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“Hay mucho apoyo social a los cambios que proponemos”

El Economista dialogó con Guido Sandleris, Jefe de Asesores del Ministerio de Hacienda

Alejandro Radonjic 28 agosto de 2017

Entrevista a Guido Sandleris Jefe de Asesores del Ministerio de Hacienda Por Alejandro Radonjic

El Economista dialogó con Guido Sandleris, Jefe de Asesores del Ministerio de Hacienda.

Arranquemos con el EMAE de junio, que mostró una variación anual de 4% anual. ¿Es recuperación o crecimiento?

Empezó hace varios meses un proceso de crecimiento de los más sanos que tuvo Argentina en décadas. Son números que no nos sorprenden porque los veníamos anunciando. Cuando asumió Nicolas Dujovne, en enero, dijo que la recesión había terminado y después salieron los números del Indec y confirmaron eso. Luego salimos a decir que estábamos viendo brotes verdes y todos nos preguntaban adonde. Y, unos meses después, eso también se confirmó. Ahora tenemos la economía en un régimen de crecimiento de los más sanos que hemos tenido en décadas.

Ahora tenemos la economía en un régimen de crecimiento de los más sanos que hemos tenido en décadas.

¿Puede profundizar en ese punto?

El 2017 es un año muy especial para Argentina. Es el primero año en 102 que no ocurría lo siguiente: la economía crecía, la inflación bajaba, el déficit fiscal también y eso ocurría reduciendo el peso del gasto público, y no a través del aumento de impuestos. Todo eso está pasando en 2017 y la última vez que eso pasó fue en 1915. Cuando vos mirás los períodos de crecimiento de las últimas décadas que tuvo Argentina, uno veía que crecía acumulando distorsiones que te comprometían ese crecimiento. En la convertibilidad era obvio: tenías el tipo de cambio fijo, que te hizo bajar la inflación rápido pero te hacía vulnerable a un shock externo, que terminó llegando y, con él, la crisis del 2001. Cuando mirás el kirchnerismo, lo mismo: fuimos acumulando un montón de distorsiones.

¿Y ahora?

Ahora estas  creciendo con tipo de cambio flexible, lo que te permite suavizar los shocks eventualmente; las distorsiones de los precios relativos se han ido corrigiendo, aunque todavía falta y el déficit fiscal se va achicando. Veo que estamos empezando a sentar las bases para un período de crecimiento que puede ser largo y distinto a lo que estamos acostumbrados. Los países cambian cuando crecen muchos años seguidos. La volatilidad es muy dañina.

Veo que estamos empezando a sentar las bases para un período de crecimiento que puede ser largo y distinto a lo que estamos acostumbrados. Los países cambian cuando crecen muchos años seguidos. La volatilidad es muy dañina.

Han sugerido, y usted lo acaba de hacer, que se sienten cómodos con las tasa de 4%...

Para 2017 estamos proyectando un crecimiento cercano a 3% y para 2018, 3,5%. Si me preguntás, me gustaría crecer lo más rápido posible: si pudiésemos hacer cosas para que la economía crezca y en un año tener el nivel de ingreso de  Suecia, lo haría, pero no es factible. Es muy importante lograr que Argentina viva un proceso que han vivido países como Canadá, Australia, Israel, Uruguay, Colombia o Perú: que es crecer muchos años en forma regular y constante. Una tasa de crecimiento del 3,5% anual a lo largo de diez años te cambia el país por completo, y ese es el objetivo.

¿Y ese proceso ya comenzó?

Ya son cuatro trimestres seguidos de crecimiento. La economía salió de la recesión en el tercer trimestre de 2016; creció en el cuarto; creció 1,1% contra el cuarto en el primer trimestre de 2017 y crece, una vez más, 0,8% en el segundo trimestre que pasó. Y todos los indicadores del tercer trimestre demuestran que vamos a seguir creciendo.  Esto sigue. Lo dicen todos. Con eso igualamos el período de crecimiento más largo que tuvo Argentina desde el 2009 para acá. Ya salimos de la discusión de los brotes verdes.

Ya igualamos el período de crecimiento más largo que tuvo Argentina desde el 2009 para acá. Ya salimos de la discusión de los brotes verdes.

Se escucha, y es así para muchos sectores, que “la recuperación no se siente”. ¿Es un slogan político, es algo normal porque el barco recién empezó a moverse o también es una discusión del pasado?

El “no se siente” se quedó viejo. Eso era algo que nos decían hace dos tres meses, y yo lo entendía, porque ese crecimiento no arrancó de golpe en todos los sectores y a veces tenemos varios sesgos geográficos de acuerdo adonde nos ubicamos. Si vamos a la pampa húmeda, por ejemplo, o cualquier localidad del interior, hace varios meses que vienen sintiendo el crecimiento, pero algunos sectores del conurbano arrancaron después o todavía no arrancaron. Pero eso va quedando atrás: cada vez estamos viendo más sectores y más gente que lo siente.

 

El “no se siente la recuperación” se quedó viejo. Cada vez estamos viendo más sectores y más gente que lo siente.

¿Y el consumo?

Venta de motos con crecimiento récord; construcción con el crecimiento más alto en siete años: venta de autos; escrituras y turismo. Hay un montón de sectores que están creciendo, y te estoy nombrando varios que tienen que ver con lo que preguntás de consumo. La medición más amplia de consumo lo hace el Indec con las Cuentas Nacionales. El dato de consumo del primer trimestre ya muestra algo de crecimiento. Es cierto: no fue el consumo lo que lideró la recuperación sino la inversión y las exportaciones, y eso tiene que ver con sostener las bases para una economía sostenible a largo plazo. Pero en el segundo trimestre el consumo siguió creciendo y en el tercero va a seguir haciéndolo.

Hablaba de una recuperación, o crecimiento, liderado por las exportaciones, pero el Indec muestra que las ventas externas apenas crecen 1,2% en el acumulado anual?

Siempre hay que ir al desagregado para entender lo que está pasando, y ahí tenés un fenómeno que es alentador. Si ves qué exportaciones están creciendo, ves que están liderando las manufacturas de origen industrial (MOI). En julio, crecieron 25% en valor y 15% en cantidad. No es un dato aislado: crecen 10% en cantidades en el acumulado anual. Con el Gobierno que supuestamente venía a destruir la industria ves que lo que más crece son las exportaciones industriales. La oposición, en el marco de la campaña política, trató de instalar una serie de fantasmas y cucos. Ninguno se dio. Otro ejemplo: la AUH  no se eliminó sino que se expandió. El relato opositor no tiene ningún asidero. Pero, volviendo a tu pregunta, ¿por qué no están creciendo más fuerte las exportaciones? Crecieron 5% interanual en julio y 1,2% en el acumulado de 7 meses. Ahí tenés un problema de base de comparación con productos primarios y Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA). En 2016, cuando se saca el cepo y se eliminan las retenciones, mucho de lo que estaba retenido se liquidó y eso te puso la vara estadística muy alta. Por eso te da que las MOA no están creciendo tanto y los productos primarios tampoco. Dicho esto, vemos con optimismo el comportamiento exportador de las empresas en los distintos sectores de Argentina. La misma persona que dos meses atrás venía y decía “atraso cambiario” viene ahora y te dice “fuga de capitales”. El problema que tenemos es que no tenemos casi experiencia en convivir en el tipo de cambio flexible. Hay que acostumbrarse a convivir con él, que es con lo que se manejan la mayoría de los países.

Además del dato sobre exportaciones, un dato clave del comercio exterior es que, por el mayor crecimiento diferencial de las importaciones, creció, y bastante, el rojo comercial, que ya superó los US$ 3.400 millones. ¿Preocupa?

Miremos qué es lo que hay adentro, y qué es lo que está creciendo de las importaciones. ¡Las importaciones de bienes de capital crecieron 55%! Y está bien que eso pase. Cuando uno mira el coeficiente de importaciones/exportaciones sobre PIB, observa que Argentina tiene una economía muy cerrada. Venimos de años de cepos a las importaciones y es normal que, a medida que los empresarios ven la posibilidad de invertir y generar valor en Argentina, empezamos a ver más proyectos de inversiones. Y, para eso, se necesitan máquinas. Algunas las comprás acá y otras, afuera. Por eso vemos que, como decía, crecen mucho los bienes de capital, así como los bienes intermedios. Cada vez más un país que quiere comerciar e integrarse al mundo no produce todo ese bien ese país: trae cosas de afuera, eso es sano y es como te integrás en las cadenas internacionales de valor. A lo mejor importás ciertas partes de un bien y después exportás ese bien terminado, o participás en algún lugar de la cadena. Cuando uno mira qué estamos importando ve que son todas señales de una economía saludable. El número del déficit comercial que mencionabas no lo vemos como un factor de preocupación. Cuando vos tenés un tipo de cambio flexible y financiamiento, es el tipo de cambio el que ajusta para eventualmente balancear esas cosas.

¿Pero el peso no está atrasado?

El tipo de cambio es lo que es. No creo que esté atrasado. Estamos cómodos y lo vemos en el crecimiento de las MOI. Y ese rojo comercial tiene que ver con cierto atraso que venía acumulando Argentina en su stock de capital. Hace falta integrarlo y renovarlo, y no veo ningún problema con esto.

 

El tipo de cambio es lo que es. No creo que esté atrasado. Estamos cómodos y lo vemos en el crecimiento de las MOI. Y ese rojo comercial tiene que ver con cierto atraso que venía acumulando Argentina en su stock de capital.

Pasemos a la inflación, tarea de la que se ocupa el BCRA con su política monetaria. Bajó, ciertamente, con respecto a 2016, pero tal vez no cayó tanto respecto a la tendencia de los últimos 10 años. ¿Es un hueso más duro de roer de lo imaginado?

Cuando volví a Argentina en 2007, algo que me shockeaba leyendo el diario era que en los artículos donde se hablaba de inflación no se hablaba de política monetaria, algo común en todo el mundo. Teníamos ministros de Economía diciendo barbaridades, como que la inflación nada tenía que ver con la política monetaria o que era porque los empresarios argentinos son malvados, mucho más malvados que en otros países o que en los '90. Lo que está pasando hoy, y eso se vio en tu pregunta combinada sobre inflación, BCRA y política monetaria, es una muestra de que ya cambiamos. Se empieza a hablar de la inflación como se habla en todos los países del mundo. El BCRA está haciendo un gran trabajo y la inflación en 2017 va a ser la mitad que la de 2016. Y en 2018 va a ser bastante menor. Si va a estar en 20%,  y no en 17%, no es grave. La meta se trata sobre señalar hacia dónde vas y anclar las expectativas.

 

El BCRA está haciendo un gran trabajo y la inflación en 2017 va a ser la mitad que la de 2016. Y en 2018 va a ser bastante menor. Si va a estar en 20%,  y no en 17%, no es grave.

Los problemas nunca se acaban en economía, ni aquí ni en Suecia. A medida que se fueron resolviendo algunos temas (cepo, estancamiento o holdouts, por caso) y haya otros en vías de solucionarse (inflación o déficit fiscal), aparece otros. Uno que se ha escuchado profusamente en los últimos tiempos es el del “costo argentino”, es decir, los elevados costos de producir y comercializar en Argentina. ¿Cómo ven ese tema?

Argentina tiene una presión impositiva alta, como los países de la OCDE, pero en la mayoría de esos países casi toda la economía paga esos impuestos. Acá, casi un tercio de la economía opera en la informalidad y, por ende, tenés una presión impositiva alta. Esa presión está directamente relacionada con un nivel de gasto público que en términos reales es muy alto para el nivel de desarrollo que tiene Argentina. Muy alto. Una de las herencias que recibimos tiene que ver con un sector público que creció 10% anual en términos reales durante una década. El kirchnerismo recibió una economía donde el sector publico pesaba 25% del PIB y dejó una economía donde pesaba cerca del 43% . Para un país del nivel de desarrollo de Argentina ese gasto público es una mochila  muy pesada para el sector privado. Es un tema que nos preocupa. Producir en Argentina, si bien es posible y muchos lo hacen, incluso competitivamente, sería más atractivo si el sector público lo potenciara. Nuestra política fiscal tiene tres prioridades. Primero, reducir el déficit fiscal porque, no hacerlo, es el camino más directo que tiene una economía como la nuestra a una nueva crisis que, entre otras cosas, te sube muchísimo la pobreza. Segundo, tenés un país que tiene una infraestructura muy deteriorada, y abandonada. Debemos reconstruirla. Ese es otro eje de la política fiscal. Venimos de un Gobierno que no solo invertía mal sino que pagaba unos sobreprecios que tenían impacto macro. Ahí se pueden ahorrar costos de transporte. Nosotros no solo logramos hacer más cosas con la misma plata sino que lo hacemos en lugares donde van a tener mayor impacto.  El tercer punto es simplificar e ir reduciendo la presión tributaria. El problema es que esos tres ejes generan trade-off's y se contraponen. Nuestro trabajo es encontrar la diagonal entre esos tres objetivos. Seguimos haciendo inversión en infraestructura, pero elegimos mejor nuestros proyectos y somos más cuidados. Redujimos el déficit fiscal, pero no lo podemos hacer de golpe porque, si no, no podríamos hacer la infraestructura. Vamos a ir bajando la presión fiscal y simplificando, pero no lo podemos hacer todo lo rápido que nos gustaría.

Irán avanzando gradualmente y a medida que la sociedad lo tolere y acompañe. Lo dijo Dujovne, y usted lo acaba de repetir. ¿Y si no hay receptividad?

La respuesta corta es que hay mucha receptividad. El resultado de las últimas PASO demuestra que en todo el país hay mucho apoyo a estos cambios que estamos proponiendo. El objetivo de Cambiemos, y creo que lo está logrando, es mostrar que los cambios son para todos y que la gente entienda que se pueda vivir mucho mejor de lo que estamos acostumbrados, adonde la educación sea mejor, la salud sea mejor, los servicios públicos sean mejores. Esto implica que la economía tiene que crecer gradualmente, que nos tenemos que ordenar fiscalmente y tenemos que ser previsibles.  El apoyo es más grande y la gente está viendo que se puede.

El resultado de las últimas PASO demuestra que en todo el país hay mucho apoyo a estos cambios que estamos proponiendo.

Pero algunas reformas, como la laboral, harán que algunos pataleen?

Hay un montón de reformas, que van más allá de las grandes reformas que se llevan todos los titulares, que se hacen todos los días. Abrir una empresa y registrarla llevaba más de un mes, ahora lleva una semana y luego va a llevar un día. Se está poniendo en marcha el proyecto de Ventanilla Unica de Comercio Exterior (VUCE), y eso va a hacer más fácil exportar. Acá en Hacienda pusimos metas fiscales y le decimos a la gente qué vamos a hacer y cómo. Buscamos un sistema tributario más simple. Un tercio de la economía opera informalmente y eso es un problema. Tenemos que ir caminando en esa dirección. Siempre pisás intereses. A veces son intereses que tienen que ver con empresarios que están acostumbrados a cazar en el zoológico y totalmente protegidos. Por ejemplo, el tema de las laptops, estábamos protegiendo 1.500 empleos, pero teníamos a toda la población pagando el doble de lo que costaban las tablets en el mundo. Era una locura ese régimen. Parte de nuestro trabajo es explicar los beneficios de estos cambios.

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