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¿PRO vs UCR o halcones vs palomas?

Se trata de un escenario complejo en el frente opositor que podría agudizarse por la convicción de que el próximo turno presidencial les pertenecerá.

La unidad de Juntos por el Cambio en juego.
La unidad de Juntos por el Cambio en juego.
Augusto Milano Augusto Milano 11-11-2022
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Las internas en ambas coaliciones que disputan el poder en Argentina están en un momento de máxima tensión. 

La diferencia es que en Juntos por el Cambio se intentan algunos gestos para frenar el conflicto, en el Frente de Todos nadie se priva de decir lo que piensa y muchos de sus integrantes parecen desatados

Pero en ambas coaliciones no se trata de peleas entre adolescentes o motivadas exclusivamente en ambiciones personales como se las quiere presentar críticamente sino que reflejan diferencias políticas sustanciales. 

El caso del Frente de Todos es el que más preocupa porque tiene la responsabilidad de gobernar y, por los tanto, sus disputas internas tienen un mayor impacto en el país. El presidente Fernández ha dicho que pretende ser candidato en 2023. El kirchnerismo no quiere que lo sea, pero el camino no es denostarlo sino buscar un candidato que le gane la primaria si efectivamente Alberto Fernández sigue adelante con su proyecto.    

Las diferencias no son personales o anecdóticas y conviene separar lo superficial de lo profundo como quedó demostrado con la votación en el Congreso del acuerdo con el FMI que el kirchnerismo rechazaba y resultó derrotado.  

Una figura clave el espacio oficialista es Sergio Massa porque, como siempre ocurre, la economía será la ordenadora de las ofertas políticas. Una mejora de los indicadores pondría en carrera presidencial a Massa y además le daría oxígeno al proyecto reeleccionista de Fernández.

Si, por el contrario, la economía se deteriora cabe esperar una radicalización del discurso del kirchnerismo y un posicionamiento cada vez más alejado del Gobierno.     

El campo opositor

En el caso de Juntos por el Cambio hay dos ejes divisorios: uno entre la UCR y el PRO y otro entre halcones y palomas, que son integrados por figuras de ambos partidos. El radicalismo decidió competir con sus propios candidatos por todos los cargos y al mismo tiempo crece la idea que impulsa el presidente del partido Gerardo Morales de que las fórmulas deben ser compartidas.

A partir de allí las líneas divisorias entre partidos se diluyen y entran a jugar las distintas visiones políticas que coexisten en Juntos por el Cambio. La máxima referente de los halcones del PRO es Patricia Bullrich que desea llevar como candidato a vice a Alfredo Cornejo, el halcón con más peso en la UCR.  

Por otra parte, en ambos espacios ven como muy factible una fórmula integrada por Horacio Rodríguez Larreta y Morales.

De todas maneras hay piezas sueltas para cualquier análisis. Todavía falta conocer la decisión de Mauricio Macri sobre una eventual postulación para volver a la Casa Rosada. Tanto Bullrich como Rodríguez Larreta afirmaron que en ese caso seguirían adelante con sus candidaturas, pero el escenario será completamente distinto por el peso del expresidente en el PRO.

También está en el juego Facundo Manes que ha reiterado que quiere competir contra el PRO por la candidatura presidencial.  En los próximos meses tiene por delante el desafío de traducir su buena imagen personal en intención de voto y de esa forma poder ser competitivo en las primarias.            

Más allá de todo lo que se habló de lo que le dijo Bullrich a Felipe Miguel, lo real es que en el PRO coexisten diferentes visiones y es bueno que se discutan abiertamente que se hagan explícitas y que finalmente sean sometidas al voto popular en las primarias. Esto ocurre porque, si bien en la oposición todos defienden a las primarias ante la ofensiva de algunos sectores del oficialismo para derogarlas, después les cuesta aplicarlas.

Un caso típico es el de la CABA. Hay varios candidatos y allí están las primarias para definir quién representará en las elecciones generales a Juntos por el Cambio. Todos tienen derecho a presentarse y Horacio  Rodríguez Larreta deberá aceptar que Jorge Macri tenga el apoyo de Bullrich y los halcones del PRO deberán aceptar que tal vez en esta oportunidad el candidato del espacio termine siendo un radical como Martín Lousteau. 

De lo contrario no se creería ni en las primarias como mecanismo de selección de candidatos ni en que Juntos por el Cambio es una coalición. De la misma manera que la UCR tuvo que aceptar que no hubiese ningún radical en las fórmulas presidenciales de 2015 y 2019

Pero las diferencias políticas son reales, Bullrich y Rodríguez Larreta no coinciden sobre la política de alianzas ni sobre los acuerdos que hay que lograr para hacer las reformas necesarias en caso de llegar al gobierno. 

Para Bullrich, los acuerdos son negativos porque demoran o se terminan negociando los cambios mientras que para Rodríguez Larreta son indispensables para concretar los cambios y considera que las elecciones se ganan desde el centro. Es mucho más que caprichos personales o que la amenaza de romperle la cara a Miguel.  

Pero también hay halcones en la UCR además de Cornejo, como Martín Tetaz y Rodrigo de Loredo, que curiosamente están alineados en la interna partidaria con Lousteau, que es paloma y se define como socialdemócrata.                

Se trata de un escenario complejo en el frente opositor que podría agudizarse por la convicción de que el próximo turno presidencial les pertenecerá. Y ese es también un incentivo para sostener la unidad de Juntos por el Cambio.

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