En el barro

Una cárcel como nunca viste: la nueva serie de Netflix que mezcla sexo, botox y drama

Botox, erotismo, humor y sangre se mezclan en la nueva ficción de Ortega. En el barro es excesiva, delirante y, para muchos, irresistible.

Serie para ver en Netflix: En el barro
Serie para ver en Netflix: En el barro
Oscar Mainieri 18 agosto de 2025

Bienvenidos a La Quebrada, una unidad penitenciaria en la que las reclusas disfrutan de ciertos beneficios poco habituales: desde un spa de belleza con aplicaciones de botox y maquillajes que ni Elizabeth Taylor alcanzó a lucir en Cleopatra, hasta un improvisado centro oftalmológico donde se extraen ojos con instrumentos rudimentarios. También pueden ganarse unos pesitos filmando porno para las redes sociales, cuentan con una salita para recibir caballeros de extramuros que hacen uso de sus cuerpos y, por si fuera poco, una sucursal de agencia de adopción que colabora en la felicidad de parejas estériles. A eso se suman la academia de baile y el gimnasio, donde las internas tonifican y estiran sus cuerpos. Dicen que algunas estudian, aunque la escuelita jamás aparece en pantalla.

Sebastián Ortega vuelve a desplegar un universo verosímil, alimentado por la tradición del drama carcelario que tantas películas y series han transitado. En el barro es una deriva natural de su éxito anterior, El marginal, y, en ese sentido, hay que agradecerle un entretenimiento de lo más eficaz para quienes disfrutan de este tipo de historias. El registro incluso coquetea con lo cabaretero, aunque cuesta imaginar a Liza Minnelli haciendo un número musical en semejante escenario.

El gran atractivo de la serie, más allá del despliegue de producción en sus 8 episodios, está en su reparto. Una sucesión de nombres que quita el aliento: Rita Cortese, Cecilia Rossetto, Gerardo Romano, Lorena Vega, Marcelo Subiotto, Juan Gil Navarro, Justina Bustos, Valentina Zenere y, como puente directo con El marginal, las presencias de Ana Garibaldi, Gerardo Romano y Juan Minujín, entre otros.



No menos llamativos son los logros de la boxeadora Alejandra "Locomotora" Olivera antes de partir de este mundo, que combinan fiereza y ternura; el debut en pantalla de la cantante María Becerra, recién llegada de la corte del Antiguo Egipto; la belleza cruel de la española Ana Rujas (La Mesias); y el regreso a la ficción de la siempre singular Juana Molina, quien aporta una dosis de humor en medio de tanto drama y violencia.

Porque sí, En el barro se regodea en escenas de violencia y erotismo, todas resueltas con la prolijidad de quien sabe dar espectáculo y dirigidas con la convicción de estar filmando algo mayor. Ahora, si alguien ingenuamente espera un alegato social al estilo Ken Loach sobre la crueldad del sistema penitenciario, lo lamento: acá no hay espacio para sermones. Lo que sí ofrece la serie, sin disimulo alguno, es un festín exagerado, desmesurado y, para colmo, bastante disfrutable.

Muy recomendada.



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