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“Reafirmamos a Cambiemos como herramienta electoral”

Entrevista a Humberto Schiavoni, presidente del PRO.

26-08-2016
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Humberto Schiavoni es abogado y empresario. Misionero de origen. Y, desde 2011, también presidente del PRO a nivel nacional. Ya con el gobierno de Cambiemos en funcionario, se convirtió en presidente de Yacyretá. Pero sin desentenderse de las cuestiones del partido. De hecho, va ocupar una de las cabeceras del encuentro nacional que el partido de gobierno tendrá en San Juan a partir de hoy, con una agenda muy precisa, que señala en esta entrevista con El Economista.

¿En qué consistirá el encuentro nacional del PRO?

Por nuestra carta orgánica tenemos que hacer cuatro reuniones en el año de nuestro Consejo Nacional. Esta es la segunda, y como tratamos de hacerlas en distintas regiones del país, esta vez será en San Juan. Van a participar todos los integrantes del Consejo, los presidentes del partido en cada provincia, legisladores nacionales y funcionarios. Unas doscientas personas en total.

¿Se empezarán a definir los esbozos de una estrategia electoral para el año próximo?

El formato del encuentro tiene tres partes. La primera, las cuestiones orgánicas del partido. La segunda, el análisis de las políticas públicas, que se hace junto con la Fundación Konrad Adenauer. En la última reunión del Consejo abordamos la reforma política. En ésta, el tema central serán los desafíos de la gestión en los distritos en los que gobernamos. Es decir, la CABA y la provincia de Buenos Aires. La tercera, la estrategia política. Vamos a reafirmar que la herramienta electoral va a seguir siendo Cambiemos y a empezar a trabajar en la prefiguración de candidaturas a intendentes, concejales, en todas las provincias.

¿La idea que tienen es unificar una estrategia nacional, que tenga el mismo armado en todos los distritos?

Lo que hoy le pedimos a los distritos es que vayan identificando posibles candidatos, que tengan perfiles no sólo para 2017, sino también para 2019.

¿Y respecto de los aliados?

El radicalismo, por caso, no forma parte de Cambiemos a nivel local en varias provincias. El caso de Santa Fe es el más sintomático, pero no el único. En Santa Fe se constituyó la mesa de Cambiemos. Si bien ellos siguen en alianza con el socialismo en la provincia, ese paso ya se dio, en una reunión que tuvimos en el Comité Nacional del radicalismo. Estuvo el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y también el presidente de la UCR, José Corral. El otro lugar emblemático donde no está Cambiemos, pero estamos trabajando para ello es la CABA.

¿Suponen que en los dos casos habrá?

En Santa Fe, por caso, hay resistencia de sectores del propio radicalismo. En Santa Fe estamos trabajando en eso. Incluso, en la posibilidad de una coordinación a través de los interbloques en las cámaras locales. Y, en la Capital, ya empezaron las conversaciones, que lleva adelante el jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta. No conozco con precisión cuánto se ha avanzado, pero sí que la decisión es hacer lo mismo.

¿Cómo observa el presente de Cambiemos?

Ofició hasta aquí más como coalición electora y parlamentaria, que como coalición de Gobierno. El balance es sumamente positivo. Como herramienta electoral fue muy exitosa, al punto que ganamos la Presidencia de la Nación. Como coalición en la tarea parlamentaria también ha sido exitosa, ya que el interbloque de Cambiemos funciona de manera aceitada. Lo hablábamos en Córdoba, durante estos días, con Mario Negri. Y en cuanto al Gobierno, no se plasma como una coalición. Los cargos son independientes de los partidos que conforman la coalición. Lo que busca el Presidente son los mejores hombres para los distintos lugares, más allá de a qué partido pertenezcan. De hecho, hay un ministro que viene del gobierno anterior.

De todos modos, se han observado algunas tensiones. Por caso, la conducción nacional de la Coalición Cívica-ARI le pidió una “mayor integración” y “reuniones periódicas”.

Son cosas normales. Claramente son cosas nimias al lado de los logros.

Elisa Carrió se mostró crítica porque no la invitaron al “timbreo” y estuvo de acuerdo con el revés en la Corte Suprema de Justicia por las tarifas.

Son reflexiones u observaciones que se hacen de frente, con franqueza y con lealtad. Que a veces son normales en una coalición tan amplia como es Cambiemos.

¿No los preocupa?

No, de ninguna manera.

En cuanto al radicalismo cierta disconformidad pasa más por cuestiones ligadas a los armados posibles. Por ejemplo, la relación que establezca con el peronismo y la posibilidad de incorporar algunos dirigentes, como ya ha pasado en el caso de la provincia de Buenos Aires.

Con el radicalismo están absolutamente claro los tantos. Vamos a tratar de ir con listas únicas. Y si no, existen las PASO para dirimir las posiciones que va a ocupar cada uno. Pero hay acuerdo en esto. Y, salvo excepciones, creo que vamos a ir hacia un amplio consenso en el armado electoral en todo el país.

¿Podrían dirimirlo en las primeras?

No cierran la posibilidad, entonces. Es un instrumento que está disponible y es sano que se utilice.

¿Considera que la provincia de Buenos Aires será la “madre de todas las batallas”, como decía Néstor Kirchner?

No en el sentido que decía Kirchner. Consideramos que es una elección muy importante, porque es uno de los distritos que gobierna Cambiemos.

¿Son optimistas?

A partir de la gestión de la gobernadora (María Eugenia) Vidal somos optimistas de que vamos a revalidar todos los títulos en la provincia.

En cuanto a la reforma electoral que impulsa el Gobierno, ¿piensa que va a avanzar? ¿Qué cambiaría, su posible instrumentación, en términos de oferta electoral?

Lo que intenta la reforma electoral es ir hacia un sistema mucho más lógico, más racional y más transparente. Y todas esas características terminan enriqueciendo la práctica democrática. Por lo tanto, creo que debe ser un compromiso de la clase dirigente en su conjunto.

¿Va a haber boleta única y electrónica?

Ese es el proyecto. Está madura la clase dirigente argentina para avanzar en ese proceso.

¿Qué evaluación hace de la gestión de Gobierno?

La mayor dificultad que nos encontramos es el estado del país. Encima, sin indicadores. Recién ahora el INDEC empieza a funcionar con el objetivo de transparentar las cuentas públicas. Con el agravante, además, de que no hemos tenido una transición ordenada. Por lo tanto, ha sido muy difícil todo. En esto hay una responsabilidad muy importante del gobierno anterior, que aspiramos a que no se vuelva a repetir en la historia argentina. Más allá de eso, creo que el 90% de las promesas de campaña se ha cumplido en los primeros seis meses. Es un dato que pasa desapercibido, pero que habla de la legitimidad de nuestro gobierno.

¿Le parece?

Sí, estamos superando una etapa de gobierno que siempre dijimos que iba a ser difícil, pero ya se empiezan a sentir síntomas que son muy halagüeños. Por un lado, el descenso de la inflación. Por el otro, se empieza a observa reactivación en muchos sectores que estaban con mucha retracción. Y somos optimistas en que vamos a llegar a fin de año con un clima mucho mejor del que arrancó la gestión.

Si se miran con detenimiento la evolución de los principales indicadores económicos y sociales proporcionados por el Estado como por consultoras e institutos privados, el cuadro de situación parece mucho más adverso y negativo. ¿Los preocupa?

Más que preocuparnos, nos estamos ocupando en solucionar los gravísimos problemas que heredamos. Hubo decisiones muy dolorosas, muy duras, que eran imprescindibles. La confianza que tenemos es que, en el corto plazo, la sociedad va a ir advirtiendo que eran sinceramientos necesarios para empezar a construir sobre bases sólidas el desarrollo argentino.

¿Ve la posibilidad de un aumento en la conflictividad social?

No, al contrario. La tendencia va a ser hacia la baja.

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