En El Economista Motor ya comentamos que Renault dio la nota en el reciente Salón de París con la presentación del modelo de producción del 4 E-Tech, la versión eléctrica del exitoso 4L (ver acá).
Sin embargo, a modo de acompañamiento de esta presentación, se exhibieron en el stand otros vehículos entre los que se encontraba una moto eléctrica.
¿El resto? Un avión, una moto de agua y una casa rodante, todo bajo el concepto "4 Movements" (cuatro movimientos), en referencia al 4 E-Tech.

Combina el aspecto de una moto de cross con una de ruta, típica del concepto scrambler, en la que se destaca su asiento largo, su falso tanque de combustible y su faro de LED redondo, con un manillar bien de los años 70.
Claro, decimos falso tanque porque a pesar de ser un elemento muy pintoresco y representativo en cualquier moto, se mueve gracias a un motor de 7 kWh o 10 cv de potencia que entrega un torque máximo de 280 Nm, aunque también hay una versión de 4 kWh.

Alcanza los 100 km/h y con su batería de 4.6 kWh, goza de una autonomía de 110 km, mientras que la variante menos potente llega apenas a los 80 km de autonomía.
Parte de este pobre desempeño se da por su peso de 137 kg sumado a sus exageradas cubiertas con tacos de 17", montadas sobre llantas con rayos, más pensadas para el off road que para un paseo urbano o rutero.

Renault dice que saldrá a la venta en los próximos meses y que ya está tomando pedidos: los precios van desde los 23.450 a los 24.950 euros, muy altos para una moto de estas características aunque quizá debe mirársela como un objeto de colección.
El antecedente poco exitoso del Rombo
Pocos recordarán que Renault ya incursionó en el mundo de las dos ruedas y quizás no lo tengan muy presente porque el intento fue fallido. Corría el año 2000, y la marca quería emular a Peugeot, que tenía suceso en el segmento de los scooters, algo muy usado por los más jóvenes.
Fue así que anunció una alianza con la firma italiana Benelli para lanzar un modelo con la estética de la casa del Rombo, algo que buscó asociar años más tarde a su escuadra de Fórmula 1, en la que se destacaban Fernando Alonso (campeón en 2005 y 2006) y Giancarlo Fisichella.
A pesar de lo atractivo que se veía el scooter (el modelo Benelli 491 con motor de 50cc) con los colores celeste y amarillo del auto del Renault F1 Team, no se vendió y la alianza se diluyó con ventas exiguas.


