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Una elección contundente que fortalece el mandato de cambio

La temporada electoral de Argentina se abrió con una victoria muy sólida del oficialismo en las primarias

17 agosto de 2017

Por Juan Manuel Pazos Head Strategist en PUENTE 

La temporada electoral de Argentina se abrió con una victoria contundente del oficialismo en las primarias. La coalición gobernante acumuló grandes victorias en la ciudad de Buenos Aires, Córdoba y Mendoza. Por otra parte, el Gobierno obtuvo resultados prometedores en la provincia de Buenos Aires y Santa Fe, que lo sitúa a las puertas de ser la primera administración desde 1985 en ganar en los cinco mayores distritos del país en las mismas elecciones.

El Equipo de Estrategia de Puente cree que el resultado de las elecciones recientes debe leerse en términos de dos cuestiones clave: (I) ¿Ha aumentado la capacidad del Gobierno de seguir adelante con su agenda de reformas y su plan de reequilibrio macro? y (II) ¿Es señal de una menor probabilidad de una alternativa liderada por Cristina Kirchner en las elecciones presidenciales de 2019? En nuestra opinión, el cómodo margen de la victoria del Gobierno muestra que la respuesta a ambas preguntas es sí, lo que contribuirá a mejorar la confianza y aliviar las tensiones de las últimas semanas en el mercado de divisas.

El Gobierno obtuvo resultados prometedores en la provincia de Buenos Aires y Santa Fe, que lo sitúa a las puertas de ser la primera administración desde 1985 en ganar en los cinco mayores distritos del país en las mismas elecciones

Con las elecciones en la provincia de Buenos Aires, los mercados estaban preocupados por el riesgo de que Cristina Kirchner lograra  tener una ventaja que pudiera ponerla de nuevo como la cabeza del peronismo. En ese escenario, no sólo estaría bien posicionada para poner su sombrero en la carrera presidencial de 2019, sino que también habría tenido poder de veto efectivo sobre cada reforma que el Gobierno pudiera proponer. En este contexto, desde el anuncio de que la expresidenta buscaría un refugio en el Senado en la provincia de Buenos Aires, la incertidumbre política se había trasladado al centro de la escena, desplazando el foco de la incipiente recuperación de la actividad económica y el camino desinflacionario. El peso se debilitó casi 9% en menos de un mes y los spreads de la deuda soberana respecto a los bonos del Tesoro norteamericano se ampliaron más de 50 puntos básicos. Por otra parte, la fuerte depreciación de la moneda nacional aumentó las expectativas de depreciación, lo que obligó al BCRA a endurecer aún más la política monetaria. Al final del día, la victoria de Cambiemos desinfló los riesgos de este escenario volátil.

Aunque bajo nuestro escenario base esperábamos que las valuaciones mejoraran si Cambiemos obtenía una victoria, el resultado de las primarias es aún más alentador de lo que se esperaba dentro del oficialismo. Para empezar, ganará más bancas en la Cámara Baja y en la Cámara Alta de lo que se creía. En segundo lugar, la elección muestra que el partido peronismo está atravesando una profunda crisis. La mayoría de sus figuras clave del peronismo han sufrido grandes derrotas en su propio terreno y el partido se encamina hacia una derrota consecutiva por primera vez en su historia. Cristina Kirchner obtuvo menos votos que la escasa performance del peronismo en el 2015 en la Provincia de Buenos Aires. Sergio Massa fue respaldado por sólo el 15% del electorado en Buenos Aires y menos del 7% en términos nacionales. Juan Schiaretti, el popular gobernador de Córdoba perdió por un amplio margen y Rodríguez Saá, sufrió su primera derrota en más de 30 años. En este contexto, con el peronismo desprovisto de un líder claro y la mayoría de los gobernadores dispuestos a llegar a un acuerdo con el Gobierno, Cambiemos tiene una oportunidad única para seguir adelante con sus reformas.

Aunque bajo nuestro escenario base esperábamos que las valuaciones mejoraran si Cambiemos obtenía una victoria, el resultado de las primarias es aún más alentador de lo que se esperaba dentro del oficialismo

En el corto plazo, el cambio en el escenario ha sido muy positivo para las posiciones en pesos, que se han fortalecido significativamente y los activos en moneda local han crecido a medida que el mercado valoraba el menor riesgo de un renacimiento populista. A nuestro juicio, las tasas de interés local seguirán atrayendo los flujos de dólares estadounidenses, ya que los no residentes aumentarán su exposición a la Argentina una vez más, mientras que los inversionistas locales descontarán su exposición a los activos en dólares estadounidenses. En este contexto, vemos valor en los bonos atados a la inflación como los Discounts en pesos para captar ganancias de capital atractivas. Asimismo, vemos atractiva la deuda a corto plazo del BCRA y los bonos flotantes vinculados a la tasa de política monetaria frente al panorama de tasas de interés atractivas y menor volatilidad del tipo de cambio. Por el lado de la curva en moneda extranjera, creemos que este escenario favorece las posiciones de larga duración en un contexto en el que esperamos una compresión de 50 puntos básicos en la parte larga de la curva.

En el mediano plazo, tenemos una visión optimista del riesgo argentino, en un contexto en el que el triunfo en las recientes elecciones ha dado al Gobierno el capital político y el mandato que necesitaba para profundizar los cambios en el marco macroeconómico del país. Ahora que las elecciones han pasado, Argentina necesita centrarse en el reequilibrio de su economía. Una de las inflaciones más altas del mundo, un abultado déficit fiscal y una sobrevaluación de la moneda son los tres problemas que el Gobierno necesitará superar durante el resto de su mandato. Los resultados están comenzando a aparecer en el frente de la lucha contra la inflación, aunque queda mucho trabajo por hacer. El frente fiscal debe ser el siguiente. En los dos primeros años de la administración, los recursos de la baja de los subsidios se destinaron a otros gastos, manteniendo el estímulo fiscal elevado para atenuar los efectos de los cambios en los precios relativos sobre las clases bajas y asegurar un buen desempeño en las elecciones de este año. Con su posición política reforzada, creemos que el Gobierno está comprometido a reducir el rojo de las finanzas públicas en un contexto en el que el mercado comenzará a monitorear la situación fiscal mucho más de cerca el año entrante.

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