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El peso se debilita y las inversiones están rotando

03 octubre de 2016

por Luis Varela

Ya comenzó octubre y, tal como se observa desde mediados de agosto, el mercado argentino sigue sumergido en un gradual ajuste cambiario. El peso argentino fue la moneda del mundo que más se hundió la semana pasada. En el exterior el dólar bajó contra el euro, contra la libra y contra el peso chileno, y subió entre 0,2 y 0,5% contra el franco suizo, el yen y el real. Pero contra el peso argentino el dólar subió 0,8%, más que contra ninguna otra moneda. Y no subió más, ya que el viernes cedió algo gracias a ventas del Banco Central y a necesidades de fin de mes. Y debe remarcarse que el BCRA perdió reservas por US$ 847 millones la semana pasada y por US$ 1.247 en todo septiembre (el 4% de lo que tenía hasta fines de agosto).

El caso es que el dólar oficial terminó el viernes a $ 15,53 y el blue a $ 15,71, con el euro en máximos históricos ($ 17,1340), con el peso también hundiéndose contra el real ($ 4,697) y la libra esterlina ($ 19,92). Este hundimiento del peso se da en un momento en el que el Gobierno decía que iba a haber una invasión de dólares por el blanqueo.

Conocido este lento desbarranque cambiario, la situación de las inversiones está rotando. En las últimas cuatro semanas el precio contado de los bonos bajó 0,3%. Hay tenedores de papeles que empiezan a preocuparse (y agregó alguna preocupación un fuerte descenso del Bono Neuquén 2018 NDG21 en las últimas ruedas). Todo esto hace que la tasa a diez años de la Argentina esté subiendo ahora, en vez de acercarse a la tasa del resto de los países latinoamericanos, como venía sucediendo.

¿Por qué bajan los bonos y por qué sube el dólar? Simple: el Gobierno no da ninguna señal de poder bajar el déficit fiscal. En agosto hubo un rojo primario de $ 37.200 millones (duplicándose respecto de igual mes de 2015), con un gasto que acentuó su sesgo expansivo hasta un increíble 38% interanual. Y Macri tiene que seguir cediendo para que la situación económica no empeore. Toma deuda sin parar y no recorta prácticamente ningún gasto.

Lo concreto es que la deuda está creciendo notablemente y el Gobierno dice que eso no es preocupante. El economista Juan Carlos De Pablo advirtió “esto ya lo vi, se piensa que la deuda no crece, pero luego es insostenible”. Ya hay provincias que toman dólares prestados pagando más del 9% anual para cubrir gastos corrientes: cuando llegue el vencimiento, no podrán con los gastos corrientes y tampoco con el pago del bono...

Pero lo más notable del caso es que, con balances en general negativos, con una situación económica recesiva en la que cae la industria, cae la construcción, sin inversión y sin creación de puestos de trabajo en blanco, la Bolsa de Buenos Aires sigue viviendo una gran fiesta.

El índice Merval de papeles líderes está en zona de récords. La semana pasada la Bolsa porteña fue la mejor del mundo. Buenos aires subió 1,4%, Wall Street mejoró 0,2% y todas las demás bajaron entre 0,5 y 2%.

En septiembre el Merval ganó 6,6%, contra una suba del 0,8% en San Pablo, Madrid y Nueva York, y con bajas de entre 0,6 y 2,6% en México, Frankfurt, Santiago y Tokio. En setiembre hubo papeles que subieron entre 20 y 42% (como Central Puerto, Minetti, Transener, Costanera, Pampa Energía, Clarín, Autopista del Sol, Petrolera del Conosur, Agrometal, TGN, Metrogas y Rosenbusch. En los primeros nueve meses de este año hay compañías que suben entre 100 y 426% (como Petrolera del Conosur, Grupo Oeste, Grimoldi, Juan Minetti, Agrometal, Central Puerto, San Miguel, Mirgor, Autopista del Sol, Petroleo Brasileiro, Celulosa, Mercado de Valores, Fiplasto, Endesa Costanera, Pampa y Ferrum)

Este notable resultado se da con otro elemento inquietante. El viernes pasado venció el plazo para entrar al primer bono del blanqueo y no entró casi nadie: hubo exteriorización de capitales por el 0,5% de lo que Macri y Prat-Gay esperaban. Se recaudaron apenas US$ 20 millones por el Bonar 2019 (el título a tres años con cero cupón). A partir de ahora quedan abiertas las suscripciones del Bonar 2023 (el bono a siete años con cupón 1%) y la posibilidad de adquirir cuotapartes de Fondos Comunes de Inversión (FCI) creados para el plan, dirigidos al rubro inmobiliario y a emprendimientos productivos.

El bono a siete años es intransferible durante los primeros cuatro años (hasta el 5 de agosto de 2020) y exceptúa del impuesto a un total de fondos por hasta el triple de los bonos adquiridos. En el caso de los FCI, la CNV ya aprobó cuatro: dos administrados por la firma Allaria que apuntan al desarrollo inmobiliario, otro de Southern Trust y uno de INTL Gainvest. Con esto en el centro del escenario, hoy arranca octubre, un mes siempre decisivo, un mes en el que Wall Street casi siempre baja, y esta vez tiene mucho más condimento porque llega de la mano con un recambio presidencial norteamericano en puerta sin que nadie pueda anticipar qué es lo que puede venir.

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