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La industria automotriz, de la Brasil-dependencia a la amenaza importadora

Preocupación oficial por el aumento de las importaciones desde Brasil y el incumplimiento del flex

26-07-2017
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Por Carlos Boyadjian

Hace casi siete meses, al comenzar el año, las principales terminales automotrices locales, referentes del sector más dinámico en términos de producción y exportaciones entre todos los complejos industriales del país, transmitían una ostensible preocupación por la caída de la demanda brasileña y el impacto que eso tenía en las ventas externas de vehículos  argentinos.

Eran los meses posteriores a la renovación del acuerdo automotriz con el socio mayor del Mercosur (ACE-14). A diferencia de años anteriores el 30 de junio de 2016 los gobiernos de Argentina y Brasil lograron un entendimiento plurianual hasta mediados de 2020, manteniendo libre de aranceles un flex de 1,5 dólares importados por cada dólar exportado. Este acuerdo trajo cierto alivio y esperanza, tanto en la industria automotriz local como en los funcionarios del Ministerio de Producción de la Nación.

Pasaron los meses y la Brasil-dependencia adquirió un nuevo significado. Ya no se trata de un mercado abierto a las exportaciones argentinas que compensan una eventual baja de las ventas en el mercado interno. La dependencia hoy es por la creciente importación de modelos que llegan del vecino país, siguiendo las estrategias de producción y radicación de inversiones decididas en las casas matrices, según la cual en Argentina, por lo general se fabrican los modelos de gama media-alta y las pick ups, un nicho en el que nuestro país se ha especializado en los últimos años, mientras que en Brasil se producen los vehículos más chicos y de entrada de gama, que por cierto, son los más demandados.

Así las cosas, en el último año la importación de vehículos desde Brasil creció a un ritmo del 42%, según datos de la Asociación Nacional de Fabricantes de Vehículos Automotores de Brasil (Anfavea). Es la forma en la que poderosa industria automotriz de ese país encontró para compensar la caída de su mercado interno. Se estima que en toda América Latina se comercializaron el año pasado 5,5 millones de vehículos, de los cuales el 36% salen de fábricas brasileñas.

En este contexto, hace pocos días Anfavea incrementó de 7% a 35,6% su expectativa de exportación para 2017. Un dato clave a tener en cuenta, ya que el 68% de las exportaciones brasileñas llegan a nuestro país, según la misma fuente. En el caso de los vehículos made in Argentina, Brasil representa el 62% del mercado, con datos de junio pasado.

El incremento de las importaciones de autos brasileños alertó al propio gobierno argentino que decidió tomar cartas en el asunto. Los diez autos más vendidos en nuestro país son de fabricación brasileña, liderados por modelos de Renault, Volkswagen, Chevrolet, Toyota, Ford, Peugeot y Fiat. Esta tendencia es opuesta a la que se ve en el segmento de pick ups, donde el podio es ocupado por tres modelos de fabricación nacional (Toyota Hilux, Ford Ranger y Volkswagen Amarok).

Monitoreo

Frente a eso el Ministerio de Producción impulsó la Resolución 535-E/2017, publicada el pasado viernes en el Boletín Oficial, que establece el pago de una caución por parte de aquellas terminales importadoras-exportadoras que excedan el coeficiente fijado en el flex en el intercambio con Brasil. Este tema de la caución no figura en el acuerdo automotriz con Brasil, sin embargo, fuentes del Ministerio de Producción aseguraron que esto surgió luego del análisis gubernamental sobre cómo garantizar el cumplimiento del acuerdo.

Las terminales aseguran que la medida supone un incremento de costos y que el desfasaje se compensará en los años que quedan de vigencia del acuerdo. En rigor, hasta 2020 no se pagará ninguna penalidad, pero la caución garantiza que se abone lo debido, en caso de no cumplir con el flex.

Franco Roland, analista del sector automotriz en la consultora Abeceb, sostiene que “a nivel global, entendemos que hay un desvío significativo que va a hacer muy difícil que se alcance el valor protocolado del acuerdo hacia el final del período”.

Al respecto, el experto distingue tres grupos de empresas: un tercio que está por debajo del límite del acuerdo; otro 30% que excede el acuerdo pero con perspectivas de poder cumplir con el valor del flex, en función de nuevas radicaciones y modelos; y el 40% restante, básicamente aquellas que no están radicadas en Argentina e importan desde Brasil y que exceden el valor del flex. “Éstas están complicadas para cumplirlo, incluso en los tres años que restan del acuerdo”.

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