Un discurso con muchas definiciones

26 de noviembre, 2011

Un discurso con muchas definiciones

Al clausurar la Conferencia Industrial organizada por la UIA, la Presidenta dio algunas pautas sobre lo que cabe esperar en materia de política económica. La Presidenta, por ejemplo, fue muy enfática al destacar el proceso de desendeudamiento por lo cual no cabe esperar un rápido retorno de la Argentina al mercado de deuda más allá de que algunos funcionarios aconsejan ese camino para preservar dólares. En materia cambiaria, el mensaje fue claro: se evitarán oscilaciones bruscas y tampoco cabe esperar que el Gobierno impulse una devaluación muy fuerte porque la Presidenta sostuvo que las expectativas inflacionarias se forman a partir de la evolución del dólar. Sostuvo ante los industriales que era una contradicción reclamar simultáneamente por un dólar más alto y una inflación más baja.

También resaltó la Presidenta el superávit comercial que provee dólares genuinos por lo cual tampoco cabría esperar un aflojamiento en las restricciones para importar porque sostener el saldo favorable en niveles altos es un objetivo del Gobierno. Si bien se descartó establecer restricciones legales para la remesa de utilidades de las filiales de empresas extranjeras, todo indica que habrá presión política para que no lo hagan. Viene una etapa de mayor diálogo y negociación entre el Gobierno y las empresas porque Cristina sostuvo que está dispuesta a escuchar a todos en la medida en que se hable con los números en la mano. Fue una referencia concreta a discutir con menos ideologismo y con más datos aunque no cabe duda de que el propio Gobierno ha recurrido a esa mecánica en más de una oportunidad. La Presidenta sostuvo que se seguirá impulsando el consumo para que la economía siga creciendo a tasas altas. Pero siguen faltando definiciones en el tema de la inflación más allá de que se la mencione.

Se sabe que el Gobierno no quiere hablar de planes o programas porque, a su juicio, remiten a múltiples experiencias fracasadas del pasado. Sin embargo, todas las medidas recientes apuntan a un esquema en el cual no se deterioren los superávit fiscal y comercial. Un ejemplo es el tema de los subsidios, cuya gradual reducción tiene un claro objetivo fiscal aun cuando la Presidenta no lo haya hecho explícito y los funcionarios se limitan a hablar del carácter redistributivo que tiene la medida y no de las necesidades de las cuentas públicas. En este nuevo esquema de precios relativos que se está conformando, los salarios ocupan un lugar destacado. Los dirigentes gremiales ya han advertido que no aceptarán techos para las paritarias porque si los tuvieran dejarían de ser una negociación libre.

Pero son las autoridades las que deben crear un marco adecuado – con iniciativas que apunten a reducir la tasa de inflación– durante las próximos meses para que los aumentos salariales se ubiquen varios escalones por debajo de los de este año. Es un tema clave para el objetivo que planteó la Presidenta que es lograr que la economía argentina sea cada vez más competitiva. Con alta inflación y costos subiendo fuerte en dólares será difícil conseguirlo.

(De la edición impresa)

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