cercanas a cero el país tuvo un Gobierno que decidió pagar las deudas con reservas y tomar muy poco crédito, pero ahora tenemos una conducción que está haciendo exactamente lo contrario.

Por el momento, los capitales están fluyendo hacia América Latina. Vienen a buscar renta financiera y se irán ni bien sea el momento de tomar ganancias. Las materias primas, principal producto de exportación de la región, están quietas desde hace meses y los grandes centros de análisis no las ven para arriba.

Ayer, con más avances de la OPEP para cerrar grifos a partir de noviembre, el petróleo operó a la baja, finalizando levemente por arriba de los 50 dólares por barril. Los granos también estuvieron en rojo: la soja achicó 0,6% en Chicago con el maíz y el trigo bajando 2,4 y 2,7%.

No hay expertos que vean llegar ni a la región ni a Argentina dólares de la economía real. En ese contexto, ayer los bonos nacionales, con poco volumen operado, perdieron otro 0,3% promedio, con suba del 1 al 2,8% para los bonos RNG21, PR13 y I16N6 y caída del 1 al 7,3% para los bonos TVPE, PARYC, PMD18, BDC18, NDG21, DIA0, TVPA, TVPP, BP28, PARA, PARY, BDED, BPLD, AA26, AA46, CUAP, DICA y AS17.

La Bolsa argentina sigue en una cumbre, sostenida a pesar de tener menos negocios. El Merval subió 0,28%, pero hubo subas de 1,5 a 6,3% para Casado, Minetti, Cresud, Cuyana, Fiplasto y Dycasa. Y bajas de hasta 3% en Grimoldi, Patagonia, Quickfood, Boldt, Garovaglio y Ferrum. En Nueva York se destacó un salto de casi 12% para IRSA Propiedades, con subas de hasta el 2,8% para Cresud, Edenor, Tenaris y Ternium.

Los que intentan ver cómo sigue tuvieron que tomar varias pastillas. Celulosa presentó su balance con una pérdida de $ 141,05 millones.Y muchas empresas petroleras dejaron de subir, ya que mientras Putin dice por derecha que cerrará grifos con la OPEP, por izquierda anuncia que antes de fin de año realizará la privatización del gigante petrolero Rosneft.

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