Finanzas

Enfermedad holandesa: todo lo que subió, bajó

Tras la suba monumental del año pasado, los inversores más sofisticados siguen tomando ganancias. Primero ingresaron grandes capitales y llevaron a los precios a niveles absolutamente estelares. Y ahora que está por entrar Trump en juego, deciden desensillar.

Enfermedad holandesa: todo lo que subió, bajó
Enfermedad holandesa: todo lo que subió, bajó
Luis Varela 17 enero de 2025

Con el Gobierno enfocado en bajar la inflación como gran prioridad, el BCRA siguió interviniendo en el mercado para anclar el valor del dólar, la autoridad monetaria sigue perdiendo reservas, no aparece la chance de acceder al crédito voluntario internacional y los inversores más sofisticados se bajan del caballo: después de una suba monumental en acciones y bonos, están tomando ganancias y los valores de los títulos argentinos retrocedieron tanto que volvieron a precios de hace un mes y medio.

Así, una de las frases que contestaban en las mesas de las ALyC cuando se hacía la clásica consulta de qué está pasando, la respuesta era casi la misma en todos lados: "todo lo que subió, bajó". Con su intervención, el BCRA logra mantener quietos a los dólares libres, pero la autoridad monetaria pierde reservas, eso genera desconfianza y determina que crezcan las ventas de los títulos argentinos. Tanto que los bonos volvieron a bajar este viernes, el riesgo país se estiró hasta el mayor nivel de este año y la Bolsa de Buenos Aires cayó tanto que, junto con la de Tokio, quedó debajo del agua, es decir con variación negativa en lo que va de 2025.

Este fenómeno se da en un momento muy particular. Los mercados globales están a tres días de la asunción de Donald Trump, con el líder republicando afirmando que tiene 100 decretos imparables para lanzar el mismo lunes. Y la ceguera es absoluta, ya que no se sabe si efectivamente gatillará una guerra mundial de aranceles y un desbalance absoluto en el comercio internacional. Ni tampoco se puede comprender qué provocarán esas decisiones en la inflación norteamericana.



Por lo pronto, la semana cerró con una nueva suba en las tasas largas de EE.UU.: se pagó 4,2% anual a 1 año de plazo, 4,4% anual a 5 años, 4,6% anual a 10 años y 4,8% anual a 30 años. Y con eso en el exterior, el dólar subió 0,5% contra la libra, 0,3% en Brasil y 0,2% contra el euro, pero bajó 0,1% en Japón y China, 0,3% en México y cedió 0,6% en Chile.

Y a nivel local, con el dólar exportador a $1.093,76, el BCRA pudo comprar US$ 86 millones en el mercado, pero como Reconquista 266 está interviniendo fuerte en el MEP y el CCL, al final del día la autoridad monetaria perdió US$ 191 millones de las reservas. 

  • Y con ese esfuerzo de patas cortas, el dólar blue no se movió y siguió a $1.235, el Senebi subió $11,22 hasta 1.205, el MEP subió 34 centavos hasta $1.166,37 y el contado con liqui bajó $5,59 hasta $1.189,03. Por lo que la brecha entre oficial y blue fue del 15% y la del CCL con el mayorista se ubicó en 14%.

Hay una gran inquietud porque el miércoles 29 de este mes hay un mega vencimiento de deuda en pesos. Se cree que Economía va a tener que sostener la tasa de interés para poder enfrentarla (de hecho, suspendió la baja de la tasa de política monetaria, algo que se había adelantado y no se hizo)



Así, con doble volumen, los bonos argentinos perdieron otro 0,9% y el riesgo país subió 18 unidades, hasta 644 puntos básicos, el mayor nivel de este año.

Mientras tanto, en papeles privados hay una verdadera kermesse. Hay quienes suponen que habrá baja de tasas de la Fed y que Trump beneficiará a la Inteligencia artificial, por lo que hubo otro día con alzas en la Bolsa de Nueva York: el Nasdaq trepó 1,7%, el S&P mejoró 1,1% y el Dow subió 0,9%. Y a nivel regional las cosas no estuvieron tan mal, ya que la Bolsa de San Pablo subió 0,8% y la de México mejoró 0,1%.

Pero el mercado bursátil argentino fue otra vez el peor de todos. Con $101.080 millones operados en acciones y $59.896 millones en Cedears, la Bolsa de Buenos Aires cayó 4,5%. Y, mientras Wall Street subía, los ADR argentinos que se transan en Nueva York anotaron caídas del 1% al 8% para Macro, Supervielle, Galicia, Central Puerto, Telecom, BBVA, Loma Negra, Pampa E, Cresud, TGS, Irsa YPF y Edenor.



Esta situación se concretó con una suba del 0,3% para el petróleo. Los metales básicos actuaron débiles. Los metales básicos evolucionaron mixtos. Hubo un muy buen día para los granos tanto en Chicago como en la Bolsa de Rosario. Y el gran cascabel diario fue otra vez el Bitcoin, que pegó un salto del 5,9%, acercándose a los US$ 106.000 (a milímetros de su récord de hace un mes), con subas de hasta el 9% en el resto de las criptomonedas.

"Enfermedad holandesa"

Uno de los debates que sigue dando entre los analistas y operadores del mercado financiero es el riesgo de que la Argentina sufra la conocida "enfermedad holandesa". 

En la década del '60 los holandeses descubrieron gas en el Mar del Norte, se pusieron a exportar como locos, con eso se apreció el tipo de cambio (aún no existía el euro) y se destruyó una parte del aparato económico de los Países Bajos. Y hoy muchos temen que Argentina esté en medio de una clásica enfermedad holandesa, ya que entraron muchos capitales (muchos blanqueados), hicieron saltar el valor de las acciones y los bonos, y tras aumentos del 250%, en este momento muchos están diciendo "no va más".



En el mismo sentido, sorprendió ayer la estadística entregada por los escribanos de la provincia de Buenos Aires. En diciembre se hicieron, en territorio de Kicillof, 59% más operaciones que en noviembre y 49% más que en diciembre de 2023. De hecho, en actividad fue el mejor mes desde diciembre de 2017. Pero curiosamente, a pesar del gran número de escrituras, el precio de las operaciones concretadas cayó. El valor promedio de cada operación de diciembre estuvo 11% en dólares más bajo que en noviembre, aunque todavía acumula una suba vertical del 111% contra diciembre 2023. 

¿Cómo se explica esto? La Ley Bases eliminó la Ley de Alquileres, muchos propietarios que querían vender, pusieron los inmuebles en alquiler. El crédito se multiplicó. Y con todo eso la renta de alquilar una propiedad se derrumbó a menos del 4,3% anual, a lo que hay que descontar gastos extraordinarios, roturas y problemas con inquilinos que no pueden seguir.

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