Argentina se abre al mundo (de a poco)

"Con el cambio de Gobierno, las nuevas autoridades apuntaron a una mayor apertura de la economía", dice un informe de Federico Muñoz & Asociados

14-02-2018
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Argentina tiene una economía muy cerrada: exporta e importa poco, además de tener pocos acuerdos comerciales. En criollo, es un país proteccionista en un mundo que se integra cada vez más. Pero eso, dice un informe de Federico Muñoz & Asociados, está empezando a cambiar. De a poco.

“Con el cambio de Gobierno, las nuevas autoridades apuntaron a una mayor apertura de la economía”, dice. Y, más allá del gradualismo, “a juzgar por la evolución de las importaciones durante 2017, esas barreras comenzaron a ser removidas y el ingreso de mercaderías se aceleró de manera significativa”.

Las importaciones crecieron en la segunda mitad de 2017 a una tasa interanual de 27%. Aun así, las importaciones de 2017 (US$ 66.900 millones) terminaron siendo unos US$ 8.000 millones inferiores a los máximos de 2011 y 2013.

“De todos modos, si evaluamos la evolución del ratio Importaciones/ PIB se reinstala la noción de gradualismo. El índice pasó de 9,5% en 2015 a 10,8% en 2017, un aumento no demasiado significativo”, dice Muñoz.

Las importaciones crecieron en la segunda mitad de 2017 a una tasa interanual de 27%, pero el total de 2017 (US$ 66.900 millones) unos US$ 8.000 millones menor a los máximos de 2011 y 2013

Por otra parte, agrega, “seguimos estando entre las economías más cerradas de la región, y sólo Brasil ostenta un ratio de apertura menor al nuestro”, agrega.

El mensaje parece ser claro: el rumbo es el acertado y, como en otras áreas de la política económica, falta más firmeza.

“Si aspiramos a recuperar una economía dinámica y competitiva, necesitamos una mayor apertura y más inserción de las importaciones. Sería deseable, desde ya, que este proceso liberalizador sea acompañado por acuerdos comerciales para allanar el crecimiento de nuestras exportaciones”, dice Muñoz.

“De todos modos, y más allá del éxito de los esfuerzos de la política comercial, habrá que reducir gradualmente la protección a los sectores menos competitivos para fomentar el crecimiento y la generación de empleo en otros con mayor potencial. No hay que perder de vista que cuando gastamos US$ 100 en un jean que sin barreras a la importación podría costar $ 60 o US$ 70, nos estamos privando de gastar esos US$ 30 o US$ 40 en otros bienes y servicios y, por ende, de generar empleo en otros sectores potencialmente más dinámicos”, resume.

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