Según un informe privado, las verduras habrían mostrado un incremento del 43% promedio en el Mercado Central de Buenos Aires (MCBA) durante marzo en relación con el mes de febrero, en un contexto donde la inflación de alimentos parece estar repuntando.
Según datos recopilados por el Centro de Economía Política (CEPA), los precios mayoristas de las verduras registraron un incremento promedio del 43% durante el mes de marzo de 2025.
- Este fenómeno ha encendido las alarmas entre economistas y consumidores, ya que los alimentos frescos, como las verduras, son un componente esencial de la dieta diaria y tienen un impacto directo en el costo de vida de las familias argentinas.
El producto que más destacó en esta escalada de precios fue el tomate, cuyo valor se duplicó en tan solo un mes, alcanzando un aumento del 97,6%. Le siguieron otras verduras de consumo masivo como la lechuga, con un alza significativa, y otras hortalizas clave como la papa, la cebolla y el zapallo, que también experimentaron subas importantes.
Este incremento no solo afecta a los hogares, sino que también tiene implicancias en el Índice de Precios al Consumidor (IPC), donde el segmento de verduras, tubérculos y legumbres podría aportar un 0,54% al índice general de inflación de marzo, según las estimaciones del CEPA.
Las causas detrás de esta suba de precios son múltiples y reflejan tanto factores estacionales como problemas estructurales.
Por un lado, se señalan condiciones climáticas adversas que han afectado la producción de ciertas verduras, reduciendo la oferta disponible en el mercado. Por otro lado, el aumento de los costos de producción, como fertilizantes, combustible y energía, sigue presionando a los productores, quienes trasladan estos incrementos a los precios mayoristas.
- Este panorama se agrava con una demanda sostenida que no logra ser satisfecha por una oferta limitada, generando una espiral inflacionaria en el sector.
El impacto de esta situación trasciende el ámbito económico y pone en jaque la accesibilidad a alimentos básicos para amplios sectores de la población.
Mientras los precios en el Mercado Central suben, la brecha con los valores en supermercados y verdulerías minoristas también se amplía, lo que sugiere una mayor presión sobre el bolsillo de los consumidores finales.