Una selección especial con las mejores series y películas, que incluye también estrenos en salas de cine.
Estas son las series y películas para ver en el fin de semana en Netflix , Disney Plus, YouTube, MUBI y cines.
1. Película para ver en cines: Presencia
Los aficionados a las historias de fantasmas encontrarán una propuesta fascinante en el nuevo filme de Steven Soderbergh (Sexo, mentiras y videos, Traffic, La gran estafa). Con agudeza, pocos sobresaltos y un constante clima de ansiedad y suspenso, su cámara nos introduce en la historia de una familia que compra una mansión victoriana habitada por un fantasma.
La madre, Rebecca (Lucy Liu), es una persona controladora que podría haber incurrido en problemas legales al adquirir una casa más allá de lo permitido por su presupuesto. Elogia a su hijo (Eddie Madday), un adolescente que comienza la universidad y busca el éxito a costa de perder la empatía, mientras se muestra distante con su hija (Callina Liang) y su esposo (Chris Sullivan). La joven está en un proceso de duelo por la muerte de una amiga, lo que le da una mayor sensibilidad para percibir la presencia que los acecha. El hombre se replantea si debe continuar casado.
Lo interesante es que el fantasma está siempre presente para los espectadores, ya que vemos todo desde su punto de vista. Soderbergh nunca rompe la identificación entre la cámara y el espectador, lo que nos permite ver y oír lo que el fantasma experimenta, convirtiéndonos en voyeurs de situaciones desconocidas para los personajes.
La trama nos lleva a una creciente sensación de peligro. ¿Qué podremos hacer para advertir a la posible víctima?
Sin recurrir a trucos baratos, el guion del veterano David Koepp (Jurassic Park, La habitación del pánico, La ventana secreta) establece una dinámica entre personajes que buscan tener control sobre todo y aquellos más vulnerables, lo que les otorga una mayor sensibilidad. Mientras tanto, descubrimos la muerte de otras adolescentes.
Presencia destaca por su trabajo de cámara (a cargo del propio Soderbergh) y por la sutileza con la que va desarrollando una situación difícil de anticipar en su desenlace. Incluso los clichés típicos de este tipo de historias, como el viejo mueble con un espejo que lo ha visto todo, el alma en pena atrapada en la casa (el fantasma no puede salir de sus límites) y la psíquica (Natalie Woolams-Torres) que ve más allá de las superficies, resultan novedosos gracias a la impresionante técnica del filme.
Tras tanta tensión, el plano final ofrece una sensación de liberación.
Muy recomendada.
2. Miniserie para ver en Netflix: Solo una mirada
Greta (Maria Debska) apenas recuerda su pasado, pues perdió la memoria hace 15 años debido a un incendio. No obstante, ha logrado encontrar la felicidad: durante un viaje a Francia conoció a Jacek (Cezary Lukaszewicz), se enamoraron y se casaron. Desde entonces, su vida como diseñadora de joyas ha sido tranquila y satisfactoria. Sin embargo, todo cambia cuando encuentra una antigua fotografía en la que reconoce a su esposo mucho más joven, rodeado de personas desconocidas. No entiende cómo esa imagen se mezcló con sus fotos recientes ni quiénes son esos extraños. Al preguntar a Jacek sobre ello, él reacciona de manera sospechosa y, poco después, desaparece sin dejar rastro. Desesperada, Greta se ve obligada a descubrir la verdad detrás del misterio que rodea a su marido.
A lo largo de la historia, Greta descubre que Jacek no es el único personaje envuelto en sombras. En esta miniserie polaca (6 episodios), casi todos parecen ocultar algo.
Harlan Coben, autor de la novela en la que se basa el guion, ha vendido varios de sus títulos a Netflix con resultados generalmente positivos. Safe, Ni una palabra, No hables con extraños y Quédate cerca son thrillers ligeros y entretenidos, sin mayores pretensiones que hacer pasar un buen rato.
Solo una mirada tiene algunas escenas emocionantes, en parte gracias a la gran cantidad de muertes que ocurren a lo largo de la trama. Tras la desaparición del esposo, se desatan una serie de asesinatos y situaciones de gran tensión. El desenlace es adecuado, las actuaciones son correctas y el suspenso, aunque moderado, mantiene el interés.
Recomendada
3. Miniserie para ver en Netflix: Los Galindos: toda la verdad
Esta miniserie de 4 episodios relata en detalle un caso que impactó a la opinión pública española durante los últimos meses de vida del dictador Franco. El crimen de Los Galindos fue un quíntuple asesinato ocurrido el 22 de julio de 1975 en el cortijo homónimo, situado en el municipio de Paradas, en la provincia de Sevilla. A pesar de las investigaciones, nunca se identificó a los responsables.
Los Galindos era una finca de alrededor de 400 hectáreas, dedicada principalmente al cultivo de trigo y girasol, con una pequeña extensión de olivar. Pertenecía a María de las Mercedes Delgado y Durán (1934-2019), quien en 1954 se casó con Gonzalo Fernández de Córdova y Topete (1917-2015), marqués de Valparaíso y de Grañina. Al poco tiempo de su matrimonio, el marqués, que contaba con numerosos títulos nobiliarios pero escasos recursos, dejó su carrera militar para gestionar las propiedades de su esposa, delegando la administración en Antonio Gutiérrez Martín, un oficial retirado del Ejército.
El cortijo, situado a cinco kilómetros de Paradas, contaba con un patio de 2000 metros cuadrados y dos viviendas: una ocupada durante todo el año por la familia del capataz y otra utilizada ocasionalmente por los propietarios.
El 22 de julio de 1975, los cuerpos de cinco personas fueron encontrados en distintas zonas del cortijo: Manuel Zapata Villanueva (59 años), capataz de la finca; Juana Martín Macías (53 años), esposa del capataz; Ramón Parrilla González (40 años), tractorista; Asunción Peralta Montero (34 años); y José González Jiménez (27 años), tractorista y esposo de Asunción. Las víctimas, todas residentes de Paradas, murieron de forma violenta. El capataz y su esposa fueron golpeados con una pieza metálica de una empacadora. Ramón Parrilla murió por disparos de escopeta, mientras que Asunción Peralta y José González fueron golpeados hasta la muerte y luego incinerados.
Inicialmente, se pensó que Manuel Zapata era el autor del crimen, ya que su cuerpo fue el último en ser encontrado. Sin embargo, la autopsia reveló que fue la primera víctima. Se realizaron dos autopsias: la primera, inmediatamente después del crimen, y la segunda en 1983, dirigida por el doctor Luis Frontela Carreras, quien presentó un informe detallado al juez el 24 de octubre de ese año.
El sumario del caso, identificado como 20/75, tenía más de mil folios y permaneció en custodia en el juzgado de Marchena. Sin embargo, en agosto de 2014, su paradero se volvió incierto tras el colapso del techo del juzgado, lo que obligó al traslado de numerosos documentos.
El crimen prescribió en julio de 1995, sin que se llevara a juicio a ningún sospechoso. A día de hoy, el caso sigue siendo uno de los mayores misterios criminales sin resolver en la historia de España.
La miniserie se basa en el libro El crimen de los Galindo: Toda la verdad, escrito por Juan Mateo Fernández de Córdova, hijo de los marqueses propietarios del cortijo. En el libro, narra ante las cámaras diversas teorías sobre el caso y avanza hipótesis inéditas que involucran a su padre, al administrador y a una tercera persona. También aportan su testimonio periodistas de la época, un juez, guardias civiles, policías que investigaron el caso, un famoso médico forense que reabrió el caso, entre otros. A través de sus declaraciones, se revelan posibles fraudes económicos cometidos por el marqués hacia su esposa e hijos, tensiones entre militares que no querían perder el poder ante la cercana muerte de Franco, y el estado de las clases altas y la nobleza en la España de la época.
El relato, siempre atractivo, sorprende por la minuciosidad en los detalles de la investigación y las sospechas que sugiere sobre diversos niveles de corrupción en la España de la transición democrática. También incluye algunas dramatizaciones algo cómicas sobre cómo ocurrieron los crímenes, realizadas con inteligencia artificial, lo que aporta un toque diferente frente a la sobriedad de los testimonios.
Dirigida con gran habilidad por Pepa Sánchez Biezma, Los Galindos: Toda la verdad sigue alimentando el interés por descubrir la verdad detrás de uno de los crímenes más escalofriantes de la historia de España.
Muy recomendada.
Nota: la plataforma también exhibe la miniserie El marqués, una ficción inspirada en los mismos hechos narrados por Los Galindos: toda la verdad.
4. Serie para ver en Disney Plus: High Potential, detective inesperada
Esta serie nos presenta a Morgane Alvaro (Kaitlin Olson), una mujer de la limpieza con un coeficiente intelectual estratosférico, que, por razones que solo un guion para la televisión puede justificar, se convierte en la pieza clave de una unidad policial. La resultante es la candidata ideal para resolver crímenes, experta en fregar baños y tener una vida personal caótica.
Morgane es el típico genio inadaptado: desordenada, impulsiva y con una personalidad que haría que cualquier departamento de recursos humanos se planteara un cambio de carrera. Sus métodos son tan ortodoxos como una receta de cocina escrita a mano por un niño de tres años, pero, por supuesto, siempre funcionan. En el fondo, High Potential nos quiere hacer creer que la policía, con todo su entrenamiento y experiencia, no tiene nada que hacer frente a una madre soltera con habilidades deductivas mágicas.
Los personajes secundarios cumplen con su deber de mirar a Morgane con una mezcla de desconcierto y resignación, porque al parecer en el universo de la serie nadie ha oído hablar de Sherlock Holmes o cualquier otro detective brillante con pocas destrezas sociales. El detective Karadec (Daniel Sunjata) es el típico policía serio y guapo que primero la desprecia, luego la tolera y, si la serie sigue la fórmula, acabará enamorándose de ella porque, al parecer, el crimen no es suficiente interesante sin una dosis de tensión sexual mal resuelta.
Las situaciones de cada uno de los 8 episodios oscilan entre lo ingenioso y lo absolutamente inverosímil, con Morgane resolviendo crímenes a partir de detalles que harían que hasta los propios guionistas de CSI pusieran los ojos en blanco. Pero todo se perdona porque la serie es ágil, colorida, divertida y no se toma demasiado en serio a sí misma.
Olson le brinda la simpatía necesaria a su estrambótico personaje y el elenco que la acompaña cumple con eficacia los objetivos de este pasatiempo.
Recomendada.
5. Película para ver en MUBI y en YouTube: El Gatopardo
Netflix ha estrenado una versión telenovelesca y satinada de la novela de Giuseppe Tomasi di Lampedusa, con una fotografía edulcorada y unos actores de baja densidad interpretativa. Esto hace aún más relevante recordar la obra maestra de Luchino Visconti, que aquellos que aprecian el cine como arte, y no solo como entretenimiento vacío, deberían revisar. Pocas películas han capturado el fin de una era con tanto esplendor y melancolía como El Gatopardo.
Esta adaptación de tono épica y elegíaco, protagonizada por Burt Lancaster, Alain Delon y Claudia Cardinale, es un testimonio cinematográfico sobre la transición del antiguo orden aristocrático italiano hacia la dominación de la burguesía durante la unificación de Italia en el siglo XIX.
La historia sigue al príncipe Fabrizio Salina, interpretado por Burt Lancaster, un noble siciliano que observa con resignación cómo el mundo que conoce se desvanece ante sus ojos. Su sobrino Tancredi, encarnado por Alain Delon, se une a las fuerzas revolucionarias de Garibaldi, comprendiendo que adaptarse a los nuevos tiempos es la única forma de sobrevivir. Como parte de este cambio, Tancredi se compromete con Angélica, interpretada por Claudia Cardinale, hija de un burgués adinerado que simboliza la unión entre la aristocracia decadente y la emergente clase capitalista. A lo largo de la película, el príncipe enfrenta la inevitable modernidad con escepticismo y dignidad, actitudes resumidas en la famosa frase "Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie", que encapsula el sentido profundo de la historia: la transformación sin verdadera renovación.
El rubro interpretativo destaca especialmente. Burt Lancaster ofrece una actuación llena de matices, transmitiendo con su sola presencia la dignidad, la nostalgia y el desencanto de un hombre consciente del desmoronamiento de su mundo. Aunque su elección para el papel fue inicialmente criticada, pues Visconti prefería a Marlon Brando o a Laurence Olivier, Lancaster se apropia del personaje con una estampa física impresionante y gran sensibilidad. Alain Delon brilla como Tancredi, el joven y encantador oportunista que representa la nueva Italia: pragmático, cínico y dispuesto a todo para mantenerse en la cima. Por su parte, Claudia Cardinale da vida a Angélica con una energía vibrante que contrasta con la melancolía del príncipe, simbolizando el ímpetu del nuevo orden.
En cuanto a lo técnico y visual, El Gatopardo es un verdadero festín cinematográfico. Visconti, obsesionado con la autenticidad, recreó la Sicilia del siglo XIX con meticuloso detalle, logrando una obra visual en la que cada encuadre parece una pintura neoclásica, en que cada pieza de vestuario y mobiliario responde con precisa exactitud a la época representada. La fotografía de Giuseppe Rotunno resalta la luz cálida y el uso del color para acentuar la atmósfera de decadencia. El diseño de producción y el vestuario, con sus lujosos palacios, ruinas y trajes detallados, contribuyen a esa atmósfera de una grandeza que se desvanece.
La secuencia del baile, que dura más de cuarenta minutos, es el clímax de la película y un prodigio cinematográfico donde, sin necesidad de palabras, se muestra el ocaso de un mundo y la aceptación de su destino por parte del príncipe Salina. Esta secuencia, por su extensión, influyó en directores como Francis Ford Coppola y Michael Cimino, quienes, a través de bodas, presentaron personajes en El Padrino y El francotirador, respectivamente. El filme, uno de los favoritos de Martin Scorsese, sirvió de inspiración para su dirección de La edad de la inocencia.
Dentro de la filmografía de Luchino Visconti, El Gatopardo es su declaración más ambiciosa sobre el paso del tiempo y la futilidad de resistirse al cambio. El director, aristócrata, homosexual y comunista declarado, encontró en esta historia la representación perfecta de la transición social y política de Italia. Comparada con otras de sus obras como Senso y Muerte en Venecia, es la película que mejor encapsula su obsesión con la decadencia de la aristocracia y su fascinación por el esplendor visual. En términos de reconocimiento, la película obtuvo la Palma de Oro en el Festival de Cannes de 1963, un premio más que merecido para una obra que, con el tiempo, se ha convertido en un referente del cine histórico. También recibió nominaciones a los BAFTA y a los premios David di Donatello, aunque no logró gran repercusión en los premios de Hollywood.
Algunas escenas memorables incluyen la aparición de Tancredi en el mismo espejo en el que su tío se afeitaba, simbolizando cómo lo nuevo reemplaza a lo viejo. La misa en la que los miembros de la aristocrática familia, tras un largo viaje en carruajes por un paisaje ventoso, lucen como reliquias cubiertas de polvo. El príncipe, tras tomar un baño en su aposento, le ordena a su sacerdote que lo seque con una toalla, como si fuera su valet. Y el vals en el que el príncipe baila con su futura sobrina, lo que le permite sentirse joven, al menos por unos minutos.
El Gatopardo no es solo una película, es una experiencia cinematográfica única. Su ritmo pausado y su profunda exploración de la inevitabilidad del cambio pueden no ser del gusto de todos, pero su belleza visual, su profundidad filosófica y la maestría de Visconti la convierten en una obra inmortal.
Imperdible.
Nota: MUBI exhibe una copia en italiano con subtítulos en español. YouTube, una en italiano sin subtítulos en español.


