Se agrava la escasez de dólares

¿Hacia una nueva devaluación?

12 de septiembre, 2014

Se agrava la escasez de dólares

Mientras el corazón productivo del país se encuentra bajo el agua, la plaza financiera se encuentra seca de dólares. Los agentes especulan con una nueva devaluación y el Gobierno hace lo que puede, dentro de una gama de opciones autolimitada, para evitar ese desenlace en un contexto de restricción externa agravada. “Detrás de todas las penurias, la falta de dólares”, es el título de una nota escrita esta semana por el periodista Carlos Pagni en la que explica que “Cristina Kirchner tiene un opositor tan tenaz y desafiante como ella. El dólar. Mejor dicho: la falta de dólares. Esa escasez es el síntoma de las principales patologías de la economía argentina. La inflación desorbitada, el déficit energético, la desconfianza de los inversores y el deliberado aislamiento financiero”.

La estabilidad cambiaria del segundo semestre, fue un mero veranito. Todos los consultores sugieren que la película termina, como dicen elegantemente, en un nuevo ajuste del tipo de cambio. El más explícito fue Federico Muñoz: “La economía nacional se va internando nuevamente en ese amargo escenario en el que quedara atrapada en enero: un estrangulamiento del mercado cambiario del que no se puede escapar sin un salto discreto del tipo de cambio. En efecto, tal como ocurriera a comienzos del año, hoy se hace sentir con rigor un fuerte exceso de demanda de divisas”.

Por su parte, Miguel Kiguel, desde EconViews, escribe: “La restricción externa se ha tensado aún más recientemente, ante el incremento de la brecha cambiaria y los menores ingresos de divisas que cabe esperar a futuro por la caída en el precio de la soja y otras commodities”. Además de cerrar aún más el cepo sobre la demanda (el cual, a tres años de su instauración, ha generado resultados opuestos a los buscados) y conseguir algún financiamiento heterodoxo (swap con China, centralmente), una vez caída la opción de emitir deuda en los mercados voluntarios, no es mucho más lo que puede hacer el Gobierno para aliviar el estrés cambiario.

Desde Analytica, explican que la oferta de los exportadores es cada vez menor: “En especial se destacó la menor liquidación de las cerealeras que tras vender US$ 2.800 M en julio, en agosto colocaron US$ 1.460 M (el peor agosto desde la sequía de 2009). La menor oferta de dólares empieza a no ser suficiente para compensar la demanda por ahorro y los pagos de importaciones (pese a las crecientes restricciones)”. En la primera semana de septiembre, sólo se liquidaron US$ 285 M, el peor registro desde febrero. A lo largo del mes en curso, dicen, las reservas volverán a caer y recuerdan que éstas siguen incluyendo los US$ 539 M que el BCRA le transfirió al BoNY para el pago del cupón del Discount y que aún no fueron girados a los acreedores.

Además, explican desde ACM, no hay que perder de vista que la menor volatilidad cambiaria y la moderación en la retracción de las reservas internacionales de los últimos días “están en parte sustentada por el impacto ‘positivo’ del cambio regulatorio implementado por el BCRA (Com. A5627) que redujo el límite de las tenencias de las entidades financieras de activos netos en moneda extranjera de 30% a 20% del capital (y de las crecientes restricciones al acceso al mercado de cambios oficial”. Y explican que “de cualquier manera, la relativa ‘calma’ en la cotización del dólar y en la evolución de las reservas internacionales observada en los últimos días no debe ser, en absoluto, considerada como duradera”.

“El default parcial y otros inconvenientes existentes en la economía como la caída en el precio de la soja y el impacto de los inconvenientes de la economía de Brasil, agravan las perspectivas para las reservas disponibles en el Banco Central y, en general, para el logro de los objetivos de la política económica. Esta situación aumenta la probabilidad de que en algún momento entre el segundo semestre de 2014 y primero de 2015 se repita un escenario de devaluación de la moneda local”, agregan desde la Fundación Mediterránea. Estamos en un escenario dinámico, tal como lo prueba el hecho de que hace casi meses pocos esperaban un nuevo default, un desplome del precio de la soja o un reingreso de Brasil al terreno recesivo (aunque sí se esperaba poco crecimiento).

Aún hay muchos cabos sueltos y riesgos (extensión del default, pedidos de aceleración de la deuda, ampliación de la brecha cambiaria, un mayor derrumbe de la soja, suba del riesgo país y la lista puede seguir) que pueden agravar las complicaciones y alimentar el círculo vicioso. Algunos de estos riesgos, es cierto, pueden no materializarse. Sin embargo, el escenario, como dijera en una memorable madrugada un filósofo mendocino, no es positivo.