Vaca Muerta en expansión

El fracking no afloja y la Cuenca Neuquina concentra ya el 77% de la producción total de crudo

En abril se registraron 2.335 etapas de fractura y la producción de petróleo creció 15,8% interanual, consolidando un escenario de fuerte expansión del no convencional.

El petróleo no convencional alcanzó los 602 mil barriles diarios, representando el 69% de la producción total en Argentina.
El petróleo no convencional alcanzó los 602 mil barriles diarios, representando el 69% de la producción total en Argentina. (Archivo)
6 mayo de 2026

La actividad en Vaca Muerta volvió a mostrar en abril un nivel elevado de intensidad, con 2.335 etapas de fractura, según el relevamiento de la Fundación Contactos Energéticos. Aunque se ubicó por debajo del récord histórico de marzo se registraron 2.616 etapas, el dato confirma la consolidación de una meseta alta de actividad, sostenida por encima de las 2.300 fracturas mensuales durante 2026.

El comportamiento del fracking en abril ratifica que el desarrollo no convencional mantiene un ritmo firme, incluso tras un mes excepcional como marzo. En ese sentido, el primer cuatrimestre del año consolida un patrón de actividad sostenida que funciona como base del crecimiento productivo del país.

Este nivel de intensidad operativa se vincula directamente con la evolución de la producción de hidrocarburos. Según el último informe del Instituto de Energía de la Universidad Austral, la producción de petróleo en marzo alcanzó los 878 mil barriles diarios, lo que implica un incremento interanual del 15,8%, equivalente a unos 120 mil barriles adicionales por día.



El salto productivo está explicado casi en su totalidad por el avance del shale, que continúa ganando participación dentro del sistema energético argentino. La Cuenca Neuquina concentró el 77% de la producción total de crudo, reafirmando su rol como núcleo estructural del desarrollo energético nacional.

Dentro de ese esquema, el petróleo no convencional alcanzó los 602 mil barriles diarios, representando el 69% de la producción total, muy por encima de los 276 mil barriles diarios del segmento convencional. Esta relación confirma un proceso de transformación estructural en la matriz hidrocarburífera argentina, donde el shale desplaza progresivamente al convencional.

El crecimiento productivo se apoya en un incremento sostenido de la actividad de campo. Solo en marzo se conectaron 39 nuevos pozos shale, con una distribución de 22 orientados a petróleo y 17 a gas, lo que refleja la continuidad de las inversiones y la expansión del desarrollo en distintas áreas de la cuenca.



El acuerdo se enmarca en el contrato firmado con YPF y refuerza la posición de DLS Archer como proveedor clave de soluciones integrales del sector.
El desempeño de abril y los datos de producción de marzo confirman un escenario de crecimiento sostenido.

En paralelo, el nivel de fracturas registrado en abril sugiere que la actividad se mantiene estable en niveles altos, lo que permite sostener la curva de crecimiento de producción observada en los últimos meses. La relación entre etapas de fractura, nuevos pozos y producción efectiva se consolida como uno de los principales indicadores del dinamismo del sector.

En el segmento de gas natural, la producción alcanzó los 142 millones de metros cúbicos diarios, con un crecimiento interanual del 5,9%. De ese total, el 65% proviene del no convencional, lo que refuerza la importancia del shale gas dentro del sistema energético argentino.



Los principales desarrollos se concentran en Fortín de Piedra, Aguada Pichana Este y La Calera, que explican una parte sustancial de la producción no convencional. Estos bloques, junto con el avance en nuevas áreas, sostienen la expansión del gas como complemento estratégico del petróleo dentro del esquema de crecimiento.

El informe también destaca una fuerte concentración geográfica: el 77% del petróleo y el 73% del gas del país se produce en la Cuenca Neuquina. Este fenómeno consolida a Vaca Muerta como plataforma central del sistema energético argentino y como base potencial para el desarrollo exportador en los próximos años.

En este marco, los datos reflejan un escenario de expansión sostenida del sector hidrocarburífero, donde el no convencional se posiciona como el principal motor del crecimiento energético.



El avance simultáneo del fracking y la producción confirma un proceso de integración cada vez más sólido entre actividad de campo productivos. La incorporación de nuevas tecnologías, la mejora en la eficiencia operativa y el aumento del ritmo de perforación contribuyen a sostener este ciclo expansivo.

A la vez, la dinámica del shale se ve reforzada por la concentración de inversiones en la cuenca, lo que permite sostener niveles de actividad elevados incluso en contextos de volatilidad externa. Esta combinación de factores explica por qué Vaca Muerta mantiene su rol como principal motor energético del país.

En perspectiva, el desempeño de abril y los datos de producción de marzo confirman un escenario de crecimiento sostenido, donde el fracking y la expansión del shale no solo impulsan la producción actual, sino que también proyectan una nueva etapa de mayor escala para el sector energético argentino.



Logo de Google
Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos.
+ Agregar