Qué ver en streaming: una joya de Cannes, un crimen que conmocionó a Reino Unido y una comedia criminal alemana
Una selección especial con las mejores series y películas, que incluye también estrenos en salas de cine.
Estas son las series y películas para ver en el fin de semana en Netflix, HBO Max y Amazon Prime.
1. Película para ver en HBO Max: Un poeta
Del director colombiano Simón Mesa Soto, esta es una de las películas latinoamericanas más destacadas del año. Ganadora del Premio del Jurado en la sección Un Certain Regard del Festival de Cannes, narra la historia de Óscar Restrepo (Ubeimar Ríos), un poeta que conoció un éxito modesto en su juventud y que ahora, superados los cincuenta años, vive alcoholizado, separado de su familia y dependiendo económicamente de su madre. Convencido de que sigue siendo un gran artista, acepta a regañadientes un empleo como profesor, donde descubre el talento literario de una alumna, Yurlady (Rebeca Andrade), a quien intenta convertir en una escritora reconocida.
La película utiliza esta relación para cuestionar qué significa ser artista en una sociedad donde el prestigio cultural suele estar subordinado al mercado y a las instituciones. La poesía funciona como mucho más que un tema argumental: es el eje de una reflexión sobre la vocación, el fracaso y la necesidad de encontrar sentido en la creación artística. Óscar encarna una contradicción permanente, pues su amor genuino por la literatura convive con el narcisismo, la inmadurez emocional y una incapacidad casi patológica para asumir responsabilidades.
Mesa Soto construye además una sátira mordaz del mundo literario. Talleres, festivales, fundaciones y escritores consagrados aparecen atravesados por la vanidad, las luchas de poder y la mercantilización de la experiencia social. El personaje de Efraín (Guillermo Cardona), figura influyente del ambiente cultural, simboliza un sistema que premia ciertos discursos sobre la pobreza y la marginalidad porque resultan atractivos para los circuitos internacionales de financiamiento y reconocimiento.
Uno de los mayores logros del film es la interpretación de Ubeimar Ríos, quien compone un protagonista tan ridículo como conmovedor. Su Óscar –tan agraciado físicamente como un besugo- provoca simultáneamente risa, compasión e incomodidad, mientras que Rebeca Andrade aporta naturalidad y autenticidad a Yurlady, evitando que el personaje se convierta en un simple instrumento para la redención del maestro. El guion combina humor absurdo, drama social y momentos de genuina ternura con una notable fluidez tonal.
Lejos de la clásica historia del profesor inspirador, Un poeta desmonta la idea romántica del mentor salvador y muestra cómo las buenas intenciones pueden ocultar necesidades personales y deseos de reconocimiento. Simón Mesa Soto logra así una obra inteligente, divertida y melancólica que reflexiona sobre el arte, la frustración y el fracaso sin caer ni en el cinismo ni en la idealización. El resultado es un retrato profundamente humano de quienes siguen persiguiendo un ideal aun cuando el mundo parece haber dejado de creer en él.
Muy recomendada.
2. Serie para ver en Netflix: Mindfulness para principiantes
La segunda temporada de esta comedia negra alemana basada en las novelas de Karsten Dusse, demuestra que todavía es posible extraer nuevas ideas de una premisa que parecía agotada tras su brillante primera entrega. La serie retoma la historia del abogado penalista Björn Diemel (un carismáticoTom Schilling), quien después de convertirse accidentalmente en jefe de varias organizaciones criminales mientras intentaba mejorar su equilibrio entre trabajo y vida personal mediante técnicas de mindfulness, ahora enfrenta un desafío diferente: sanar a su "niño interior". Lo que en cualquier otra producción sería el punto de partida para una historia de crecimiento emocional, aquí se convierte en el combustible de una cadena de desastres, manipulaciones y crímenes cada vez más absurdos.
La principal novedad de esta temporada reside precisamente en ese desplazamiento temático. Si la primera utilizaba el lenguaje del bienestar y la atención plena para satirizar la cultura corporativa contemporánea, la segunda se adentra en la moda terapéutica del niño interior y los traumas infantiles. Björn, incapaz de interpretar una idea psicológica sin deformarla en beneficio propio, convierte cada consejo de su terapeuta y coach de mindfulness, Joschka Breitner (Peter Jordan), en una justificación para actuar impulsivamente. La serie encuentra así una veta cómica particularmente rica al mostrar cómo conceptos legítimos de sanación emocional pueden transformarse en mecanismos de autoengaño cuando son utilizados por alguien empeñado en evitar toda responsabilidad moral.
Tom Schilling continúa siendo el gran activo de la producción. Su interpretación combina serenidad aparente y caos interno con una precisión extraordinaria. Björn sigue siendo un personaje imposible de clasificar: asesino, padre preocupado, manipulador, víctima de sí mismo y fuente constante de humor. A su alrededor regresan Emily Cox como Katharina, la esposa que continúa soportando las contradicciones del protagonista; Murathan Muslu como el entrañable mafioso Sascha, responsable de algunos de los momentos más divertidos de la temporada; Britta Hammelstein como la persistente investigadora Nicole Eckmann; y Peter Jordan como el terapeuta cuyas enseñanzas son sistemáticamente pervertidas por su alumno más problemático. (8 episodios de 30 minutos)
Muy recomendada.
3. Serie para ver en Amazon Prime: El jurado presenta Retiro corporativo
La segunda temporada de esta serie demuestra que el experimento que sorprendió en 2023 todavía tiene combustible. La premisa conserva la misma estructura: una sola persona ignora que todo lo que sucede a su alrededor es una ficción interpretada por actores. Esta vez el protagonista involuntario es Anthony Norman, un trabajador temporal que cree incorporarse a la empresa familiar Rockin' Grandma's Hot Sauce justo cuando sus empleados participan en un retiro corporativo de varios días. Lo que parece una simple actividad empresarial se convierte en una elaborada puesta en escena donde sucesiones de crisis, conflictos internos y situaciones absurdas buscan poner a prueba la capacidad de adaptación de Anthony.
El gran acierto de la temporada es convertir los retiros empresariales en objeto de una sátira feroz. Los seminarios de liderazgo, las dinámicas de integración, los discursos motivacionales, los talleres de recursos humanos y las obsesiones contemporáneas por la cultura corporativa aparecen deformados hasta alcanzar niveles delirantes. Los creadores, veteranos de The Office, entienden perfectamente que estos espacios ya poseen algo de comedia involuntaria y simplemente empujan esa lógica hasta el extremo. La amenaza de una adquisición empresarial, los intentos del incompetente heredero Dougie (Alex Bonifer) por demostrar que puede dirigir la compañía y las interminables actividades grupales proporcionan un marco narrativo más sólido y cohesionado que el juicio ficticio de la primera temporada.
El humor es notablemente más cruel. A la incomodidad provocativa de la serie se suman dosis generosas de humor negro, estupidez deliberada y escatología, con gags que oscilan entre lo brillante y lo grotesco. La temporada encuentra inspiración en las viejas comedias anárquicas estadounidenses, acumulando situaciones cada vez más ridículas: búsquedas frenéticas de objetos absurdos, empleados con traumas extravagantes, seminarios laborales que terminan en catástrofes y objetos sexuales confundidos con utensilios cotidianos. Muchas veces el chiste no está en la situación misma sino en observar cómo Anthony intenta procesar racionalmente acontecimientos que desafían cualquier lógica.
La clave del éxito vuelve a residir en el participante central. Si Ronald Gladden aportaba una simpatía tranquila en la primera temporada, Anthony resulta aún más valioso para el formato gracias a su energía, empatía y capacidad para integrarse rápidamente al grupo. Lejos de convertirse en una víctima de la broma, termina siendo el auténtico protagonista del relato. Su disposición a ayudar, escuchar y resolver problemas hace que los actores puedan desarrollar tramas más complejas e improvisar situaciones inesperadas. La serie nunca se ríe de él; por el contrario, construye un retrato sorprendentemente afectuoso de alguien que intenta actuar correctamente en medio de un universo completamente desquiciado. (8 episodios de 23 minutos)
Muy recomendada.
4. Película para ver en Netflix: El asesinato de Rachel Nickell
Este documental dirigido por Lucy Bowden repasa uno de los crímenes más traumáticos y controvertidos de la historia reciente británica. El film reconstruye el asesinato de Rachel Nickell, una joven madre de 23 años que fue atacada brutalmente en el parque Wimbledon Common en 1992 mientras paseaba con su hijo de apenas dos años. La violencia del homicidio conmocionó al Reino Unido, pero la película evita recrearse en los detalles morbosos para concentrarse en algo igualmente perturbador: la investigación policial que siguió al asesinato y las profundas consecuencias humanas que produjo durante más de una década.
El aspecto más fascinante del documental es precisamente el análisis de las derivas policiales que transformaron una búsqueda legítima de justicia en una sucesión de errores institucionales. Sometida a una enorme presión mediática y social para encontrar rápidamente un culpable, la policía terminó construyendo un caso extremadamente cuestionable contra Colin Stagg, un hombre señalado más por su personalidad excéntrica y sus preferencias privadas que por evidencias sólidas. Bowden reconstruye con detalle las operaciones encubiertas, las manipulaciones psicológicas y las decisiones investigativas que acabaron convirtiendo al sospechoso en una segunda víctima del caso. La película funciona como una crítica severa a los peligros de las investigaciones guiadas por la necesidad de ofrecer respuestas inmediatas en lugar de pruebas concluyentes.
Uno de los elementos más conmovedores del documental es la presencia de Alex, el hijo de Rachel, quien fue el único testigo presencial del crimen. A través de entrevistas actuales y material de archivo, la película muestra cómo el caso continuó moldeando su vida mucho después de la tragedia. Las reiteradas entrevistas policiales, realizadas cuando apenas era un niño pequeño, terminaron convirtiéndose en una fuente adicional de trauma. El documental sigue la evolución de esa herida a lo largo de los años, revelando cómo la memoria fragmentaria de aquel día y la constante atención pública afectaron su crecimiento. La relación entre Alex y el caso se convierte así en una historia paralela sobre la persistencia del dolor y las dificultades de construir una identidad fuera de una tragedia nacional.
Formalmente, Bowden opta por un tono sobrio y respetuoso, apoyándose en entrevistas con familiares, investigadores, periodistas y protagonistas directos de la historia, además de abundante material de archivo. La narración mantiene un ritmo ágil sin sacrificar lo emotivo, evitando muchos de los excesos sensacionalistas habituales de este tipo de relato. Aunque el documental podría haber explorado con mayor amplitud la responsabilidad de los medios en la presión ejercida sobre la investigación, logra convertirse en algo más que la crónica de un asesinato: es una reflexión sobre los límites de la justicia, los errores institucionales y las cicatrices que un crimen puede dejar durante décadas en quienes sobreviven a él.
Muy recomendada.
5. Película para ver en Amazon Prime: Yentl
Yentl (1983) ocupa un lugar singular en la historia de Hollywood, tanto por sus méritos artísticos como por las circunstancias de su producción. Basada libremente en el cuento Yentl the Yeshiva Boy de Isaac Bashevis Singer, la película narra la historia de una joven judía de la Europa oriental de principios del siglo XX que desafía las normas religiosas de su comunidad para estudiar el Talmud, privilegio reservado exclusivamente a los hombres. Tras la muerte de su padre, Yentl se disfraza de varón bajo el nombre de Anshel e ingresa en una yeshivá, donde desarrolla una compleja relación afectiva con Avigdor (Mandy Patinkin) y termina atrapada en un laberinto de identidades, secretos y deseos imposibles. Lo que podría haber sido una simple comedia de enredos se convierte en una reflexión sobre el conocimiento, la libertad individual y el precio de la autodeterminación.
La película fue un desafío monumental para Barbra Streisand, quien durante más de una década luchó por llevar el proyecto a la pantalla. Habiendo sido la estrella femenina más taquillera de los años 70, no podía conseguir que ningún estudio se la financie. Finalmente, no solo protagonizó el film, sino que también fue productora, directora, coguionista y principal fuerza creativa detrás de la adaptación. En una industria dominada por hombres, asumir la dirección de una producción de quince millones de dólares de aquella época constituía ya un acto de afirmación personal comparable al recorrido de la propia Yentl. La apuesta implicaba además un riesgo adicional: Streisand tenía más de cuarenta años e interpretaba a un muchacho mucho menor. Sin embargo, la intensidad emocional de su actuación y su absoluta identificación con el personaje terminan imponiéndose sobre cualquier objeción de verosimilitud física. Más que interpretar a Yentl, Streisand parece proyectar en ella buena parte de sus propias luchas por conquistar espacios vedados.
Las divergencias con la obra de Singer fueron profundas y provocaron el disgusto del escritor. Mientras el relato original era una exploración ambigua y melancólica de la identidad, marcada por la culpa y el desarraigo, la adaptación transforma la historia en un relato de emancipación femenina. Singer criticó especialmente la conversión del material en un musical y el final concebido por Streisand, donde Yentl abandona Europa rumbo a Estados Unidos, símbolo de libertad y oportunidades. Allí donde el escritor proponía una conclusión amarga, marcada por la soledad y la imposibilidad de reconciliar identidades contradictorias, la cineasta ofrece una visión más optimista y acorde con la tradición liberal del judaísmo estadounidense. El conflicto existencial se atenúa en favor de una reivindicación del derecho de las mujeres al conocimiento y a la autodeterminación.
En términos formales, Yentl resulta una curiosa mezcla entre el musical hollywoodense y el europeo, en la tradición de Los paraguas de Cherburgo (Jacques Demy, 1964). La recreación de los shtetls judíos, la fotografía cálida de David Watkin y la atención a las tradiciones religiosas evocan un mundo desaparecido que recuerda tanto a El violinista en el tejado como a ciertas memorias culturales de la Mitteleuropa judía. Sin embargo, la película nunca renuncia a su naturaleza de gran espectáculo estadounidense. Fundamental en ese equilibrio es la colaboración entre Michel Legrand y Streisand. El compositor francés creó una partitura elegante y melancólica, mientras las letras de Alan y Marilyn Bergman permiten que las canciones funcionen como monólogos interiores más que como números musicales convencionales. Temas como Papa, Can You Hear Me?, The Way He Makes Me Feel o A Piece of Sky constituyen el verdadero núcleo emocional de la película y aprovechan la extraordinaria capacidad vocal de Streisand, que canta prácticamente toda la banda sonora.
Pese a su éxito crítico y comercial, Yentl sufrió un notorio desaire por parte de la Academia. La película obtuvo cinco nominaciones al Oscar y ganó la estatuilla a la mejor banda sonora original para Michel Legrand, Alan Bergman y Marilyn Bergman. Sin embargo, Streisand fue ignorada en categorías tan importantes como mejor dirección y mejor actriz, una omisión que muchos interpretaron como reflejo de la incómoda relación que mantenía con ciertos sectores de Hollywood, que la criticaban por ocupar posiciones tradicionalmente asociadas a los hombres. La situación resultó aún más llamativa porque los Globos de Oro distinguieron a Yentl como mejor película musical o comedia y otorgaron a Streisand el premio a la mejor dirección, convirtiéndola en la primera mujer en recibirlo. Cuatro décadas después, la película sigue siendo imperfecta, sentimental y ocasionalmente excesiva, pero también profundamente sincera: un musical sobre el derecho a aprender, a elegir el propio destino y, como canta su heroína en el inolvidable final, a encontrar finalmente “un pedazo de cielo”.
Muy recomendada.
Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar