Todavía no se puede decir que se terminó la corrida cambiaria

19 de julio, 2018

dólar hoy sube licitación activos

 

Por Mariano Cúparo Ortiz

 

Ayer hubo polémica. Mientras el dólar anotó su cuarta suba al hilo y obligó al Gobierno a intervenir, no sólo con sus US$ 100 millones por día a cuenta del Tesoro, sino también mediante el Banco Nación y el Banco Ciudad, con otros US$ 250 millones, hubo debate sobre si la nueva estrategia antiinflacionaria (y anticorrida) oficial ya había alcanzado el éxito. Para algunos se ganó una batalla, para otros no se ganó nada y falta mucho pero el esquema elegido es el correcto y para otros el Gobierno está atado de pies y manos por el acuerdo con el FMI, y está lejos del camino que puede llevarlo al triunfo.

 

Polémica

 

El que abrió la polémica fue el economista jefe de Elypsis, Gabriel Zelpo, quien no dijo que se hubiese ganado la guerra contra la corrida y la inflación sino la primera batalla. Twitteó: “Circulante en mínimos históricos en términos reales, canje de Lebac por Letes en dólares con poca demanda y buena licitación de Lebac. Se quedó sin combustible la corrida. Batalla ganada”.

 

 

Las respuestas no tardaron en aparecer. Del otro lado estaba la suba del dólar por cuarto día consecutivo, la intervención oficial, la suba de la tasa en el mercado secundario contra la del día anterior y el riesgo país a niveles altísimos.

 

El economista Pablo Gerchunoff contestó: “Podremos decir que la batalla está ganada cuando baje la tasa de interés y se mantenga la estabilidad cambiaria”. El economista jefe de Eco Go, Federico Furiase, agregó: “La batalla estará ganada cuando la estabilidad cambiaria derive en una baja del riesgo país”. El director de la consultora PxQ, Emmanuel Alvares Agis, le dijo a El Economista: “Lo que vimos desde la licitación del martes fue que una baja muy marginal en la tasa corta nos generó mucho ruido en el dólar. Y hoy (por ayer) salió el Banco Nación a vender porque de vuelta se armaba lío”.

 

Ahí el siguiente debate. Después de todo la discusión sobre si se ganó una batalla o no, puede ser semántica. El otro debate es si el esquema de política antiinflacionaria y anticorrida actual, con el BCRA aplicando torniquete monetario y el Tesoro ofreciendo Letras que se suscriben en pesos y se pagan en dólares, para limitar la demanda de la divisa, es la indicada.

 

El programa

 

El director socio de Consultora Ledesma, Gabriel Caamaño Gómez, consultado por este diario, sostuvo: “Por ahora lo que hizo el BCRA ante el evento de balanza de pagos, y los instrumentos que tenía disponibles, que son limitados por el FMI, fue un apretón monetario. Secó la plaza, eso hizo que la tasa saltara y que el tipo de cambio se estabilizara. Ese primer paso hay que darlo y hasta ahora lo dio bien. La va llevando. Pero eso no significa que esto sea sustentable así como así. Si esto va a tener un final feliz deberíamos ver que el BCRA va a poder ir inyectando liquidez vía desarme de Lebac, de a poco, y que la volatilidad y las presiones sobre la tasa no se pasen a una volatilidad sobre el tipo de cambio”.

 

Alvarez Agis coincide: el arreglo con el FMI, que puso metas de reservas y de stock de futuros para el BCRA, limita los instrumentos anticorrida y eso es clave. Dijo: “Hay que hacer lo que dicen todos los manuales de economía del mundo ante una corrida: subir muy fuerte la tasa, vender reservas y vender dólar futuro. Pero de esos instrumentos el FMI te prohibió dos: la venta discrecional de reservas y la venta de dólar futuro. Hoy entonces el Gobierno primero tiene la tasa en pesos muy alta, sobreforzando uno de los instrumentos, segundo vende dólares a cuentagotas y en forma preanunciada y tercero, como no puede vender dólar futuro, vende instrumentos denominados en dólares con tasa de interés a un año, lo cual es muy riesgoso porque el dólar futuro tiene riesgo de default cero, mientras que las Letes pagan 5,5% en dólares a un año”.

 

Y remató: “El acuerdo con el FMI nos impide hacer todo eso porque su recomendación es que el dólar se vuelva más caro. Ir al FMI y no querer devaluar es una contradicción. Es como ir al peluquero y no querer cortarte el pelo. No sé sabe para qué fuiste”.