El dólar volvió a ganar terreno en junio y esa dinámica empezó a modificar una de las principales estrategias del Banco Central: la compra acelerada de divisas para reforzar las reservas. Con una mayor demanda privada y menos oferta en el mercado cambiario, la autoridad monetaria redujo el ritmo de intervención mientras la cotización avanza por encima de la inflación del mes.
La divisa mayorista acumula una suba del 3,8% desde comienzos de junio y, por primera vez en varios meses, parece encaminarse a ganarle al índice de precios. En ese contexto, el Banco Central decidió moderar sus adquisiciones de dólares en el mercado oficial, luego de haber comprado más de US$ 10.900 millones desde enero.
Menos compras del Banco Central
Tras acelerar las adquisiciones entre abril y mayo, el organismo que conduce Santiago Bausili redujo su participación en el mercado durante las últimas semanas. El promedio diario de compras de junio se ubica por debajo de los US$ 77 millones, casi la mitad del ritmo registrado el mes pasado.
Además, el Central pasó de absorber cerca del 30% del volumen operado en abril y mayo a quedarse con apenas el 17% de las operaciones del mercado mayorista durante junio.
Según PPI, el menor ritmo de compras responde a dos factores: el sobrecumplimiento de la meta de acumulación de reservas y la intención oficial de evitar una presión adicional sobre el tipo de cambio en un escenario de mayor demanda privada.
Más demanda y menos oferta
Detrás del movimiento del dólar aparece una combinación de factores estacionales y externos. Economistas de LCG señalaron que el Gobierno parece estar administrando el tipo de cambio para permitir una suba gradual de la cotización sin provocar sobresaltos.
A esto se suma la fuerte demanda de divisas para importar energía. De acuerdo con Max Capital, las compras de GNL explican buena parte de la presión cambiaria. Durante junio y julio, Enarsa podría adquirir entre 23 y 25 cargamentos, con un costo total superior a US$ 1.500 millones.
Los factores que presionan al dólar son:
- Menor liquidación de exportaciones.
- Importaciones de GNL por más de US$ 1.500 millones.
- Fortalecimiento global del dólar.
- Mayor demanda privada de divisas.
Las reservas vuelven al centro de la escena
La presión cambiaria también se trasladó a los dólares financieros. El contado con liquidación avanzó cerca de un 3% en una sola rueda y se acomodó por encima de los $1.530, mientras que el dólar minorista se mantuvo en torno a los $1.480.
Los analistas coinciden en que el ritmo de acumulación de reservas será una de las variables más importantes del segundo semestre. El Gobierno deberá afrontar vencimientos por unos US$ 2.800 millones en lo que resta del año y otros US$ 7.600 millones en 2027.
En ese escenario, distintas consultoras advierten que el Banco Central tiene poco margen para relajarse. Además de los pagos de deuda, el cumplimiento de las metas de reservas acordadas con el FMI exige que la autoridad monetaria continúe sumando dólares en los próximos meses.


