El precio internacional del petróleo volvió a moverse con fuerza tras señales de descompresión en el conflicto en Medio Oriente. El crudo registró una baja cercana al 5% y retornó al nivel de los US$ 80 por barril, borrando parte del salto que lo había llevado hasta los US$ 110 en el último mes en medio de la escalada geopolítica.
El movimiento estuvo asociado a expectativas de un entendimiento entre Estados Unidos e Irán que podría destrabar el flujo a través del Estrecho de Ormuz, una de las rutas estratégicas más sensibles del comercio global de hidrocarburos. Aunque por el momento no se registran interrupciones significativas en el tránsito marítimo, el mercado reaccionó rápidamente ante la posibilidad de una mayor estabilidad en la región.
En este contexto, el consultor energético Daniel Dreizzen, director de Aleph Energy, planteó que el escenario actual reabre una pregunta central para los mercados: si el petróleo volverá a niveles previos al conflicto —cercanos a los US$ 65 por barril— o si el mundo entró en una nueva etapa con una prima de riesgo geopolítica estructural incorporada en los precios.
Para la Argentina, el comportamiento del crudo internacional tiene efectos inmediatos sobre la dinámica energética y las decisiones de inversión. Según el análisis, los precios actuales siguen siendo compatibles con el desarrollo de Vaca Muerta, que mantiene competitividad incluso en torno a los US$ 80 por barril.
Sin embargo, Dreizzen advierte que una caída hacia niveles de US$ 65 comenzaría a tensionar algunos proyectos marginales y acercaría el precio al punto de equilibrio de varios desarrollos no convencionales, reduciendo el margen para nuevas inversiones o expansiones aceleradas.
En el mercado interno, el traslado a precios de combustibles no sería inmediato. El especialista señala que, al menos durante los próximos dos meses, los valores locales no registrarían bajas debido a la necesidad de recomponer el “buffer” de precios construido en base a un Brent cercano a los 95 dólares por barril, lo que amortigua la volatilidad internacional.

El factor geopolítico: un nuevo tablero energético
El conflicto en Medio Oriente sigue siendo el principal factor de incertidumbre para el mercado global. Dreizzen sostiene que el eventual desbloqueo del Estrecho de Ormuz podría profundizar la baja del crudo en el corto plazo, aunque advierte que el escenario de fondo sigue siendo altamente inestable.
La discusión de fondo, según el análisis, es si el sistema energético global está volviendo a una lógica de precios previos a la crisis o si la volatilidad geopolítica llegó para quedarse como componente estructural del mercado.
En ese marco, la Argentina aparece en una posición relativamente favorable. Incluso con precios más bajos, Vaca Muerta mantiene competitividad internacional, aunque su ritmo de expansión depende de mantener un entorno de precios que sostenga inversiones de gran escala.
El impacto también se extiende al mercado del gas natural. En Europa, el precio se ubica en torno a los US$ 14 por millón de BTU, tras la baja asociada a la expectativa de mayor oferta global.
Dreizzen advierte que, en un escenario de caída más pronunciada por debajo de los 10 dólares por millón de BTU, los proyectos de Gas Natural Licuado (GNL) en Argentina enfrentarían una presión adicional para mejorar su competitividad, eficiencia y estructura de costos.
Un mercado más volátil y decisiones más complejas
El nuevo comportamiento del petróleo refuerza una tendencia que ya venía consolidándose: la creciente influencia de la geopolítica en la formación de precios energéticos. Para países productores como Argentina, esto implica un escenario de oportunidades y riesgos simultáneos.
Mientras Vaca Muerta continúa posicionándose como uno de los polos no convencionales más competitivos del mundo, su desarrollo a largo plazo dependerá cada vez más de un equilibrio delicado entre precios internacionales, estabilidad global y capacidad de inversión sostenida.
En ese contexto, el análisis de Dreizizen pone en evidencia que la energía dejó de ser solo una variable de mercado para convertirse en un termómetro directo del orden geopolítico global.