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Poco acceso a los principales mercados mundiales

Según un informe de DNI, Argentina tiene una escasa penetración comercial entre los principales importadores del mundo

Alejandro Radonjic 15 enero de 2018

Por Alejandro Radonjic

Que Argentina exporta poco no es una novedad. Las cifras así lo muestran, y 2017 no fue una excepción. Según proyecciones de Marcelo Elizondo (Consultora DNI), las exportaciones argentinas crecieron 1,2% en 2017 pero, como el volumen mundial creció 3,6%, “Argentina volvió a perder participación en el comercio internacional”, dice Elizondo. Apenas US$ 58.540 millones (apenas 0,3% del total planetario). Muy poco: por debajo del 10% de nuestro PIB. Exportamos menos que México, Brasil e, incluso, Chile.

Pero hay un dato que preocupa, y quizás explica, la baja penetración del “Made in Argentina” en el comercio internacional: exportamos muy poco hacia los principales importadores mundiales. “En 2017 se constata que entre los 10 principales destinos de las exportaciones argentinas hay solo 6 países que están entre los 25 principales importadores mundiales”, dice Elizondo. Destinos como Japón, Alemania, Corea, Italia, Francia, Reino Unido  o Canadá, que integran el top-10 de importadores mundiales, no figuran en el top-10 criollo. “El mundo desarrollado explica poco más de la mitad del comercio mundial, pero en el caso argentino explica solo un tercio de las exportaciones y el resto se dirige a mercados no desarrollados”, señala. No es una mala noticia toda vez que los emergentes son los que lideran el crecimiento mundial, tienen poblaciones que se expanden y van sofisticando sus consumos. Sin embargo, sería deseable “graduarse” y pisar más fuerte en los mercados maduros y más exigentes.

¿Por qué no logramos entrar a esos codiciados y potentes mercados? Una de las razones, dice Elizondo, es la existencia de barreras de acceso en esos mercados más exigentes. “Esos mercados no crecen como destino por la propia complejidad de sus regulaciones, pero también porque Argentina no logró hasta ahora acuerdos de libre comercio o de preferencias

arancelarias con ellos, o no obtuvo acuerdos para estandarizar regulaciones no arancelarias en el acceso a ellos”, dice Elizondo.

Según proyecciones de Marcelo Elizondo (Consultora DNI), las exportaciones argentinas crecieron 1,2% en 2017 pero, como el volumen mundial creció 3,6%, “Argentina volvió a perder participación en el comercio internacional”, dice Elizondo

“Se complementa esto con la dificultad de acceso a mercados más complicados motivada en los problemas de estándares y requisitos exigidos, formales o no, de calidad (no solo esenciales sino por certificaciones). Estos mercados tienen exigencias de calidad en el producto, en la estrategia comercial de las empresas y, además, de exigencia en relación a la capacidad de entablar relaciones comerciales sistémicas virtuosas”, amplía.

Otra razón para la dificultad en el acceso a mercados complejos está en que esos (más esquivos para Argentina) son también mercados que exigen alto volumen o escala. “Argentina cuenta apenas con unas 15 empresas que exportan más de US$ 1.000 millones anuales y carece de una canasta de grandes exportadores, con escala y volumen. Y ha carecido además de relevante inversión extranjera por muchos años (apenas unos US$ 5.000 millones en 2016 y en los últimos años cifras menores a las que recibió México, Brasil, Chile y Colombia) y esta es una dificultad significativa porque la inversión extranjera garantiza condiciones de internacionalidad comercial”, dice.

Y debe agregarse a esto que nuestro país cuenta con muy pocas multinacionales de origen argentino (apenas 7 entre las principales 100 multinacionales latinoamericanas) y emite hacia el exterior muy escasa inversión extranjera para multinacionalizar sus empresas (menos de US$ 1.000 millones anuales).

Adicionalmente esos mercados de difícil acceso para Argentina son mercados que privilegian relaciones durables y con constante evolución. Argentina tiene una oferta exportable con dificultad de acceso a las cadenas internacionales de valor: solo un tercio del total de las exportaciones locales ingresa en esos procesos productivos comerciales cuando, en el mundo emergente, el promedio de acceso es 50%.

Además, Argentina ha sido por años una economía muy cerrada con un ratio de comercio exterior  (exportaciones más importaciones sobre PIB) de los más bajos del mundo (en el mundo es 56%, en Latinoamérica 43% y en Argentina es solo 26%) lo que complica la vinculación sistémica de empresas criollas con el resto del mundo.

Y, finalmente, dice Elizondo, el entorno local ?volátil, cambiante, complejo e inestable- es difícil de compatibilizar con la necesidad de administración del ambiente de negocios de los mercados de destino, que son mercados en general más estables.

“Argentina tiene pendiente la solución de problemas en el ámbito doméstico: en lo macroeconómico (por caso en los ámbitos fiscal, regulatorio y financiero); en lo mesoeconómico (en problemas en la infraestructura, en el acceso a servicios competitivos y a recursos humanos calificados para el proceso productivo) y en lo microeconómico (en la productividad y ?más aun- competitividad de las empresas dedicadas a sectores transable)”, desagrega Elizondo. Además, concluye, “requiere una mejora en las cualidades específicas del ecosistema de empresas exportadoras argentinas”.

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