Entrevista

Alberto Ades: "Las fuentes de riesgo para la economía en 2025 son más externas que domésticas"

Ades sigue "optimista" con Argentina, pero advierte que "eso no es equivalente a desconocer los riesgos que enfrentamos, así como tampoco la historia que acarreamos".

El economista Alberto Ades
El economista Alberto Ades .
Alejandro Radonjic 21 noviembre de 2024

Alberto Ades vive hace más de 30 años en la ciudad de Nueva York. Desde el centro neurálgico de las finanzas del planeta, combina experiencia y una distancia justa para analizar lo que está pasando en la Argentina de Javier Milei. También, lo que puede venir para Estados Unidos, y por ende el mundo todo, desde el 20 de enero, cuando Donald Trump regrese a la Casa Blanca.

Ades, actualmente Director de NWI Management LP pero con pasado en Goldman Sachs, Citi y Bank of America, sigue de cerca lo que pasa en el país y tiene una visión cautelosamente optimista con las Mileinomics.

Ades estudió Abogacía en la Universidad de Buenos Aires (UBA) y luego realizó un Doctorado en Economía en la Universidad de Harvard.



En septiembre, en el marco de la visita presidencial a Nueva York para la Asamblea General de la ONU, Ades se reunió con Milei y lo definió como "un gran amigo".

Ades con Milei
Ades con Milei en Nueva York

En diálogo exclusivo con El Economista, Ades dice que sigue estando "optimista" con Argentina, pero advierte que "eso no es equivalente a desconocer los riesgos que enfrentamos, que todavía existen, así como tampoco la historia que acarreamos, que torna a los inversores muy cautos antes de agregar exposición".



-Desde la última vez que hablamos, en mayo pasado, se han acumulado noticias positivas para el Gobierno de Javier Milei. En el frente interno, la inflación siguió bajando y la actividad está empezando a levantar; el compromiso fiscal, que se vio amenazado desde el Congreso, se mantuvo firme; se aceleraron las reformas micro con Federico Sturzenegger; el BCRA sigue sumando reservas y estamos en el medio de un rally de activos importante. Políticamente, el Gobierno pudo contrarrestar el accionar de una oposición cada vez más resquebrajada y Milei sostiene sus índices de aprobación en niveles elevados. En el frente externo, la Fed sigue relajando su política monetaria y Donald Trump ganó las elecciones en EE.UU. Si bien sus políticas pueden terminar siendo negativas para Argentina, por ahora el mercado pondera más el hecho de que hay sintonía política y personal entre ambos líderes y que Trump es bueno para el plan de Milei. ¿Cambió tu escenario base? ¿Sos más optimista con Argentina ahora que hace 6 meses?

Sigo estando optimista con Argentina, pero eso no es equivalente a desconocer los riesgos que enfrentamos, que todavía existen, así como tampoco la historia que acarreamos, que torna a los inversores muy cautos antes de agregar exposición.

Los factores domésticos que resaltás como positivos lo son, definitivamente: el sostenimiento del superávit fiscal, la capacidad de resistir las zancadillas de la oposición, el trabajo de Sturzenegger, la baja de la inflación y la recuperación del nivel de actividad.



Quedan, obviamente, muchas reformas estructurales por delante, en muchísimas áreas, desde educación, a salud, mercado laboral, seguridad social, integración comercial, reforma del estado, o coparticipación federal, pero este es un Gobierno que está orientado en la dirección correcta, y cuyo presidente ha demostrado el coraje y la destreza política para gobernar con muy poco poder institucional.

Las fuentes de riesgo son más externas que domésticas, y en particular, que un mix de políticas fiscalmente expansivas y proteccionistas de la administración entrante en EE.UU. complique el panorama de los mercados y de la economía global.

Ese es el mayor riego que veo en 2025.  Sabemos lo que dijo Trump en la campaña, y si lo hace, no sabemos si lo hará, no va a ser positivo ni para los emergentes ni para nosotros.



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Trump, días atrás, con Biden en la Oficina Oval

-En mayo, nos advertías que Argentina se había convertido en "un cementerio de la carrera de muchos profesionales en Wall Street" y que las inversiones que, eventualmente, íbamos a ver en 2024 y 2025 iban a ser por goteo y que eso solamente se aceleraría "una vez que veamos señales claras de recuperación económica, indispensables para reforzar el apoyo político al plan de Milei en el Congreso". Ojalá me equivoque, pero creo que la entrada fuerte de capitales se dará, si se da, recién el año que viene, y tal vez no hasta 2026, una vez concluidas las elecciones de medio término", dijiste. ¿Eso se mantiene también o se pueden acelerar un poco los tiempos? 

El escenario de riesgo que planteo en la respuesta anterior, con una política fiscal expansiva (en una economía que ya está en pleno empleo) y proteccionista en EE.UU., implicaría tasas de interés global más altas, y menores flujos de capital a los emergentes, como sucedió en 2018. Si se diera ese escenario, la Argentina se vería afectada. Lo deseable sería que, para entonces, el régimen cambiario ya fuese más flexible, para al menos poder amortiguar el cimbronazo.



Pero seamos optimistas y supongamos que eso no sucede, sea porque Trump entiende que lo que dijo en la campaña lo dijo solo como parte de la campaña, o porque algunas facciones conservadoras del partido republicano le ponen límites. Supongamos entonces que se mantiene el mix de políticas actual, sin expandir más el fisco ni subir aranceles, y que la Reserva Federal puede seguir bajando tasas gradualmente.

En ese escenario, si no tenemos sorpresas con la cosecha gruesa, seguiremos viendo una baja continuada de la inflación, la recuperación de la actividad, y el relajamiento del cepo. Para entonces, las encuestas electorales van a indicar una performance buena del Gobierno en las elecciones, y una mayor representación en el Congreso debería permitirle impulsar otras reformas cruciales.

El mercado se va a anticipar a todo eso, y veamos una aceleración en la entrada de flujos de capital, más sustancial si hay PASO, la mejor de las encuestas, pero sigo pensando que el grueso de los flujos va a esperar la confirmación del resultado electoral.



Por eso, con un peso que ya está apreciado según los patrones históricos, si esos flujos se dan, el Gobierno y el BCRA van a tener el gran desafío de evitar que su absorción se traduzca en mayor apreciación cambiaria, un boom de crédito, y un deterioro de las cuentas externas que genere una fiesta de corto plazo y un tendal cuando se de vuelta el ciclo internacional. 

Aumentar el superávit fiscal y regular prudencialmente a los bancos, además de aprovechar para acumular reservas, son las mejores herramientas para moderar escenarios en los que uno recibe "too much of a good thing" (demasiado de algo bueno).

- Entre los economistas argentinos, casi no hay advertencias de posibles crisis a corto plazo y las supuestas necesidades de ajustes se van postergando en el tiempo. Ahora, el escenario base es que Milei puede llegar a las elecciones de 2025 sin tener que ajustes adicionales. Sin embargo, hay algunas advertencias sobre el carry tarde o el excesivo uso del ancla cambiaria. En tu tablero, ¿cuáles son los mayores riesgos que avizorás?

El carry trade y la apreciación cambiaria son un problema solo si se da vuelta el contexto externo que se venía anticipando.  ¿En qué consistía ese contexto externo? En la expectativa de una baja de tasas por la Reserva Federal y otros grandes bancos centrales, una depreciación del dólar contra otras monedas desarrolladas (el EUR, el GBP, el JPY), y una suba del precio de los commodities medidos en dólares.  Ese es, por lejos, el mayor riesgo que veo en 2025, ahora que pareciera como que la cosecha va a ser razonable. En otras palabras, el mayor riesgo es que se de otro 2018.  Los fundamentales domésticos son mucho más sólidos (superávit fiscal y cuentas externas más balanceadas), pero el externo puede complicarse bastante más si Trump impulsara las políticas que propuso durante la campaña. 



-Hace poco, entrevistado por La Nación, dijiste que "el péndulo argentino es lo que más miedo genera entre los inversores de Wall Street". Con Cristina Kirchner más presente en el escenario político, ¿ese miedo se reactivó o, producto del afianzamiento de Milei, se cree que LLA tiene más chances de ganar en 2025?

Es interesante la pregunta que planteás, y creo que uno puede responderla de dos o tres maneras distintas. 

Primero, ¿qué es lo mejor para LLA? Polarizar con una candidata tan impopular es el escenario soñado para LLA, de eso no tengo dudas. Dejando de lado si uno está o no de acuerdo con las políticas económicas y el modelo de país que impulsan los K, es claro que Cristina tiene un alto nivel de rechazo en la sociedad, y el núcleo de sus incondicionales, sobre todo después del fracaso en la gestión de Alberto Fernández, candidato al que ella designó a dedo y a quien acompañó en el gobierno, es cada vez más reducido. Resumiendo, para la LLA, una candidata desprestigiada como Cristina, en el contexto de una inflación que cae, y una economía que se recupera, es la ideal.



Segundo, dado que creo que Milei y su equipo están bien orientados, y van en la dirección correcta, que la alternativa sea Cristina es bueno para el país en el corto plazo. La victoria de LLA y su coalición será más contundente, y eso permitirá impulsar reformas pendientes

Tercero, pienso que la candidatura de Cristina no es buena para Argentina en el mediano o largo plazo.  Lo que necesita nuestro país, para salir de una vez del pozo en el que está desde hace décadas, y del ciclo de crisis externas y financieras recurrentes, es una alternancia democrática entre partidos políticos racionales y modernos, que entiendan que la estabilidad macro económica debe ser una política de Estado, para la cual se precisa dotar al ministerio de economía y al banco central de funcionarios competentes, con preparación y experiencia adecuadas. 

Para que suceda eso, se precisa que la oposición al Gobierno actual se modernice y se modere, y hasta que eso no suceda, seguiremos pagando una prima de riesgo por terremoto económico. No creo que esa moderación y modernización del peronismo, que lo convierta en un partido racional, similar al Partido Demócrata en EE.UU., o al laborista en el Reino Unido, pueda producirse bajo Cristina.



Cristina Kirchner
Cristina Kirchner

-¿Hay una "exuberancia irracional" con lo que está pasando en Argentina o un exceso de optimismo que puede ser engañoso?

Si hay una exuberancia irracional, está centrada en algunos opinadores o inversores locales, y tal vez entre algunos empresarios tecnológicos extranjeros. Pero creo que, como decíamos antes, el grueso de los inversores, sobre todo extranjeros y de cierta edad, que han vivido y sufrido las varias crisis y defaults de Argentina, se mantienen bastante cautelosos.



Creo que también exhibe cierta cautela el Fondo Monetario. Reconocen que el progreso en las áreas fiscal y monetaria ha sido mayor que el que ellos esperaban, pero les preocupa el tema cambiario, en particular la rápida apreciación del peso y la falta de flexibilidad cambiaria.

En resumen, veo cierta exuberancia, pero me parece que es limitada, por ahora.



-Hablaste del FMI. Se presume que la mayor sintonía entre ambas administraciones (es innegable el peso que tiene EE.UU. en el organismo) puede ayudar a Argentina a lograr más concesiones del FMI. Por ejemplo, fondos frescos para financiar la salida del cepo. ¿Coincidís con esa lectura y qué sería lo que idealmente Argentina debería conseguir del FMI?

Sí, la victoria de Trump, y la buena relación personal que tiene con Milei, han generado expectativas muy optimistas acerca del apoyo que podría darle la nueva administración a la Argentina, desde fondos directos del Tesoro, a garantías para nuevos endeudamientos, líneas de la Reserva Federal, o un tratado de libre comercio. En esto, creo que tenemos que ser cautos. El triunfalismo argentino, esa tendencia a creernos especiales y destinados a un tratamiento especial por parte del resto del mundo, ha sido más de una vez nuestra perdición. 

Javier Milei se reunió con la titular del FMI, Kristalina Georgieva
Javier Milei se reunió con la titular del FMI, Kristalina Georgieva, en Rio de Janeiro



Lo más probable es que la elección de Trump ayude a acelerar las negociaciones con el Fondo, y empuje en la dirección de anticipar algunos de los desembolsos del nuevo programa, ayudando a generar confianza en la salida del cepo. Soy más escéptico en relación a todas las otras potenciales ayudas, salvo tal vez la apertura de algunos mercados de exportación, o la predisposición a exceptuarnos (en negociaciones bilaterales) de la suba generalizada de aranceles de importación.  Por el contrario, veo bajas a nulas chances de que EE.UU. nos de fondos a través del Exchange Stabilization Fund (utilizado en 1994 para rescatar a México), o de que haya una línea de swaps con la Fed. Concluir un tratado de libre comercio seria espectacular, pero veo poco apetito en EE.UU. para ese tipo de acuerdos, exigiría cambios en el funcionamiento del Mercosur, y llevaría anos de negociación.

Lo prudente, creo, es proceder como si nada de eso fuera a suceder, o sea, como dicen los americanos, "hope for the best, but get ready for the worst" (esperá lo mejor, pero prepárate para lo peor).

 


  • 7 FRASES DESTACADAS DE ALBERTO ADES

La historia que acarreamos torna a los inversores muy cautos antes de agregar exposición a Argentina

El Gobierno está en la dirección correcta y demostró coraje y destreza política para gobernar con muy poco poder institucional

Sabemos lo que dijo Trump en la campaña, y si lo hace, no sabemos si lo hará, no va a ser positivo ni para los emergentes ni para nosotros



El grueso de los flujos de capital va a esperar al resultado electoral antes de decidir entrar

Para Argentina, el mayor riesgo es que ocurra otro 2018



El grueso de los inversores extranjeros, que ha sufrido las varias crisis y defaults de Argentina, se mantiene bastante cauteloso

Quedan, obviamente, muchas reformas estructurales por delante, en muchísimas áreas, desde educación, a salud, mercado laboral, seguridad social, integración comercial, reforma del estado, o coparticipación federal



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