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Garrote, zanahorias y conejos: la estrategia cambiaria de 2022 será difícil de aplicar en 2023

La sequía impedirá que un nuevo dólar soja (zanahoria) repita el éxito de sus primeras ediciones

El dólar estará presionado durante casi todo el año por motivos que irán variando
El dólar estará presionado durante casi todo el año por motivos que irán variando Archivo
12 febrero de 2023

Pese a contar con un nivel de exportaciones récord, en 2022 el Gobierno se vio obligado a intensificar su control sobre el mercado cambiario para evitar a toda costa un salto discreto del tipo de cambio y, a la vez, cumplir con la meta de acumulación de reservas acordada con el FMI, de acuerdo a un informe de Ecolatina.  

"Las medidas implementadas a lo largo del año buscaron influir tanto en la demanda como en la oferta de divisas bajo el paraguas de un esquema que podría resumirse en tres palabras: garrote (restricciones a las importaciones y al resto de la demanda), zanahorias (dólar soja 1 y 2) y conejos (llegada de dólares por la cuenta financiera)", afirmó Ecolatina.

La gestión de la política cambiaria en 2022: "garrote", "zanahorias" y "conejos"

La dinámica cambiaria a lo largo del 2022 fue un fiel reflejo de la política económica implementada en cada momento del año.

A principios de 2022, enero y febrero funcionaron como una continuación de las tensiones cambiarias que se habían evidenciado en el último bimestre del 2021 producto de la incertidumbre en torno a la renegociación con el FMI.

"Como consecuencia, las brechas cambiarias se instauraron en niveles elevados y el BCRA continuó perdiendo divisas en el mercado cambiario. En marzo, el anuncio de un nuevo acuerdo con el Fondo le permitió al Gobierno ganar un poco de aire, al menos en el corto plazo: la brecha pasó del 100% al 80%, y el BCRA logró acumular divisas por US$ 275 millones", indicó el informe de la consultora.

Ya situados en el segundo trimestre, la dinámica cambiaria mostró resultados magros: "Por un lado, durante abril y mayo la persistencia del efecto estabilizador del acuerdo con el FMI permitió que la brecha cambiaria continuara su paulatina reducción, ayudando al BCRA a frenar la sangría de divisas. Sin embargo, la compra de dólares por parte de la autoridad monetaria se situó en niveles relativamente bajos pese al inicio de la cosecha gruesa", agregó.

"Frente a este panorama, y ante la ausencia de fondos frescos provenientes del resto de los Organismos Internacionales (OFI), el Gobierno acordó con el FMI una reducción de la meta de reservas para el segundo trimestre, y paralelamente impuso un virtual feriado importador en la última semana del mes que le permitió cerrar junio con compras por US$ 948 millones", detalló.

"Julio fue un punto de inflexión en la estrategia del Gobierno frente a la crisis desatada con la renuncia del exministro Martín Guzmán: las brechas cambiarias tocaron máximos históricos (promediaron casi un 130% en julio, con un fuerte impacto en la inflación) y el BCRA vendió casi US$ 1.300 millones en el MULC, el peor julio desde que se tiene registro (2003)", recordó Ecolatina.

Luego de la breve gestión de Silvina Batakis, la asunción de Sergio Massa a principios de agosto vino acompañada de un importante giro en la gestión económica gracias a la mayor espalda política con la que cuenta el actual ministro.

"Si bien continuaron vigentes las restricciones a las importaciones que se establecieron en junio (el garrote), Massa combinó el esquema cambiario heredado con una fuerte suba de tasas y una mayor capacidad de negociación con sectores claves que consistió en establecer un sistema basado en incentivos (dólar soja) cuando se intensificaban las tensiones cambiarias y se necesitaba comprar una mayor cantidad de divisas para cumplir con las metas del programa", explicó la consultora.

"Concretamente, luego de vender US$ 522 millones en agosto, el BCRA compró US$ 4.966 millones en el MULC durante septiembre producto de la implementación del dólar soja. De tal forma, gracias a la liquidación mensual récord del agro en dicho mes (US$ 8.120 millones) el BCRA alcanzó el mayor nivel de compras mensuales desde que se tiene registro y sobre cumplió la meta acordada con el FMI para el tercer trimestre", aseguró.

"En el último tramo del año, las autoridades identificaron que la persistencia de la demanda en niveles elevados y los incentivos a retener granos que generó el dólar soja tensionarían la situación del mercado cambiario en el cuarto trimestre, exacerbando las expectativas de devaluación y dificultando el cumplimiento de la meta de reservas", agregó.

En consecuencia, se tomaron una serie de medidas para contener la demanda de dólares (implementación de SIRA en octubre, mayor porcentaje de productos con LNA, "dólar Qatar", etcétera) y se gestionaron negociaciones con el resto de los OFI para obtener un mayor financiamiento neto.

"Como resultado, los pagos de importaciones mostraron una clara reducción en el último trimestre (pasaron de promediar casi US$ 6.400 millones entre abril y septiembre a menos de US$ 4.900 millones) y los OFI (excluyendo al FMI) aportaron casi US$ 1.300 millones netos, cuando hasta septiembre su aporte neto había sido negativo por casi US$ 800 millones", precisó Ecolatina.  

Sin embargo, no bastaba con el esquema de "garrote" y "conejos" para cumplir con la meta de reservas y desactivar las expectativas de devaluación.

Por ello, se volvió a recurrir a las "zanahorias" al instrumentar una segunda edición del dólar soja en diciembre, con el fin de incentivar nuevamente las ventas del agro.

"Si bien la liquidación fue claramente inferior a la de septiembre producto de la menor disponibilidad de granos (US$ 3.700 millones contra US$ $8.100 millones), el BCRA alcanzó el segundo mejor diciembre desde que se tiene registro en sus intervenciones en el MULC (compró casi US$ 2.000 millones)", detalló el informe de la consultora.

Un panorama cambiario complicado para 2023

"Existe un claro contraste en el panorama cambiario de 2023 con relación al año previo: el impacto negativo de la sequía sobre la principal fuente de divisas de la economía tensionará aún más los trade-off a los que se enfrenta el Gobierno en el frente de los dólares", aseguró Ecolatina.

"Si el objetivo principal es evitar a toda costa un salto discreto del tipo de cambio y, a la vez, acumular reservas, lo más probable es que las importaciones y la demanda de divisas sean la variable de ajuste", indicó.

"En este punto será clave la puesta en marcha del gasoducto antes de la temporada invernal y la dinámica que adopten los precios internacionales del gas, el petróleo y la energía (la licitación de los 30 buques a principios de febrero ya dio una señal de que nos beneficiaríamos de una baja en el precio internacional del GNL), dado que mientras más elevadas sean las importaciones energéticas, mayor castigo recaerá sobre el resto de las importaciones, con sus respectivos costos en materia de actividad", agregó.  

"En este marco, si las autoridades pretenden cumplir con la meta acordada con el FMI (+US$ 4.800 millones de reservas netas bajo su metodología), el saldo del BCRA en el MULC deberá ser incluso mayor al de 2022, dado que el Tesoro Nacional deberá cancelar deuda con el FMI (el financiamiento neto con organismo será negativo por primera vez desde 2018) y con acreedores privados por casi US$ 4.800 millones en 2023", explicó.  

"En tal sentido, en paralelo a los esfuerzos por mantener acotada la demanda de divisas, se deberá continuar buscando caminos para obtener mayores recursos vía cuenta financiera (financiamiento neto de OFI, inversiones desde China, 5G, etcétera) y esquemas que fomenten la liquidación del agro (dólar soja 3.0, baja temporal de retenciones, etcétera), en un marco en el que continuarán los incentivos perversos que promueven una brecha cambiaria elevada y la expectativa de un ajuste en el tipo de cambio ante un eventual cambio de gestión", afirmó.

"No obstante, estimamos que lo más probable es que el Gobierno intente negociar una flexibilización en la meta de reservas en algún momento del año, bajo el argumento de 'el costo de la guerra' en 2022 y/o las dificultades que plantea el actual escenario frente al impacto de la sequía y la ralentización del crecimiento mundial", concluyó la consultora.

En resumen, según Ecolatina, la continuidad y la sostenibilidad de la estrategia cambiaria planteada por el Gobierno de cara a 2023 dependerá de la conjunción de varios elementos, algunos de los cuales estarán fuera de su control directo:

  • La gravedad del impacto de la sequía sobre los volúmenes finales de exportación 
  • La evolución de los precios internacionales de los commodities, la energía y los fletes
  • La dinámica de una economía mundial que desacelera 
  • La puesta en marcha del gasoducto Néstor Kirchner en tiempo y forma para reducir las importaciones energéticas
  • La posibilidad de seguir acumulando crédito comercial para no castigar a la actividad económica al restringir los pagos a las importaciones
  • La volatilidad de la brecha cambiaria y las expectativas de devaluación asociadas a las elecciones
  • Los incentivos que encuentre el Gobierno para fomentar la liquidación de divisas del agro
  • La capacidad para conseguir nuevos fondos por el lado de la Cuenta Financiera
     

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