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“Para los radicales, crecer es crecer en Cambiemos”

Entrevista a Daniel Salvador, Vicegobernador de la provincia de Buenos Aires.

11 agosto de 2016

“Tenemos un optimismo fundado”, dice Daniel Salvador, vicegobernador de la provincia de Buenos Aires, en la entrevista con El Economista, cuando se le pregunta sobre las dificultades que atraviesa la gestión y los desafíos que se propone la gobernadora María Eugenia Vidal. Además, reivindica el acuerdo de su partido en Cambiemos, en momentos en que aparecen cuestionamientos de sectores del radicalismo antes algunas decisiones del PRO, y señala que la UCR puede fortalecerse en este proceso. “El radicalismo es un partido que tiene 125 años de historia, que ha superado crisis y que ha hecho grandes aportes al país. Y éste es uno de ellos”, dice.

El martes hubo una reunión, de la que usted participó, entre dirigentes del PRO y la UCR de la provincia, para subsanar cierta tensión entre ambas fuerzas. ¿De qué naturaleza son esas rispideces? ¿Cuánto se pudo avanzar con el encuentro?

La relación es muy buena, cada uno con sus responsabilidades. Independientemente del rol de dirigentes o militantes de cada uno, somos gobernantes de Cambiemos. Con un desafío muy importante: terminar con una etapa muy difícil para el país y la provincia. Con la expectativa y la esperanza de gobernar bien. Es lo que se está haciendo, más allá de que pueda haber cuestiones que hacen a la vida interna de Cambiemos que deban discutirse más. Eso hicimos el otro día, analizando la marcha del Gobierno y de Cambiemos, y constituyendo un ámbito para que se puedan conversar los pasos a seguir, o las incorporaciones que se hagan de aquí en más. Fue un primer paso de un espacio de diálogo que se va a mantener, con reuniones periódicas, para que todas estas cuestiones tengan un ámbito adecuado de contención.

¿Cómo definiría el lugar que ocupa la UCR en Cambiemos y en el Gobierno?

La UCR fue un factor fundamental para ganar la elección. Era impensado hace un año atrás, cuando parecía imposible que no ganase alguna variante de los que venían gobernando desde hacía muchos años. Y, mucho menos, en la provincia de Buenos Aires, después de 28 años. Haber sido protagonista fundamental de ese cierre de etapa, para el radicalismo, es importantísimo. Además, nos permitió tener un vicegobernador, el presidente del bloque Cambiemos en Diputados, el vicepresidente de la Cámara de Senadores, más de 40 intendentes, consejeros escolares, ministros? Independientemente de que siempre hay posibilidad de que se sume más gente o de las dificultades que puedan existir en algún distrito, el compromiso es cada día más fuerte. Para los radicales, crecer es crecer en Cambiemos.

El Comité provincial, no obstante, se quejó de que no fueron consultados en algunas decisiones políticas. Y hay dirigentes evidentemente disconformes.

El ámbito que se creó es para conversar este tipo de cosas. Pero, la verdad, es que la conformación del gabinente, la incoporación de Joaquín de la Torre al gabinente y el desdoblamiento del Ministerio de la Producción no sólo fue acordado, sino también trabajado en conjunto en el marco del gobierno de la provincia. Sobre la incorporación de algún otro intendente a futuro, lo que se acordó es que se generen las condiciones para que se hagan esas consultas previas para dialogar con los protagonistas de los distritos y para consolidar Cambiemos, sobre la base de mantener nuestros valores, nuestros principios.

A nivel nacional, Cambiemos resulta más una coalición parlamentaria que una coalición de gobierno. ¿Comparte?

Es cierto que en la provincia de Buenos Aires hubo una fórmula compartida, como la hubo para la Nación. Pero hay que tener en cuenta que la responsabilidad en el armado de los equipos y de los gabinentes debe estar en la cabeza del Ejecutivo. Por supuesto, en ámbitos donde prima una buena relación y donde se pueden hacer aportes de nombres. Lo que se impulsan son ámbitos para que se lleven a cabo y se defiendan en conjunto esas políticas. Y la verdad que las banderas de Cambiemos son las mismas con las que se ha identificado el radicalismo desde sus orígenes. Hace pocos días tuvimos la posibilidad de poner en marcha el boleto estudiantil, que fue un reclamo de generaciones enteras. Lo mismo, la reparación histórica a los jubilados.

¿Existe consustanciación del partido con el rumbo del Gobierno?

Sin ninguna duda. Absoluto compromiso. El radicalismo nació para fortalecer la visión democrática con el voto obligatorio, secreto y universal, y con el impulso de la educación pública como la mejor manera de igualar a una sociedad, con la reforma universitaria. Esa filosofía sigue en pie y el Gobierno va en esa línea. Luego de tantos años de falta de inversión existen deudas pendientes. Hay que escuchar a los vecinos de la provincia, los que mandan sus hijos a la escuela pública o los que se atienden en nuestros hospitales para saber cómo estábamos. O los que viven en las cuencas de los grandes ríos de la provincia. Hay en marcha una inversión muy fuerte y está en vigencia el plan de obras públicas más importante que recuerde la provincia en muchos años. Son 1.300 obras anunciadas, muchas de las cuales ya están en marcha. No son enunciados vacíos, con la participación activa de todos los intendentes.

Una advertencia que algunos hacen es que el PRO pueda quedarse con la base social tradicional del partido. ¿Es un riesgo?

Nuestro objetivo es demostrar que somos un gobierno honesto que busca el interés general. Ese es nuestro compromiso. El radicalismo es un partido que tiene 125 años de historia, que ha superado crisis y que ha hecho grandes aportes al país. Y éste es uno de ellos: haber integrado este espacio con el PRO, con la Coalición Cívica, con el Partido FE, sobre la base del diálogo y la unidad nacional. En ese sentido, esta etapa va a hacer para el bien de todos y no sólo para el fortalecimiento del radicalismo como protagonista fundamental.

¿Ve un escenario de difícil negociación en la conformación de las listas para 2017?

Falta mucho para eso. Y estamos muy abocados a la gestión, que necesita una coherencia muy grande de Cambiemos. No tengo dudas de que más allá de las especulaciones que se puedan dar, va a preponderar la responsabilidad y el ámbito justo para que todas estas cuestiones se encaminen.

¿Qué pasará con el Fondo de Reparación Histórica del Conurbano? ¿Podrá prosperar en términos parlamentarios? ¿Seguirá la vía judicial?

La gobernadora estimó como necesario que se descongele el tope, pero no resulta fácil por las posiciones de las otras provincias. Somos muy optimistas, porque estamos en un momento muy particular: un presidente con una clara visión federal, que lo demuestra en el diálogo con los gobernadores y en la restitución con el 15% de la coparticipación; y, en la provincia, con una gobernadora que ha tenido una actitud que permitió que este reclamo no sea sólo de nuestra fuerza sino de todos los partidos, de todos los intendentes, de los rectores de las universidades y de las distintas organizaciones. Esta es una provincia que aporta más del 40% y obtiene menos del 20, que con gran beneplácito recibe a argentinos de todas partes del país. Pero necesitamos más fondos para atender a las necesidades de sectores que, como en el conurbano, permanencen en la pobreza estructural, consolidada con los años. Es un momento oportuno para resolverlo, a través de la vía que sea más conveniente. El 10% del impuesto a las ganancias, que es lo que a la provincia le correponde, equivale a dos veces el déficit de la provincia.

Antes hablaba de las políticas de Gobierno. ¿No cree que se ha profundizado la situación de pobreza con el aumento de la inflación, con los tarifazos y con ciertas medidas que se tomaron, que se ha resentido la situación social?

No digo dónde hay más o menos responsabilidades. Digo que, desde el gobierno provincial, se está poninendo mucho esfuerzo para llevar adelante importantes políticas sociales. Se ve esa presencia en la relación con las organizaciones sociales. O en el trabajo conjunto con la Nación y los municipios. Para revertir estos problemas se necesita que la provincia vaya creciendo. ¿Cómo se hace? Siendo más previsibles, con reglas claras para la inversión y para generar más empleo. Las obras que estamos encarando significan $24.000 millones, con 30 mil puestos de trabajo nuevos.

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