En un día en el que el Indec informó que con datos a abril la economía argentina creció al 7,7% anual y con Orlando Ferreres indicando que con datos a mayo la actividad económica subió 4,6% anual y la producción industrial creció 3,9%, una serie de cachetazos de corto determinaron que el mercado argentino terminara la última rueda de junio de muy mala manera.
La estocada principal vino del norte, ya que la jueza de Nueva York Loretta Preska le ordenó a la Argentina entregar las acciones de YPF a los beneficiarios en el juicio por la expropiación ejecutada por Axel Kicillof en 2012 durante el segundo mandato presidencial de Cristina Fernández. La decisión hizo que hoy mismo la acción de YPF cayera 5,6% en NY. Con el kirchnerismo en el poder la cotización de la petrolera había caído de 70 a 4 dólares, con la llegada de Milei había subido de 4 a 46 dólares y hoy terminó debajo de 31,50.
Este duro golpe judicial, que recibe este Gobierno directamente como herencia de los desastres económicos cometidos por el kirchnerismo, viene además después de un domingo electoral en el que La Libertad Avanza no tuvo el mejor de los resultados.
Pero en cuestiones estrictamente financieras, que son las que miramos con atención en esta columna, empezó a verse un desensille de inversores, abandonando el carry trade en pesos (en plazos fijos o en Lecap), entre los que se destacó JP Morgan, y con la movida (tras la mala licitación del miércoles pasado) hubo una fuerte caída de reservas en el BCRA, creció de manera importante la presión compradora de dólares, subieron todas las cotizaciones del billete verde y, para que no se escaparan aún más, los bancos se vieron obligados a subir la tasa de interés para retener los pesos en el sistema.
Además, como mañana las retenciones que se aplican sobre los granos gruesos vuelven a subir (por la soja sube van del 26 al 33%, por el maíz y el sorgo suben de 9,5% a 12% y por el girasol sube de 5,5% a 7%), se espera que desde mañana se inicie una menor oferta de dólares en el mercado, descompensando los flujos, por lo que con importaciones potentes y con argentinos viajando por el mundo los dólares se van de Reconquista 266, que por ahora no sale a operar en el mercado oficial spot ni en el blue, y solo opera en futuros.
Además, luego de un mes de mayo que fue beneficiado por bajas estacionales de algunos alimentos y por freno en la suba de tarifas, las consultoras esperan que la inflación de junio terminará en la zona del 1,9%, es decir cuatro décimas por encima de mayo: Equilibra calculó que los precios del mes subieron 2,1%, EcoGo y C&T estiman que aumentaron 2%, el REM y L&P 1,9%, LCG y Empiria 1,8%, mientras que OJF y Analytica lo calcularon en 1,7% (el lunes 14 de julio el Indec dará el número nacional y veremos quién estuvo más cerca).
Con todos esos elementos en contra, las cotizaciones de todos los dólares (los oficiales, los financieros y hasta el blue) pegaron un salto de hasta 13 pesos, con la particularidad de que el dólar blue terminó junio con una suba del 3%, ganándole a las tasas de entre 2,4% y 2,7% que pagaron los plazos fijos. El BCRA desangró reservas por nada menos que US$ 1.502 millones (con el dólar subiendo en Argentina mientras en el mundo baja, al punto de tener a nivel global el peor primer semestre desde 1973).
Y, a pesar de que dentro de nueve días se pagarán US$ 4.500 millones por los cupones y la amortización de capital de Bonares y Globales reestructurados por Martín Guzmán en agosto de 2020 (un ex funcionario que acaba de ser invitado por el Presidente de España Pedro Sánchez para que exponga una conferencia en la ONU sobre deuda y desarrollo), los títulos públicos argentinos siguieron prácticamente inmóviles, con una ínfima baja del riesgo país.
Pero, otra vez, lo peor de todo ("beta puro", según califican los operadores ya que tiene híper reacción ante cualquier cosa que pasa) volvió a ser la Bolsa de Buenos Aires, ya que mientras el mundo bursátil tuvo un lunes positivo o tranquilo, el índice Merval local bajó y las ADR argentinas en NY directamente bajaron en bloque, a excepción de Mercado Libre, que sigue ganando adeptos por las transformaciones que está haciendo Marcos Galperín en su empresa.

Y mientras Argentina sigue sumergida dentro de su propio remolino, en el exterior todo estuvo más tranquilo gracias a los avances comerciales de EE.UU. con China y la India, a la tregua entre Irán e Israel y a las embestidas de Donald Trump para que la Fed baje su tasa de interés. Todo eso tuvo efecto y las tasas largas de EE.UU. bajaron nuevamente: se pagó 3,9% anual a 1 año de plazo, 3,8% anual a 5 años, 4,2% anual a 10 años y 4,8% anual a 30 años. Y, con eso, el dólar global se sigue pinchando: en el exterior el billete verde no cambió contra la libra, pero luego bajó contra el resto de las monedas principales, al ceder 0,1% en China, 0,4% en México y Japón, 0,5% contra el euro, 0,8% contra el franco suizo y 0,9% en Brasil y Chile.
En la Argentina, sin embargo, pasó todo lo contrario. Con el dólar oficial a 1.217,87 pesos, el BCRA no intervino en el mercado de cambios y, mientras el dólar mayorista alcanzó su valor récord desde la apertura parcial del cepo cambiario a mediados de abril, al final del día la autoridad monetaria perdió reservas por la friolera de US$ 1.502 millones. Ante eso, los ahorristas e inversores aumentan su dolarización como atesoramiento preelectoral. Así, el dólar oficial subió 13,25 pesos hasta 1217,87 pesos, el dólar blue subió 5 pesos hasta 1215 pesos, el Senebi subió 9,43 pesos hasta 1.220,27 pesos, el MEP subió 13,68 pesos hasta 1211,22 pesos y el contado con liqui subió 10,43 pesos hasta 1214,37 pesos. Por lo que la brecha entre el oficial y el blue fue del 0% y la del CCL con el mayorista fue del 0,8%.
Luego de que en su informe de coyuntura JP Morgan recomendara salir de los bonos argentinos, especialmente en pesos, con pocos negocios, los bonos argentinos bajaron 0,1%, con el riesgo país bajó 8 unidades, hasta 677 puntos básicos, con muchos analistas preguntándose qué pasará el 10 de julio, una vez que los US$ 4.500 millones recibidos por los bonistas ya tengan el dinero en sus cuentas. La mayor parte de los expertos esperan un bajo nivel de reinversión, lo cual seguramente retrasará la esperaba baja del riesgo país.
En cuanto a papeles privados, los inversores esperan que la Fed baje su tasa base en setiembre y en diciembre, en dos bajas sucesivas de 25 puntos básicos, con una reducción del 4,5% anual actual hasta 4% anual en diciembre. Y, si bien los índices bursátiles están en el cielo, con los expertos afirmando que "llegó la hora de la suba de los bonos de calidad", hubo otro día en verde en la Bolsa de Nueva York, ya que el Dow subió 0,6%, con el Nasdaq y el S&P avanzando 0,5%. En tanto que la Bolsa de San Pablo subió 1,5% y la de México mejoró 0,1%.
Pero, tal como viene pasando desde hace rato, el mercado bursátil local fue nuevamente el peor de todos. Con 134.623 millones de pesos operados en acciones y 90.533 millones en cedears, la Bolsa de Buenos Aires bajó 2,1%. Y las ADR argentinas que se transan en NY mostraron suba del 2% para Mercado Libre y baída en bloque del 2% al 6% para YPF, Supervielle, BBVA, Edenor, Loma Negra, Galicia, Macro, Pampa E, Central Puerto, TGS, IRSA y Telecom.
En commodities, entre tanto, hubo gran tranquilidad. El petróleo bajó 0,3%. Los metales preciosos volvieron a actuar firmes. Los metales básicos terminaron mixtos. En granos, Chicago tuvo buen día para maíz y trigo y débil para la soja. Rosario mostró bajas para el sorgo y la soja. Y las criptomonedas mejoraron su performance, ya que el Bitcoin subió 0,6% con mejoras más importantes para el resto de las criptomonedas.
Los analistas creen que se viene un semestre en el que el dólar buscará un nivel superior al que mostró hasta ahora. Lo ven en la zona de los 1.300 pesos si las cosas van saliendo bien. Pero si llega a haber un cisne negro, como por ejemplo un triunfo del kirchnerismo en Provincia de Buenos Aires y una buena actuación K en la elección nacional de octubre, hay alta chance de que el billete vaya a testear el techo de la banda, que para dentro de cuatro meses estará en la zona de los 1.450 pesos, algo que obligará al Banco Central a vender reservas, algo que no tiene.

