El mundo empresario coincide en que la política cambiaria del ministro de Economía, Luis Caputo, genera previsibilidad y no debería modificarse. En línea con el mensaje del Gobierno, los industriales aseguran que el esquema de bandas de flotación del dólar "no corre peligro", aunque reclaman ajustar los márgenes dentro de los cuales se mueve la divisa.
"Cambiar el sistema ahora no tiene sentido, pero sí habría que correr los límites", sostienen en el sector. Hoy, con un dólar mayorista en torno a $1.495, los empresarios proponen subir la franja un 10% o 15%, lo que llevaría el piso a unos $1.650. Según explican, el actual valor favorece las importaciones y perjudica a la industria nacional. "Con este dólar es muy fácil importar y los que producen acá no pueden competir", dijo a Clarín un ejecutivo del rubro manufacturero.
- Desde el campo, la visión es similar. "Un dólar más alto daría mayor dinamismo al mercado de granos", opinó Gustavo Idígoras, titular de la Cámara de la Industria Aceitera, aunque admitió que no ve intención del Gobierno de mover las bandas.
De todos modos, las empresas ya planifican con un dólar de entre $1.600 y $1.700 para fin de año, y hasta $2.000 para comienzos de 2026. Caputo, por su parte, reiteró que "el dólar puede subir dentro de las bandas, siempre donde el mercado diga".
Por ahora, el Ejecutivo evita dar señales sobre una devaluación. En el equipo económico preocupa su posible impacto sobre inflación y poder adquisitivo, con un IPC que volvió a subir en octubre —entre 2,3% y 2,5%, según estimaciones privadas—. En ese contexto, la estabilidad cambiaria se convirtió en un símbolo de continuidad y confianza tras la victoria electoral de Javier Milei.