El Indec dio a conocer los datos de pobreza e indigencia correspondientes al primer semestre de 2025. Según el organismo, el porcentaje de hogares por debajo de la línea de pobreza alcanzó a 24,1% y en ellos reside el 31,6% de las personas. Dentro de este conjunto, el 5,6% de los hogares están por debajo de la línea de indigencia, que incluyen al 6,9% de las personas. Destaca que esos datos "implican que, para el universo de los 31 aglomerados urbanos de la EPH, por debajo de la LP se encuentran 2.456.090 hogares, que incluyen a 9.451.018 personas; y, dentro de ese conjunto, 565.821 hogares se encuentran por debajo de la LI, lo que representa 2.051.984 personas indigentes".
"Con respecto al segundo semestre de 2024, la incidencia de la pobreza registró un descenso tanto en los hogares como en las personas, de 4,5 y 6,5 puntos porcentuales, respectivamente. En el caso de la indigencia, mostró una disminución de 0,8 p.p. en los hogares y de 1,3 p.p. en las personas", señala el Indec.
A nivel regional se observó una disminución de la pobreza y la indigencia en todas las regiones. El ingreso total familiar promedio de los hogares pobres fue de $671.492, mientras que la CBT promedio del mismo grupo de hogares alcanzó $1.065.691. En cuanto a los grupos de edad según condición de pobreza, se destaca que 45,4% de las personas de 0 a 14 años formaron parte de hogares bajo la línea de pobreza. El porcentaje total de personas bajo la línea de pobreza para los grupos de 15 a 29 años y de 30 a 64 años fue de 37,0% y 27,7%, respectivamente. En la población de 65 años y más, el 10,8% de las personas se ubicó bajo la LP. Los datos demuestran que se mantiene la tendencia de una elevada pobreza infantil con consecuencias muy negativas para el futuro del país.
Las mayores incidencias de la pobreza en personas se observaron en las regiones Noreste, 39,0%; y Cuyo, 33,8%. Las menores, por su parte, se registraron en las regiones Patagonia, 27,0%; y Pampeana, 30,5%.
La reducción de la tasa de inflación demostró, una vez más, ser clave para reducir la pobreza e indigencia. De todas maneras, los expertos en políticas sociales advierten que existe una pobreza estructural, que tiene que ver con acceso a ciertos servicios, y no solo con el nivel de ingresos, lo que resulta difícil de reducir en el corto plazo.

