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“El déficit fiscal es muy alto y la acción, muy lenta”

El Economista dialogó con Julio Piekarz, quien ofreció su visión sobre todos los temas de la agenda económica

Alejandro Radonjic 07 agosto de 2017

Entrevista a Julio Piekarz Economista Por Alejandro Radonjic

El Economista dialogó con Julio Piekarz, ex BCRA y consultor de larga trayectoria en el mercado local, sobre todos los temas más debatidos por éstos días: tasas, dólar, precios, déficit fiscal y, obviamente, las elecciones.

Pese a no haberlo declarado, el BCRA, en los hechos, no dejará que el dólar supere ampliamente los $18 hasta octubre para no agregar ruido ni estimular el IPC. Por eso ha vendido reservas y subido tasas, y lo volverá a hacer si es necesario. ¿Tiene artillería para mantener la paridad en los niveles actuales?

Sí, tiene  los instrumentos. La tasa de política monetaria, a través de la que orienta todas las tasas y, por otro lado, un volumen importante de reservas internacionales para intervenir en el mercado. Pensemos que se mueven U$S 500600 millones diarios en el mercado y el BCRA tiene U$S 15.000 o U$S 16.000 millones de reservas líquidas, más lo que puede usar del swap con China. También tiene dólares el Tesoro y la provincia de Buenos Aires, que en algún momento van a liquidar para enfrentar sus gastos en pesos, como hizo hace poco.

¿Paga costos de credibilidad el BCRA interviniendo y dejando a un lado, por el momento, la libre flotación que proclama?

Es totalmente aceptable que intervenga y no existe en el mundo ningún régimen de flotación pura y libre. Y menos en un país emergente y precario como Argentina. Es una flotación administrada o sucia, y eso es totalmente normal.

 

Es totalmente aceptable que el BCRA intervenga y no existe en el mundo ningún régimen de flotación pura y libre.

Ciertamente, según sus colegas es un régimen sustancialmente mejor que el tipo de cambio fijo que tuvimos en amplios períodos de la Historia. Pero, ¿estamos preparados para eso?

El tipo de cambio fijo en Argentina no tuvo éxitos. Y gran parte de la razón es que las políticas monetarias y fiscales no fueron consistentes con el tipo de cambio fijo. Ahora tenemos una política monetaria más afinada y consistente con un comportamiento razonable del mercado cambiario, pero no tenemos una política fiscal que acompañe. Lo importante es saber intervenir y no hay que hacerlo en un tipo de cambio poco creíble cuando empieza la volatilidad. El BCRA hizo bien y esperó que el dólar subiera.

¿Pero no dio la sensación de correrla de atrás y que salió a frenar una minicorrida?

Esa es una mirada, pero existe otra y dice que hay que intervenir cuando el éxito es más probable. Y, por ende, es mejor intervenir cuando el tipo de cambio está un poco más alto. Además, la política monetaria debe ser consistente con la intervención. Si intervenís pero bajas tasas en simultáneo, es inconsistente.

Hablabas de la inconsistencia de la política fiscal. Sin embargo, Hacienda tiene su plan de convergencia fiscal, que viene cumpliendo y también hay topes decrecientes para el financiamiento que aporte el BCRA. ¿No convence ese plan?

El BCRA ha defendido muy bien su política monetaria y estableció los límites de lo que está dispuesto a pasarle a Hacienda: $160.000 M en 2016, $150.000 M en 2017 y la expectativa es que sea menos, incluso en términos nominales, en 2018-2019. Pero el déficit fiscal es muy alto y estamos hablando de 7%, o más, del PIB. Además está el déficit cuasifiscal del BCRA por los intereses de las Lebac, está el déficit de las provincias y además hay que refinanciar la deuda que vence que, aunque venga del pasado, hay que salir a tomar deuda para refinanciarla. Todo eso configura una necesidad bruta de financiamiento de no menos del 12% del PIB. Muy alta. Y eso presiona sobre el mercado soberano emergente internacional. Mientras sean favorables los mercados, se puede financiar. Pero cuando hay un cisne negro, o gris, o hay está sin apetito por Argentina, entramos en aguas más peligrosas. El déficit fiscal es muy alto y la acción es muy lenta. No pido que se busque el equilibrio de un año para otro, pero no se ve suficiente acción y todavía vemos que se está financiando el déficit con fondos de la Reparación Histórica, que está demorada. Espero que haya más acción fiscal luego de las elecciones. Aún así, hay que reconocer que el Gobierno encaró el año electoral sin elegir un camino demagógico para la política económica. Por caso, se siguieron aumentando tarifas para continuar equilibrando precios relativos y bajando las necesidad de financiamientos. Hay que acelerar eso después de octubre. Y no todos en el Gobierno tienen una dimensión acertada de la tarea que tienen por delante. Algunos, está muy lejos de entender eso.

Espero que haya más acción fiscal luego de las elecciones.

El BCRA difundió el REM de julio hace unos días y una de las proyecciones que más subió fue la de la tasa de política monetaria para fines de 2017, que pasó de 22% a 23,75%. ¿Por qué no está pudiendo el BCRA bajar sus tasas?

La tasa va a seguir estando alta porque las expectativas de inflación están desalineadas con las metas. Hoy están 4-5% por encima del techo de las metas. Mientras eso ocurra, la tasa de interés real estará por arriba de los 6-7 puntos anuales. Van a seguir altas. Además, porque después de las PASO, aun cuando gane el Gobierno, va a seguir habiendo presión cambiaria y eso pone presión en el Gobierno.

¿Por qué seguirá la presión cambiaria aun si gana Cambiemos?

Porque van a haber desplazamientos de votos entre candidatos y seguirán las especulaciones sobre qué pasará en octubre. Algunas especulaciones y encuestas favorecerán a Cambiemos, pero no todas. Y cuando aparezca una encuesta que no gusta, el mercado cambiario va a ser una caja de resonancia.

Desde el punto de vista del cambio real multilateral y para una fotografía de la economía local hoy, el dólar a $18 sigue siendo un tipo de cambio bajo.

¿El dólar a $18 es de equilibrio?

Desde el punto de vista del cambio real multilateral y para una fotografía de la economía local hoy, sigue siendo un tipo de cambio bajo. Porque los otros factores de la competitividad aún están con grandes déficit. La infraestructura y la estructura impositiva, por ejemplo.

Ya es casi un hecho que el BCRA no cumplirá su meta de inflación en 2017. ¿Cómo está viendo la versión 2018 de esa batalla y, en tal caso, cómo impactará sobre la credibilidad del BCRA?

Estoy abajo de la mediana de expectativas de inflación para 2017. No la veo en 22% sino entre 19% y 20%. Y le asigno una probabilidad importante a que la inflación en 2018 termine dentro de las metas de 8-12%. Obviamente, más cerca del 12%. Y creo que la pérdida de credibilidad del BCRA siempre es mayor si cambia la meta que si la incumple parcialmente. Los que proponen cambiar la meta no ponderan adecuadamente que, si lo hacés, la inflación va a ser mayor aún y no va a estar ni siquiera dentro de la nueva meta. Para la credibilidad del BCRA, lo mejor es mantener la meta.

Le asigno una probabilidad importante a que la inflación en 2018 termine dentro de las metas de 8-12%. Obviamente, más cerca del 12%.

¿Cómo está viendo el escenario político y su impacto potencial en la economía?

Si el kirchnerismo ganara por un par de puntos, bajo el supuesto que lo hace porque las encuestas están mostrando una mayor paridad, va a ser en la provincia de Buenos Aires. A nivel nacional, la mayor probabilidad es que ganará el Gobierno. Pero, sea cual sea el resultado en las PASO y octubre, el Gobierno mantendrá la orientación de la política económica. Se puede hacer más difícil el camino, aunque el Gobierno también va a tener el apoyo de otros sectores, como la naciente Liga de Gobernadores, el massismo o el Bloque Justicialista. Los riesgos son que las decisiones tarden más, pero la línea seguirá siendo la misma.

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