Economía

Sobre la importancia de aprender de los errores del pasado

El desarme de las Leliq sin recurrir a una plan Bonex o a una hiperinflación fue uno de los logros más destacados de 2024.

El BCRA
El BCRA

El desarme de las Leliq sin recurrir a una plan Bonex o a una hiperinflación fue uno de los logros más destacados de 2024. En línea con este avance, el ordenamiento en los tres niveles de gobierno, sustentado en un acuerdo entre la Nación y las provincias, resulta fundamental.

La inflación superior al 200% anual registrada en 2023 fue consecuencia directa de la acumulación crónica de déficits fiscales. El Tesoro Nacional alcanzó niveles de deuda equivalentes al 67% del PIB, con un riesgo país que superó los 2.000 puntos básicos. Este contexto implicaba que los bonos argentinos debían ofrecer una tasa de interés anual un 20% superior a la de los bonos del Tesoro de Estados Unidos para atraer inversores.

En un escenario en el que resultaba inviable emitir más deuda soberana, los déficits fiscales se financiaron con emisión monetaria. Para mitigar los efectos inflacionarios de esta política, el Banco Central absorbía parte de ese dinero mediante la emisión de Letras de Liquidez (Leliq). Los bancos comerciales utilizaban los depósitos de sus clientes para adquirir estas letras, generando un círculo vicioso:


  1. Incremento de la inflación.
  2. Acumulación de deuda, tanto del Tesoro como del Banco Central.

Sin embargo, a partir de noviembre de 2023 comenzó un cambio significativo. Según datos del Banco Central y el Ministerio de Economía, entre noviembre de 2023 y noviembre de 2024 las Leliq se redujeron del 10% al 0% del PIB, mientras que la deuda del Tesoro Nacional pasó del 67% al 69% del PIB. Por su parte, la deuda de corto plazo del Tesoro aumentó del 5% al 12% del PBI. Este proceso de eliminación de las Leliq se logró mediante su sustitución por deuda del Tesoro.

A nivel consolidado, la deuda pública se mantuvo en niveles similares. No obstante, lo relevante es que se alcanzó un sistema de registro más transparente y consistente. La deuda quedó atribuida al organismo que la generó —el Tesoro Nacional—, mientras que el Banco Central se liberó de su rol como financiador del déficit fiscal mediante Leliq. Todo esto se logró sin episodios traumáticos ni presiones inflacionarias descontroladas.

Este caso demuestra que el problema no radicaba únicamente en la magnitud de la deuda, sino en la persistencia de los desequilibrios fiscales. 



Si se detiene el flujo de déficit fiscal, el stock de deuda se vuelve manejable. Un indicador clave de esta mejora es la reducción del riesgo país, que proporciona certidumbre y facilita la renovación de los vencimientos de deuda. 

  • Así, el equilibrio fiscal se consolida como una herramienta fundamental. 

La actual administración optó por ajustar el gasto público, pasando de déficits financieros a superávit, lo que permitió eliminar las Leliq sin recurrir a confiscaciones.

Asegurar la sostenibilidad del equilibrio fiscal exige un ordenamiento integral del Estado. Es crucial alcanzar un acuerdo de coordinación fiscal entre la Nación y las provincias, estableciendo con claridad las funciones y responsabilidades de cada nivel de gobierno, así como los impuestos que financiarán dichas funciones. Solo mediante este enfoque será posible garantizar la estabilidad económica en el largo plazo.



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