Informe de LLYC

Los 10 puntos claves de la economía en 2022

La restricción externa, el dólar, la energía, el Covid-19, el crecimiento, la inflación, la pobreza, el tándem austeridad y FMI y algunos proyectos de ley económicos

Los 10 puntos claves de la economía en 2022
17-12-2021
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La consultora LLYC Argentina realizó, a través de un informe, un repaso de lo que consideraron los 10 puntos principales de la economía argentina de cara al cierre del 2021 y el comienzo del 2022.

Según consideraron, el decálogo no es muy distinto al que se vio a principios de 2021 y la incertidumbre será la moneda corriente en varios de los ítems.

La consultora enumeró los siguientes temas a tener en cuenta: restricción externa, dólar, energía, Covid-19, crecimiento, inflación, pobreza, austeridad, Fondo Monetario Internacional (FMI) y algunos proyectos de ley económicos.

Los autores del trabajo fueron Daniela Prado, Luis Secco, Roberto Brandt y Alejandro Tullio.

1.Restricción externa

Respecto a la restricción externa, comentaron que el stock de reservas líquidas sigue en niveles “bajísimos” y se avecinan vencimientos con el FMI que superan ampliamente la disponibilidad del BCRA.

Para el año próximo, estimaron que la situación podría ser todavía más difícil en base a un empeoramiento del contexto internacional. “Los precios de los principales commodities de exportación se anticipan más bajos que los vigentes en el período de mayores ventas de cereales y oleaginosas en 2021”.

Aunque la baja en los precios podría ser compensada en parte con mayores volúmenes exportables, la posibilidad de un nuevo evento climático adverso de “La Niña” (escasez hídrica) supone riesgos “no despreciables” sobre las cantidades que podrían exportarse, lo que redundaría en menores agrodólares para las arcas del BCRA que este año redundará en un superávit comercial en torno a los US$ 12.500 millones.

2. Dólar

La brecha cambiaria alcanzó en los momentos más críticos del año, cerca de las elecciones, el 100%. Para LLYC eso es sinónimo de que “algo anda mal”. Actualmente, esta fluctúa entre el 85% y 90%.

“Es probable que cierre 2021 en niveles elevados (y no muy distintos a los actuales), mientras que en 2022 podría moderarse sólo parcialmente si las autoridades impulsan una devaluación del peso oficial mayor a la de este año y que siga más de cerca el ritmo de avance de los precios, de modo de evitar un nuevo atraso cambiario. Pero, claro, eso sólo podría funcionar si el mayor ritmo de devaluación (o una devaluación inicial) se inscribe dentro de un programa de estabilización relativamente consistente. Una mayor devaluación sin plan sería una invitación a más descontrol nominal y brecha más alta”, consignó el informe de la renombrada consultora de asuntos públicos.

3. Energía

Tal como señaló el trabajo, la implementación del Plan Gas AR permitió reactivar la producción local de gas natural (especialmente, en la Cuenca Neuquina), pero, al término del tercer trimestre de 2021, el total nacional aún registraba valores 10% inferiores a los de 2019.

En consecuencia, las importaciones invernales de gas y combustibles líquidos crecieron fuertemente, lo cual -sumado al atraso de las tarifas de gas y electricidad (cuyo ajuste anual fue limitado políticamente al 9%)- redundó en un importante incremento de los subsidios energéticos afrontados por el Tesoro Nacional. Se estima que estos se situarán en torno de US$ 10.000 millones para 2021, lo que equivaldría al 2,5% del PIB.

En línea con lo anterior, para 2022 cabría esperar: “(i) la continuidad de una política energética prioritariamente orientada al desarrollo del petróleo y el gas, con foco en el régimen de promoción de inversiones propuesto en un proyecto de ley actualmente en discusión en el Congreso, y en la posible construcción de un nuevo gasoducto troncal desde Vaca Muerta, con creciente protagonismo de Integración Energética SA (Ieasa- ex Enarsa); y (ii) definiciones inevitables (pero aún inciertas) sobre tarifas de gas y electricidad -y el nivel de subsidios energéticos resultante-, en el marco de un eventual acuerdo con el FMI”, afirmó la consultora.

4. Covid-19

En cuanto al frente sanitario, LLYC mencionó que “quizás sea este uno de los pocos temas en los que las noticias son positivas”. Con una campaña de vacunación bien extendida (no sólo en el país, sino también en nuestros vecinos regionales), tras un inicio lento y lleno de especulaciones políticas, las autoridades han anunciado la aplicación de una tercera dosis de la vacuna para toda la población adulta.

Sin embargo, destacaron que no puede descartarse una nueva ola de contagios (basta con ver lo que está ocurriendo por estos días en Europa). Aun con un aumentos de casos (ayer fueron más de 5.300 en Argentina), parecería ser que lo peor de la pandemia ha quedado atrás. 

5. Crecimiento

Luego de la caída del 9,9% de la economía en 2020, debido a la cuarentena para contener la suba de casos, se esperaba un rebote en 2021. Esa mejora terminará siendo mejor a las primeras expectativas que tenían las consultoras y el Gobierno, ya que podría estar entre el 9% y 10%. Aun así, “no será suficiente para recuperar el terreno perdido en 2020 y habrá que esperar hasta 2022 para volver a los niveles de actividad de 2019”, resaltaron.

“Niveles de por sí bajos, si tenemos en cuenta que la economía acumula tres años consecutivos en recesión”, añadieron. Para el año próximo, proyectaron que en el mejor de los escenarios la economía podría crecer 2,5%.

“Es que difícilmente la actividad pueda mostrar números mejores a menos que se decida impulsar un programa de cambio de régimen económico integral, que modifique diametralmente las expectativas, lo cual por el momento luce improbable”, sentenció la consultora.

6. Inflación

En tanto, la recuperación económica y una política fiscal expansiva traicionaron los precios al alza. “De poco sirvieron los congelamientos de tarifas de los servicios públicos, los múltiples programas de acuerdos de precios y la estrategia de usar el dólar como ancla anti-inflacionaria. Los precios cerrarán 2021 por encima del umbral del 50% anual y todo hace prever que ese será el piso inflacionario el año próximo”, expresó el informe.

“En este contexto, la tasa de inflación en diciembre de 2022 será similar o incluso superior a la de diciembre de este año. Y si, por el contrario, no se hace nada para corregir los precios relativos y la inflación se reprime aún más, la efectividad de las políticas de precios en curso será cada vez menor y la posibilidad de mantenerlas por más tiempo desaparecerá”, agregaron.

7. Pobreza

Luego de dos años de caída y uno de pandemia, la pobreza alcanzó durante el primer semestre del corriente año al 40,6% de la población. “Es de esperar que haya pocas mejoras en lo que queda de este año y en 2022, sobre todo si tomamos en cuenta el escenario de bajo crecimiento y alta inflación que tenemos por delante”, apuntó LLYC.

“La falta de una solución sustentable a este problema, se tradujo en una conflictividad creciente, cuya manifestación fue el récord de marchas y concentraciones de los movimientos sociales en la Ciudad de Buenos Aires. Si bien se trató de un año electoral, que crea condiciones propensas a este tipo de reclamos, no vemos que la conflictividad se reduzca el año próximo, sobre todo teniendo en cuenta que el Gobierno reaccionó favorablemente frente a los reclamos de más gasto y ayuda social”, indicaron.


8. Austeridad

La consultora subrayó que la política económica del Gobierno, sobre todo a partir del segundo semestre, estuvo lejos de mostrar austeridad y se plasma en que el gasto viene creciendo más que la recaudación. “Aunque algo de ajuste habrá que esperar, porque difícilmente el FMI permita que la inconsistencia de las cuentas fiscales continúe por mucho tiempo más”, mencionaron.

Según planteó LLYC, las dudas están puestas sobre cuál es la espalda social con que cuenta el Gobierno (y sus votantes) para tolerar las consecuencias de dicho ajuste, sin comprometer sus chances electorales en 2023.

9. FMI

Argentina sigue negociando un acuerdo con el organismo y en marzo debe afrontar un compromiso con el mismo para el cual no tiene para pagar.

“Hoy la discusión interna ya no parece ser si acordar o no hacerlo, dado que distintas figuras de la coalición gobernante han dejado trascender cierta unanimidad en la materia. El centro de la discusión actual pasa por cuáles serán los compromisos que el Gobierno deberá asumir para sellar el acuerdo y cuáles serán sus consecuencias”, dicen desde LLYC.

Un acuerdo podría servir para anclar temporalmente las expectativas: tendríamos un programa (o 'programita'), no habría default con el FMI y quizás se podrían conseguir algunos dólares de otros organismos internacionales que complementen los agro-dólares que ingresarán durante el primer semestre del año”, explicaron.

10. Proyectos de ley

La consultora subrayó que el Frente de Todos (FdT) no cuenta con una situación favorable en el Congreso, luego de la derrota en las legislativas. “En el corto tiempo hay dos grandes proyectos económicos que el oficialismo se apresta a debatir con la nueva conformación: el Presupuesto 2022 y el Programa Económico Plurianual, que si bien fue anunciado por el Presidente luego de las generales, aún no fue remitido por el Ejecutivo”.

Además, está pendiente el tratamiento de los proyectos de ley de “desarrollo productivo”, remitidos por el Ejecutivo y que han carecido de impulso. Entre ellos se encuentran el Fomento al cannabis medicinal y al cáñamo industrial; el Régimen de Fomento al Desarrollo Agroindustrial Federal; el Régimen de Promoción de las Inversiones Hidrocarburíferas; el Régimen de Promoción de la Industria Automotriz-Autopartista y su Cadena de Valor y proyecto de movilidad sustentable.

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