Las exportaciones

Siguen concentradas en los RR.NN.

19 de noviembre, 2012

Las exportaciones

(Columna de Alejandro Caldarelli y Diego Giacomini, director y economista jefe de Economía
& Regiones -E&R-, respectivamente)

El Gobierno afirma que este modelo económico ha permitido que la Argentina exporte más y, sobre todo, exporte más bienes industriales. Más allá de lo planteado oficialmente en materia de comercio internacional, hay que dejar en claro que la última década ha sido una oportunidad inédita para América Latina. Nuestro país creció a un ritmo promedio (neto de la recuperación 2003 / 2004) de 4% anual en los últimos diez años. Otros países de América Latina mostraron tasas de crecimiento aún mayores: Perú (6,5%); Colombia (4,7%) y Chile (4,6%).

Gran parte del crecimiento económico alcanzado por todos los países de la región fue producto del “nuevo” contexto internacional, que mostró un cambio en el patrón comercial que pasó a estar cada vez más focalizado en el Pacífico y menos en el Atlántico. En este marco, China es el principal actor. Su elevado ritmo de crecimiento impacta en la demanda mundial de commodities, aumentando el precio de estos bienes. En particular, China dedica más de dos tercios de sus importaciones (provenientes de América Latina) a bienes primarios, especialmente agrícolas y minerales, y sólo un tercio a productos con mayor procesamiento.

Esta nueva inserción internacional de América Latina y especialmente su relación con China volvieron a resaltar el rol de las ventajas comparativas de nuestra región, que siguen estando ligadas a disponibilidad de sus recursos naturales (RR.NN.). Sin embargo, el impulso de China no impactó de forma homogénea en el patrón de exportación de todos los países de América Latina. Por un lado están las economías más grandes del Cono sur (Argentina, Brasil y Chile) que concentraron su canasta de exportación en RR.NN. e incrementaron sus exportaciones totales más por precio que por cantidad. Del otro lado, están México y los países de Centro América, para los cuales la apertura de China no sólo no los favoreció, sino que los perjudicó, porque se especializan en productos intensivos en mano de obra no calificada y no pueden competir con el Gigante Asiático, que les ha sacado mercado.

Hay que destacar que el fenómeno chino no impactó en forma homogénea sobre los precios de todos las commodities. El menor aumento se verifica en el precio de los alimentos (bananas y soja), que se duplicaron en 10 años. Por su parte, el precio de la energía (carbón y petróleo) se ha más que triplicado. Sin embargo, el aumento más notable es el de los metales: el cobre y el oro han multiplicado su precio por cinco en la última década, y el mineral de hierro hoy se transa 14 veces más caro que en 2003. Esta mejora del precio de las commodities produjo una concentración y primarización de las canastas exportables de la mayoría de los países de América Latina.

En una mirada comparativa respecto a 20 años atrás, Venezuela, Colombia, Perú y Brasil incrementaron su concentración, mientras que Chile y la Argentina la mantuvieron relativamente constante.

La Argentina

El modelo económico implementado por la actual administración no logró diferenciar a nuestro país, ni diversificar, ni adicionar valor agregado a nuestras exportaciones, que tienen el mismo grado de concentración que en 1990. En pocas palabras, el actual modelo económico no ha propulsado el desarrollo del sector externo, que continúa teniendo el mismo grado de concentración y vulnerabilidad que hace 20 años. De hecho, ninguna de las medidas necesarias para producir un desarrollo sustentable del sector externo ha sido aplicada.

Esta concentración y primarización de las exportaciones es otro elemento más que contribuye a entender porque el peso relativo de la industria sobre el producto del segundo trimestre de 2012 es el mismo que en 2002 (15,4%). Más aún, nos ayuda a comprender las razones por las cuales en los últimos ocho años hay un deterioro del ratio industria/PIB que cae 1,4 punto porcentual, reduciéndose de 16,8% (2004) a 15,4% (segundo trimestre de 2012). Luego de 10 años del modelo posconvertibilidad, en la actualidad la vulnerabilidad del sector externo argentino sigue siendo la misma de siempre.

Un shock externo negativo en materia de precios de soja seguiría siendo letal para la salud macroeconómica de la Argentina. De hecho, la caída en el precio de la soja en 2008 y 2009 y su fuerte impacto negativo en la tasa de crecimiento de nuestra economía 2009 así lo verifican.