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Fide: "Los grandes trazos del acuerdo con el FMI lucen aceptables para todos los miembros de la coalición gobernante"

La Fundación de Investigaciones para el Desarrollo pronosticó para 2022 un crecimiento del 4,3% y una inflación de alrededor del 40%

09 enero de 2022

La Fundación de Investigaciones para el Desarrollo (Fide) pronosticó para 2022 un crecimiento económico del 4,3%, una inflación de alrededor del 40% y un ajuste del tipo de cambio por debajo del nivel de precios.

En un análisis correspondiente al inicio del año, FIDE sostuvo que, de cara al 2022, el escenario económico “aún debe terminar de configurarse” con la forma final del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). 

“Nuestra previsión base indica un crecimiento económico en torno del 4,3%, una leve desaceleración de la inflación (a valores punta a punta diciembre 2022 en torno del 40%), un balance comercial superavitario y un deslizamiento cambiario algo por debajo del ritmo de los precios", dijeron.

En tanto, Fide consideró que "en la medida en que las definiciones sobre la refinanciación de la deuda con el FMI se dilatan, la incertidumbre se acentúa y la actividad económica podría verse afectada".

El documento de la entidad puso de relieve que "el calendario de vencimientos pone al tiempo a jugar en contra ya que durante enero y febrero se registran vencimientos de deuda que podrán ser atendidos con reservas del BCRA pero no así los compromisos que inician en marzo y se acumulan para todo 2022".

Más adelante, el documento destacó que "en enero deberán pagarse intereses con acreedores privados por US$ 693 millones (a pagarse hoy) y capital al FMI por US$ 715 millones que opera el 28 de enero”. En febrero, en tanto, habrá pagos al FMI y otros organismos internacionales por US$ 380 millones.

Finalmente, en marzo aparecen vencimientos por casi US$ 2.900 millones al FMI y US$ 2.100 millones al Club de París. A lo largo del año deberán pagar US$ 18.900 millones al FMI. “Estas cifras, resultan impagables para las condiciones actuales de nuestro país, tal como lo mencionó el pasado miércoles en la reunión con gobernadores el ministro de Economía, Martín Guzmán”, recordaron.

La propuesta y los intereses internos

Por otro lado, Fide estimó que "la propuesta argentina indica una consolidación fiscal gradual, una política monetaria menos expansiva (reducción del financiamiento del BCRA al Tesoro y tasas de interés reales positivas), un abordaje multicausal del problema inflacionario (que incluye acuerdos de precios-salario) y una administración del sector externo con vigencia de las regulaciones cambiarias y superávit comercial para acumular reservas".

Para la fundación, "los grandes trazos lucen aceptables para todos los miembros de la coalición gobernante, ya que no implican dejar de lado ninguna bandera histórica en el camino. El nuevo acuerdo no tendrá prerrequisito de devaluación, ni una implementación de reforma laboral alguna o sobre jubilaciones o ajuste fiscal brusco que pongan en peligro la recuperación. El interés parece estar más puesto en la composición de financiamiento con el mercado versus emisión".

Sin embargo, Fide advirtió “sobre la letra chica” del acuerdo. “Se debe seguir de cerca la forma final en la cual se articulará la estructura de pagos vigentes, el monitoreo de metas cuantitativas y, en el caso de algún incumplimiento, los plazos para saldarlo", apuntaron.

En relación con el financiamiento del sector público, el informe de la entidad destacó que a pesar de que en el último trimestre, el ratio de colocaciones mejoró, el financiamiento del déficit estuvo mayoritariamente sostenido por el BCRA. 

“El déficit fiscal se cubrió en 65% con el BCRA y en 35% con el mercado, aún cuando se sobrecumplirá la meta fiscal, hecho que terminó reduciendo el peso de asistencia monetaria del BCRA al Tesoro", detallaron.

Por último Fide pronosticó que, de cara a 2022, será clave poder profundizar el desempeño de las colocaciones de deuda durante los últimos meses de 2021. En especial, considerando la forma que tendrá el déficit fiscal a lo largo del año que comienza. 

“La Ley de Movilidad Jubilatoria indica que el gasto corriente se indexa al ritmo de una inflación de 6 meses atrás. Si la inflación disminuye, esto hará que las necesidades financieras se vean más abultadas hacia la primera mitad del 2022 y menos para la segunda mitad (las jubilaciones deberían aumentar en términos reales en los primeros seis meses del año)", señalaron.

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