La industria opera en niveles similares a los de 2002

10 de diciembre, 2019

Agroindustria retenciones industria

Una de las problemáticas que deberá atender (rápidamente, según los analistas) el nuevo Gobierno a partir de hoy será la negociación de la deuda. En tanto, se mantiene la incertidumbre sobre como lo encarará la nueva gestión, lo cual será determinante para despejar el panorama para futuras inversiones. Puntualmente, la duda gira en torno a como serán los nuevos plazos y las condiciones que se les ofrecerá a los acreedores.

 

Un reciente informe de la consultora Invenómica resalta la importancia de, además de generar nuevas inversiones, impulsar la inversión en distintos sectores que hoy están subutilizadas, teniendo el bajo nivel actual de la capacidad instalada de la industria: según datos del Indec, en septiembre la utilización de la capacidad instalada se ubicó en 57,7% (mañana, el organismo dará a conocer el desempeño de octubre), lo que en promedio deja un acumulado de 59,2% durante los nueve primeros meses del año, siendo el sector automotriz notablemente el más afectado.

 

“Bajo el escenario actual es extremadamente difícil poder honrar la deuda externa sin que esto genere una mayor crisis económica (la presión tributaria sería insostenible, y la opción de endeudarse aún más –suponiendo que alguien nos prestara– implicaría sólo extender la agonía de un paciente terminal)”, afirmó su director, Horacio Larghi.

 

“Reperfilar, reprogramar, suspender o quitar son todos términos que a ninguna compañía o fondo de inversión le genera atractivo para invertir o planear inversiones en el corto plazo. Ahora bien, en el corto plazo la prioridad es poner en marcha los bienes de capital que hoy en día se encuentran ociosos. No es lo mismo poner a producir una línea hoy parada que invertir en una nueva línea de producción”, señaló el ejecutivo.

 

De acuerdo con los últimos datos, la capacidad ociosa en la industria equivale a 41% y se encuentra en niveles no muy lejanos a los de 2002. “Aún suponiendo un crecimiento de 5% anual, alcanzar el nivel de la capacidad utilizada verificada en 2011 (78,8%) demoraría no menos de cinco años. Y lógicamente para que esto suceda es necesaria la recuperación del consumo y de las exportaciones”, aseguró Larghi.

 

En ese sentido, el ejecutivo señaló el rol que jugará el cepo cambiario en el corto plazo, el cual, según considera, no hay dudas de que se mantendrá independientemente de la reestructuración de la deuda, y que en el corto plazo favorecerá el consumo porque en la economía habrá una cantidad importante de excedente de pesos.

 

No obstante, aclara: “Esto puede impulsar el consumo, pero no es la solución para el mediano y largo plazo (solo hay que mirar la evolución de las variables económicas entre 2011 y 2015 luego de cuatro años del cepo impuesto en la presidencia de Cristina Kirchner)”.

 

“Un punto aparte es la construcción. La generación de nuevas obras resulta clave para la recuperación de la economía dada la fuerte generación de mano de obra. Y con ello de empleo y consumo. El cepo cambiario jugará a favor de la actividad de la construcción, dado que se financiaría al dólar oficial”, estimó.

 

De acuerdo con el análisis, el freno en la construcción explica en gran parte la fuerte baja del ratio Inversión/PIB, el cual hoy se encuentra en un magro 13,1%, según los datos oficiales. En tanto, señala que para poder crecer a “tasas chinas” (del orden de entre 6% y 7% anual), esta relación debería ser no menos de 25%, lo que implica que para llegar a tal nivel aún faltan doce puntos porcentuales respecto a los niveles actuales.

 

“El corto plazo la reestructuración de la deuda externa no resentirá una economía que tiene un alto capital ocioso por volver a ponerse en marcha. Pero sin dudas deben sentarse las bases (de una buena vez) para que finalmente en el mediano y largo plazos lleguen al país inversiones genuinas”, afirmó el director de la consultora.

 

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El dato: 12,7%

 

El Indice Construya (IC), que mide la evolución de los volúmenes vendidos al sector privado de los productos para la construcción que fabrican las empresas líderes que conforman el Grupo Construya, se ubicó, en noviembre, 12,7% por encima de los niveles de igual mes de 2018. Contra octubre, sin embargo, los volúmenes despachados registraron un descenso del 1,56% desestacionalizado.