El mercado laboral argentino atraviesa una transformación profunda: se pierden empleos asalariados y una parte creciente de quienes quedan desocupados termina refugiándose en changas, trabajos por cuenta propia y otras actividades informales. Así lo advirtió Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (UCA), quien alertó además sobre la creciente brecha entre los sectores más productivos de la economía y los trabajadores atrapados en ocupaciones precarias.
Casi un millón de empleos asalariados perdidos en diez años
Durante una entrevista en Infobae al Regreso, Salvia sostuvo que el deterioro del empleo registrado constituye uno de los principales cambios estructurales de la última década. "Estamos viendo un proceso de deterioro del mercado de trabajo en donde se perdió trabajo asalariado y se generó mayor trabajo de autoempleo, cuenta propia, emprendimientos de distinta naturaleza", afirmó.
Según precisó, casi un millón de puestos de trabajo asalariados se perdieron durante los últimos diez años, y cerca de la mitad de esa caída habría ocurrido en los últimos dos o tres años.
Del desempleo al "rebusque": el 29% termina en el autoempleo
La falta de oportunidades en el mercado formal empuja a muchos desocupados hacia actividades independientes e informales apenas pierden su fuente de ingresos. "En situación de desempleo, la opción disponible es pasar a un autoempleo informal. No tenés un empleo formal asalariado disponible, entonces la primera reacción que tenés es pasar a un rebusque", explicó Salvia.
De acuerdo con un relevamiento del Observatorio de la Deuda Social Argentina, el 29% de las personas que pierde su empleo termina incorporándose a este tipo de ocupaciones, una tendencia que ya existía una década atrás, pero que ahora, según el investigador, "se agravó notablemente".
Los principales datos que describen esta transformación son:
- Casi un millón de empleos asalariados se perdieron en diez años.
- El 29% de quienes pierden su trabajo termina en alguna forma de autoempleo.
- Entre el 25% y el 30% de la fuerza laboral se desempeña en changas o trabajos marginales.
- Solo el 30% de los trabajadores se encuentra en sectores de alta productividad, frente a un 70% de baja productividad.
Dos mercados laborales: profesionales en ascenso y trabajadores atrapados en la informalidad
Salvia aclaró que no todo el autoempleo responde a la misma realidad. Existe un segmento minoritario de técnicos y profesionales que decide independizarse para trabajar en la economía del conocimiento, la producción digital y otros servicios especializados. Sin embargo, la mayor parte del crecimiento del trabajo por cuenta propia se concentra en servicios personales, mantenimiento, producción domiciliaria, venta ambulante y otras actividades de baja productividad y escasa protección social.
El investigador también relativizó el peso de las aplicaciones dentro del debate sobre la precarización. Aunque reconoció su crecimiento, sostuvo que los trabajadores de plataformas representan apenas entre el 6% y el 7% de la fuerza laboral. En cambio, advirtió que "el vendedor ambulante, el limpiavidrios, el trabajador que hace changas constituye el 25, 30% de la fuerza de trabajo en Argentina, el trabajador marginal. Esa Argentina sigue produciendo pobreza estructural".
El endeudamiento agrava todavía más la situación. Salvia aseguró que los trabajadores de aplicaciones deben en promedio $900.000 a sus propias plataformas para comprar o reparar motos y bicicletas necesarias para continuar trabajando. Según explicó, muchas familias tomaron deuda ante la expectativa de una recuperación económica que finalmente no se consolidó: "La gente se endeudó porque pensó que 2025 iba a ser un año extraordinario. Pero lo que vino después se fue para abajo".
La gran brecha: 30% de alta productividad y 70% de subproductividad
Para Salvia, el problema central ya no pasa únicamente por cuántos empleos se crean o se destruyen, sino por la creciente fragmentación del mercado laboral. Mientras un sector reducido de profesionales y trabajadores especializados accede a mejores salarios y oportunidades de ascenso, una mayoría permanece atrapada en actividades precarias y de baja productividad.
"Mientras en el sector más dinámico de la economía vas observando un proceso de movilidad social ascendente, la pequeña y mediana empresa no crea empleo y los empleos que crea son más precarios", sostuvo. Y agregó: "Hay movilidad social ascendente en el segmento técnico profesional, en los segmentos dinámicos. Nada más que esa es la Argentina para 10, 15 millones de habitantes".
Finalmente, cuestionó que el diagnóstico sobre el mercado laboral se limite a la tasa oficial de desocupación. "La desocupación no es del 6%. Si sumás los trabajos de changa de distinta naturaleza, el desempleo en Argentina se acerca al 28 o 30%", afirmó. Su conclusión sintetiza la magnitud del desafío: "Hoy tenés un 30% de la fuerza de trabajo en Argentina de alta productividad, pero un 70% de subproductividad".