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“El retorno histórico del negocio ronda el 39%”

El Economista dialogó con Alejandro Cosentino, presidente de Afluenta

05-09-2017
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Entrevista a Alejandro Cosentino Presidente de Afluenta Por Ariel Bazán

En medio del boom de las fintech en distintos rubros, hasta ahora Afluenta es la única en Argentina que ofrece la posibilidad de conectar a los privados que quieren dar y recibir créditos. Alejandro Cosentino, su presidente, explicó a El Economista el funcionamiento de esta innovadora plataforma de préstamos entre particulares.

¿Qué hace Afluenta?

Lo que esencialmente hacemos es ofrecer una plataforma para poner en contacto a las personas que solicitan créditos con quienes les prestan fondos. Esto se llama “mediación financiera”, es ofrecer el lugar para para que ambas puedan transaccionar. Esto no está regulado en Argentina, ya que en ninguna parte del mundo se lo hace para prestar tu propio capital en un ambiente de estas características.

¿Son los únicos en Argentina?

Somos los primeros en Latinoamérica, los únicos en Argentina y Perú y también estamos en México. Debe haber más de 75 países en el mundo que tienen este tipo de negocios y hasta ahora se deben haber canalizado cerca de entre 250 y 300 billones de dólares en este tipo de industria. En Argentina, a diferencia de otros países, estructuramos la operatoria a través de un fideicomiso: somos fiduciarios en la Comisión Nacional de Valores (CNV), tenemos que presentar balances trimestrales auditados, tenemos sindicatura colegiada, cumplimos con normas de lavado de dinero, etcétera.

"Lo que esencialmente hacemos es ofrecer una plataforma para poner en contacto a las personas que solicitan créditos con quienes les prestan fondos. Esto se llama “mediación financiera”, dice Cosentino

¿En qué parte del mundo funcionan mejor estas plataformas?

Las plataformas más grandes son las chinas. El chino que vive en las ciudades tiene una capacidad de ahorro fabulosa de entre el 30 y el 35 por ciento. Vivir para los chinos es muy barato, además de que son austeros, y tienen un mercado infernal de gente que necesita plata. Hasta hace cuatro años las plataformas más grandes eran americanas y con los chinos quedaron en segundo lugar, seguidos por Inglaterra y Alemania.

Volviendo a Afluenta, ¿qué montos mueven los créditos en su plataforma?

Los préstamos promedio son de unos $ 60.000 a 36 meses. Un 30% de la gente los piden para arreglar su casa, un 20% para arreglar o cambiar el auto, 15% para pagar deudas con bancos o tarjetas de crédito y el resto para viajes, celebraciones, eventos, etcétera.

¿Cómo funciona el sistema?

Los préstamos se basan en subastas, donde quienes piden créditos publican sus motivos de solicitud, monto pedido, etc. y los prestamistas compiten por prestarles ofreciéndoles distintas tasas. Cuando los préstamos se completan (cada préstamo recibe una pequeña parte de cada prestamista, nunca el 100% de uno solo), se cierran y para el solicitante se forma un solo préstamo, que se hace a una tasa compuesta y ponderada de todas las tasas que le exigió cada prestamista. Entonces se se hace una transferencia electrónica a la cuenta bancaria del tomador y cada 30 días se le debita de ahí la cuota a devolver, que se divide entre todos los prestamistas.

Los préstamos promedio son de unos $ 60.000 a 36 meses: 30% de la gente los piden para arreglar su casa, 20% para arreglar o cambiar el auto y 15% para pagar deudas con bancos o tarjetas de crédito

¿Cómo chequean el perfil de los solicitantes de créditos?

El que entra a la web, pone su número de documento, celular y e-mail y nosotros hacemos primero un chequeo rápido para saber si está en condiciones de recibir un préstamo basado en sus antecedentes crediticios. Si bien los antecedentes crediticios no predicen el 100% del comportamiento, dan un buen indicador para ver si el tomador no está en condiciones de recibir un préstamo, por ejemplo si tiene deuda vencida con algún banco, comportamiento crediticio malo o ya es incobrable de otro banco. Los que superan este proceso deben completar, entonces, otros datos: de qué trabajan, si el empleo es estable o no, cuánto ganan y para que quieren el crédito, entre otras cosas. También nos fijamos en que, además de ganar lo suficiente para pagar el crédito que está solicitando, la persona no esté muy endeudada.

¿Qué hacen entonces con esta información?

Con los datos que recogemos armamos una clasificación en función de las probabilidades de pago de cada persona: el de mejor capacidad de cumplimiento es categoría “AA”, a quienes se les suelen pedir tasas del 31% o 32%. En el otro extremo, el cliente “F” tiene un buen historial de crédito, pero que está más ajustado en su capacidad de pago, por ejemplo si ya tiene una deuda con la tarjeta de crédito. En este segmento, al que se le suelen pedir tasas del 50%, el retorno va a ser igual de atractivo para el inversor, pero puede enfrentar eventuales moras.

¿Y a los prestamistas qué requisitos les piden?

Se evalúa si pueden justificar el origen del dinero. Validamos que el monto de dinero que quieren invertir se corresponda con los ingresos que dicen tener, algo que también verificamos.

En Argentina, a diferencia de otros países, estructuramos la operatoria a través de un fideicomiso: somos fiduciarios en la Comisión Nacional de Valores (CNV) y tenemos que presentar balances trimestrales auditados

¿Qué formas de invertir tienen los prestamistas?

Hay un sistema de subastas de créditos en el que cada prestamista puede invertir de dos maneras: manual o automática. El 30% lo hacen manualmente eligiendo a quien prestarle, algo que generalmente ocurre al principio y luego pasan a hacerlo de manera  automática. En esta segunda modalidad, quien invierte ?con mínimo de $ 50 y un máximo del 4% de sus fondos? le indica al sistema las características de a quién prestarle: clasificación (AA, etc.), plazos de cré

ditos (12 a 48 meses), tipo de trabajo, edad, etc.

¿El retorno que se llevan es alto?

Es muy rentable porque le estás prestando a muchas personas, con lo cual la renta está diversificada en los distintos perfiles que hayas elegido. El retorno va de 32% a 56% anual, el promedio histórico está en alrededor de 39% y mirando los últimos préstamos ronda el 42%.

¿Y los inversores pueden rescatar sus fondos cuando quieran?

Sí, adentro del fideicomiso un inversor puede juntar la cantidad de dinero que quiere sacar sumando distintas participaciones en préstamos y vender ese paquete a otros inversores. Si por ejemplo tiene una cartera de 200 partes de $ 20.000 invertidos a una tasa “x”, la puede vender en una subasta directa a otro que se quedará con la titularidad de esos préstamos.

Si bien los antecedentes crediticios no predicen el 100% del comportamiento, dan un buen indicador para ver si el tomador no está en condiciones de recibir un préstamo

¿Y no tienen riesgo de impago estas inversiones?

No, por que al dividir los fondos en pequeñas partes en distintos créditos los riesgos están diversificados. Nadie invierte el 100% en una sola solicitud de crédito, sino un pedacito en cada uno, con un mínimo de $ 50 y un máximo del 4%. Así, por ejemplo, si alguien entra con $ 20.000 y le presta $ 200 a una cartera de 100 créditos, la probabilidad de que el 100% de los clientes no pague es prácticamente nula. Un préstamo promedio hoy es de $ 60.000 y lo financian 300 inversores que ponen unos $ 200 cada uno.

¿Y qué pasa en los casos de impago?

Primero, hay que aclarar que la morosidad en conjunto ronda el 5,5%, con 0,5% para el segmento “AA” y 12% para el “F”: es decir, si tenés diversificado tus fondos en 100 préstamos, sólo 5 te van a dejar de pagar, algo que generalmente ocurre a partir de la mitad del crédito. Aclarado esto, hay muchos pasos para que llegue a ocurrir una incobrabilidad. Primero, hacemos un cobro con herramientas automatizadas por débito automático, que si falla se vuelve a intentar a los seis días. Si tampoco se puede ahí, un equipo de cobranza llama al cliente para recordarle su mora, que en la mayoría de los casos se debe a olvidos, pero si luego de 30 días esto tampoco funciona se inicia una cobranza prejudicial.

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