“Pymedemia”: 20.000 empresas y 100.000 empleos menos

Desde que comenzó la pandemia de coronavirus en nuestro país, cerraron más de 20.000 empresas y se perdieron unos 100.000 puestos de trabajo formales

26 de julio, 2021

"Pymedemia": 20.000 empresas y 100.000 empleos menos

La semana pasada el rockero Fabián “Zorrito” Von Quintero anunció el cierre de su restaurante Bruni, ubicado en el Bajo Belgrano desde 2008. El músico, que formó parte de míticas bandas como Suéter, Soda Stereo y Los Ratones Paranoicos, decidió exponer en su cuenta de Instagram los argumentos que lo llevaron a tomar semejante determinación.

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El sentido mensaje del “Zorrito” cuando anunció los motivos del cierre de Bruni

El “Zorrito” expresó su enojo en aquella publicación por la cantidad de impuestos que debía pagar, entre muchas otras complicaciones que también deben afrontar otros empresarios argentinos en diferentes rubros, a lo que se suma la situación sanitaria. En una palabra, el músico acusó que el país enfrenta una “Pymedemia”.

Pymedemia

Estas situaciones son moneda corriente, desde hace muchos años, entre los emprendedores o empresarios argentinos. En un contexto pandémico, que se montó sobre una recesión previa, algunos decidieron seguir adelante (no todos pudieron) mientras que otros no pudieron soportar la presión.

Un informe reciente realizado por la consultora Ecolatina consignó que desde que comenzó la pandemia de coronavirus en nuestro país, cerraron más de 20.000 empresas y se perdieron unos 100.000 puestos de trabajo formales.

El trabajo, titulado: “Pymedemia: Argentina, con menos empresas que hace diez años“, está basado en un análisis de los datos de la Administración Federal de Ingresos Públicos (Afip). “El saldo de la pandemia está siendo la pérdida de aproximadamente 20.000 unidades productivas (-4%), volviendo a valores del 2008, junto con la destrucción de 100.000 puestos formales de trabajo (-1,6%)”, explicó Ecolatina.

Desde 2003, explicó el reporte, se pueden diferenciar tres etapas bien diferentes en lo que respecta a la creación de empresas. Entre 2003 y 2011, la cantidad de firmas del sector privado formal saltó 60%, “ayudada principalmente por una economía pujante”, señalaron. Entre 2012 y 2018, el estancamiento del PIB tuvo su correlato en la cantidad de compañías, que permaneció invariable. Finalmente, entre 2018 y 2019 cerraron cerca de 18.000 empresas netas (-3,9%).

En la primera mitad de este 2021, tanto el consumo como la inversión mostraron algunas señales de reactivación. El primero, alentado por la recuperación de parte de los puestos de trabajo perdidos en 2020, y la segunda por la obra pública y el impulso privado a la construcción. “A pesar de estas mejoras, la cantidad de empresas, una variable clave para pensar no sólo en el crecimiento actual, sino también en el futuro, no está logrando seguirle el paso”, resaltó Ecolatina.

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Servicios, los más afectados

Volviendo al presente, se puede observar que el segmento más afectado por la crisis sanitaria son las empresas proveedoras de servicios. Esto tiene una explicación en los efectos de la pandemia, las restricciones y el cambio de hábitos de los consumidores.

El 95% de las firmas que cerraron pertenecían a servicios, representando una caída de 5%. Más de la mitad de los cierres se concentró en empresas de comercio (-4,1%), transporte (-8,1%) y gastronomía y hotelería (-13,8%), casualmente, los rubros más golpeados por las restricciones”, detalló Ecolatina. Por su parte, las empresas productoras de bienes se redujeron “sólo” en 0,8%, mostrando una pérdida neta de 700 firmas.

Al igual que en el análisis sectorial, también hubo desempeños dispares en el impacto de la pandemia al comparar según tamaño de empresa. El reporte aclaró que mientras que las firmas de hasta 25 empleados formales se redujeron en un 4,2%, lo que implicó una caída de casi 4% del empleo en este segmento, las razones sociales de más de 500 empleados apenas cayeron 0,4%, marcando un avance de 0,7% en la nómina de trabajadores.

Mercado laboral

“Sea por sector o tamaño, la dinámica de las empresas es una buena caracterización del estado general del mercado laboral y sus desafíos en la salida de la pandemia. Más de un año después del comienzo de la crisis sanitaria, la cantidad de empleadores del sector privado no muestra señales de recuperación, dejando en el camino a muchas de las firmas más vulnerables”, comentó la consultora.

Esta dinámica se da también en el mercado de trabajo. Si bien la evolución del empleo formal privado parece no ser tan alarmante, describió el informe, el empleo informal, típicamente de mayor inestabilidad y menores ingresos, todavía se encuentra por debajo de los niveles del último trimestre de 2019, según la Encuesta Permanente de Hogares.

“El empleo privado de calidad no se recuperará sensiblemente si no hay una creación neta de empresas relevante que lo permita antes”, aseguró el trabajo. En la actualidad, la cantidad de firmas está en los niveles del primer año del primer gobierno de Cristina Fernández de Kirchner (2008) y, si bien la cantidad de trabajadores creció 6% desde entonces, la población habría saltado alrededor de 15% en el período.

Por eso no alcanzó para absorber a todos los nuevos ingresantes al mercado laboral. Según la consultora, “las cifras de desempleo de entonces (2008) son poco fiables, de modo que no son comparables con las de hoy en día”.

Sin un crecimiento sostenido de la cantidad de empresas, pequeñas, medianas y grandes, dedicadas a bienes y a servicios, es muy difícil proyectar una recuperación sostenida del empleo y la economía, alertó Ecolatina. Por tanto, el stock de empresas es un buen indicador, no sólo de la dinámica actual sino también del futuro.

“En una economía pujante con opciones de inversión se abrirían empresas, porque el sector privado se mostraría dispuesto a asumir riesgos y emprender nuevos proyectos, confiando en su rentabilidad”, indicó el reporte. Sin embargo, Ecolatina advirtió que, “lamentablemente, la situación es la opuesta y el rebote de la pandemia pareciera ser eso: un rebote, que no se transformará en despegue”.

 

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La visión de Oliveto: tristeza, movilidad descendente y salida difícil

En una entrevista interesante con la revista Seúl, Guillermo Oliveto (Consultora W) ofrece su visión sobre el estado de ánimo nacional y las perspectivas hacia adelante.

¿Cómo está viendo el ánimo de los argentinos en estos meses? “Si tuviera que elegir una palabra es tristeza, que es una palabra no tan habitual. Los argentinos se han frustrado, se han decepcionado. Sienten una tristeza que es casi como tirar la toalla emocionalmente. La encuentro en lo que medimos en la sociedad y me la encuentro también en el sector empresario, en la vida cotidiana, en los jóvenes. Creo que la pandemia transparenta todo y es como que de pronto bajó el agua y vimos lo que había”, definió Oliveto.

“Creo que la segunda ola pegó muy mal en el estado de ánimo de la sociedad, porque no la esperaban. Muchos en la anestesia del verano pensaban que no iba a ocurrir, que iban a estar las vacunas. Terminó pasando lo mismo que pasó en todo el mundo, que volvió el invierno y hubo segunda ola”, agregó.

Sobre porque ese desencanto, que también está presente en el mundo, no “explota” en Argentina, Oliveto dice: “Hay un gran aprendizaje de 2001 y, por otro, todo lo que creció el Estado desde entonces. Hoy tenemos un Estado con la capacidad de poner dinero y alimentos muy rápido en los sectores más frágiles. Además tenemos un gobierno que tiene acuerdos con los gremios y que tiene los movimientos sociales en parte dentro del gobierno, por lo cual tiene la capacidad de contener la explosión mucho mayor de la que habría tenido otro gobierno sin esas alianzas”.

Si bien la pandemia pega en todos los sectores, el impacto puede más grande en la clase media. “La clase media aspira hacia arriba y teme hacia abajo, esa es su estructura básica y el día que verifica el temor se desdibuja, siente que pierde identidad, que es lo peor que te puede pasar. O sea, cuando vos tenés que cambiar a tu chico de colegio son marcas que quedan para toda la vida. Cuando te habías ido a vivir solo y tenés que volver a vivir con tus viejos. Cuando tenés que mudarte de barrio, pasar de la prepaga al hospital, dejar de pagar Netflix, no poder cambiar el celular. Son golpes que duelen mucho”, dijo Oliveto.

Las expectativas hacia adelante, por el golpe que supuso la pandemia y la recesión preexistente, no son buenas. “Nos va a costar mucho recuperarnos y esa es la percepción que tiene la sociedad. No estoy viendo la típica ‘bueno, como en 2003 viene Néstor y lo arregla’”, dice. “A lo mejor pasa, pero no lo ven”.