El nuevo orden mundial luego de la pandemia: ¿una oportunidad para Argentina?

31 de marzo, 2020

Mundo deuda global IIF

Por Marcelo Scaglione (*)

 

Muchos especialistas consideran a la pandemia del coronavirus cómo la crisis más difícil desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Además de las 30.000 pérdidas de vidas que se actualizan día a día, la mitad de la población se encuentra confinada en sus hogares, 300 millones de jóvenes en el planeta no asisten a clase, una importante cantidad de industrias y comercios –en su gran mayoría pymes– se encuentran paralizados y las pérdidas de capitalización bursátil para las grandes empresas alcanza –en algunos casos– al 33%.

 

En este momento todos están pensando en las distintas alternativas sanitarias para enfrentar al Covid-19. Sin embargo, además de esta prioridad de corto plazo resulta necesario reflexionar sobre las consecuencias económicas y sociales del coronavirus y establecer un plan de acción para el día después.

 

Angel Gurría, Secretario General de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), llamó a establecer un Plan Marshall para enfrentar al coronavirus. Los presidentes de Francia, Emmanuel Macron y Estados Unidos, Donald Trump, acordaron una cooperación estrecha a través del G7, el G20 y los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU para asistir a los organismos multilaterales, especialmente la Organización Mundial de la Salud, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.

 

Al mismo tiempo, desde Argentina el presidente Alberto Fernández resaltó que nadie se salva solo y convocó a la creación de un Fondo de Emergencia Humanitaria durante la reunión virtual de líderes del G20.

 

El conjunto de los líderes mundiales, de una manera u otra, defienden al multilateralismo y a la cooperación internacional como mecanismos para encontrar soluciones a la situación que dejará la pandemia, una vez finalizada.

 

Mientras que los recientes estudios de la OCDE estiman una caída de 2 puntos del PIB por cada mes de confinamiento, en Francia ese cálculo alcanza hasta los 3 puntos.

 

El Banco Central de Japón, en una reciente reunión, consideró que el coronavirus podría sumergir al país en un profundo estancamiento económico.

 

En Argentina el impacto será todavía más fuerte ya que se potencia la recesión actual que se encamina hacia el tercer año consecutivo.

 

Frente a esta situación considero primordial que desde Argentina nos planteemos encontrar la respuesta a dos preguntas. ¿Qué puede aportar nuestro país a la reconstrucción del mundo? Y, ¿cómo quedará configurado el nuevo orden mundial luego de la pandemia?

 

Respecto del primer interrogante, mi experiencia internacional me lleva a pensar que la salida más efectiva y sostenible pasa por una profunda inserción del país a nivel global aportando productos, servicios y capital intelectual –que denominaré bienes estratégicos– a un planeta que será muy distinto luego de la pandemia. Los bienes estratégicos más demandados luego de una situación de desastre son, entre otros, el agua potable y los alimentos, la energía eléctrica y los combustibles, los servicios de salud y educación y las tecnologías y medios de comunicación.

 

Para responder la segunda pregunta es importante analizar que en los últimos 120 años el mundo salió de los grandes catástrofes mundiales a través del multilateralismo y la cooperación internacional.

 

  • El fin de la Primera Guerra Mundial condujo a la creación de la Sociedad de las Naciones, la primera institución multilateral de la Edad Moderna.

 

  • Luego de la Segunda Guerra Mundial se implementó el Plan Marshall para la refundación de Europa, se creó la OCDE para implementar dicho plan y se fundó el sistema de Naciones Unidas y sus organismos especializados integrado –entre otros– por el Banco Mundial, la Organización Mundial del Comercio y la Organización Mundial de la Salud.

 

  • La crisis del petróleo en la década del ‘70 provocó la desestabilización de las monedas, el aumento de la inflación y llevó a la creación de la Agencia Internacional de la Energía.

 

  • Más cercana, la crisis financiera de 2008-2009, generada por un sistema ineficaz de gobernanza corporativa en las empresas y la inexistencia de regulaciones a nivel del planeta, condujo a la revitalización del G20 –reuniendo a las 20 economías del globo que representan el 80% del PIB y la población mundial– como nuevo órgano de gobernanza global.

 

El mundo será distinto después de la pandemia. La Historia demuestra que las grandes catástrofes mundiales inducen nuevos paradigmas y provocan transformaciones en el sistema de gobernanza global que –aprovechados en forma inteligente– pueden generar nuevas relaciones de poder y representar oportunidades económicas. Para aprovechar las oportunidades surgidas en estos cambios de paradigmas, en mi opinión, se necesitan cuatro pilares estratégicos.

 

1. Una serie de bienes estratégicos que aporten a la reconstrucción económica y social del planeta. Argentina se especializa en alimentos, energía, minería y petroquímica, software, alta-tecnología y digital, servicios profesionales, farmacia y biotecnología, entre otros.

 

2. Un Plan de Acción y equipos globales con la formación, experiencia y capacidades para colocar estos bienes estratégicos en los mercados globales, a partir de ventanas que se abrirán por un tiempo muy determinado.

 

3. Capacidad para desarrollar, consolidar e implementar alianzas estratégicas al interior de nuestra región latinoamericana y con países y bloques económicos en los distintos continentes.

 

4. La visión, la determinación y el liderazgo político para conducir al país a través de este proceso complejo lo cual requiere de flexibilidad y pragmatismo para aprovechar las oportunidades de una coyuntura cambiante.

 

Por otro lado, esta nueva situación requiere imprescindiblemente del diálogo y consenso nacional con todos los actores de la comunidad –Gobierno Nacional y provinciales, Congreso Nacional, Justicia, partidos políticos, empresas y sindicatos, academia y sociedad civil– para encolumnarse detrás de un proyecto de país que requiere –necesariamente– de políticas de Estado.

 

En ese sentido la puesta en marcha del Consejo Económico y Social a nivel nacional, y la creación y fortalecimiento institucional de los Consejos Económicos y Sociales en las provincias y en la Ciudad de Buenos Aires resultan acciones prioritarias.

 

Sin dudas, la crisis del coronavirus abrirá la puerta a nuevas oportunidades. El interrogante a responder será si podrá Argentina aprovechar estas oportunidades de manera efectiva. La respuesta depende completamente de la dirigencia y de la sociedad.

 

(*) Director General de la consultora internacional NuevasIdeas, Máster en Administración Pública de la École Nationale d’Administration (ENA) de Francia, subsecretario de Estado y representante ante la OCDE del Ministerio de Economía de la Nación (2016-2019) y miembro consultor del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI).