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“No hay destino de país si Buenos Aires no define el suyo”

Pedro Del Piero ocupa la presidencia de la Fundación Metropolitana, un espacio interdisciplinario que se dedica a promover el planeamiento estratégico de la CABA y el GBA

20-07-2017
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Entrevista a Pedro Del Piero Presidente de la Fundación Metropolitana

Abogado y exsenador nacional por la Ciudad de Buenos Aires, Pedro Del Piero ocupa la presidencia de la Fundación Metropolitana, un espacio interdisciplinario que se dedica a promover el planeamiento estratégico de la CABA y el GBA.

¿Cómo define la situación actual del área metropolitana?

En la Gran Buenos Aires, como la llamamos nosotros, conviven casi 16 millones de habitantes. Es un área geográfica en donde está el 50% del PIB nacional y el 40% de la población y del padrón electoral. Y es una unidad abandonada a la mano de Dios. Cuando termina la etapa de sustitución de importaciones, este aglomerado urbano, que primero tuvo destino de gran puerto y luego de cabecera de un proceso de modernización, pierde el rumbo, con un cambio importante de su morfología. En estos treinta años, por caso, se construyeron casi 700 urbanizaciones cerradas y se produjo una cantidad de ocupaciones irregulares importante. Ya no hay loteos para comprar tierra en cuotas, pero Buenos Aires sigue siendo atractiva para la migración interna.

¿Hay que volver a pensar el país para pensar esta área?

Argentina no tiene destino si Buenos Aires, como unidad geográfica, no define su destino. Y el destino de Buenos Aires tiene que ver con la posibilidad del desarrollo de las otras economías regionales. Que también debe tener en cuenta lo demográfico. Si en algún momento estamos en condiciones de pergeñar algo parecido a un planeamiento a treinta años o cincuenta años, un objetivo tiene que ser que esta Buenos Aires metropolitana retroceda en términos de población y no que se incremente 10 o 12% intercensal como viene ocurriendo. Es decir, las demás regiones deberían tener una mayor densificación poblacional. Siempre en el esquema del Siglo XXI, no el del siglo XIX. Entonces digo: estamos en un punto en donde, o la Gran Buenos Aires define un destino y una identidad para estructurar cadenas de valor, competitividad internacional, inclusión e integración sociales, o vamos a seguir con la violencia, con los excluidos y con las tensiones sociales más violentas.

¿Cómo se revierte?

Existe fragmentación institucional y política para gestionar lo público, fragmentación socioeconómica y fragmentación cultural. Hablar en término de metrobonaerenses es una forma de pensar esas dificultades. Hay que construir identidad, poner granitos de arena para proyectos comunes. Se necesitan de prácticas que tengan una conjunción de recursos, una coordinación regulatoria y la posibilidad de coordinar poder de policía.

Este diagnóstico, ¿se intensificó en los últimos años?

Sí. La Fundación tiene 17 años y damos fe de que es así. En la última década apareció fuerte en la sociedad, no obstante, la demanda de más y mejor gestión. Si durante el kirchnerismo, la primacía del poder político por sobre el mercado estuvo más presente, si durante el menemismo se tomó mayor conciencia de la importancia de la estabilidad, si durante el alfonsinismo hubo una apreciación mayor de la democracia y de las reglas de juego, hoy lo gestionario está muy presente. Cristina como presidenta y Mauricio Macri como jefe de Gobierno nunca tuvieron tanta aceptación compartida como cuando se pusieron de acuerdo para cortar las cintas de la autopista Arturo Illia, luego de muchos idas y vueltas.

Nación, Ciudad, provincia de Buenos Aires y varios municipios de esa área metropolitana están hoy en manos de una misma coalición. ¿Produjo avances eso o existe una tara más estructural?

El monocolor político ayuda. Ahora bien, en algunas situaciones, por más que haya monocolor, persisten las tensiones, los celos, las internas. Y, aunque no las haya, la dificultad de la coincidencia existe. Tradicionalmente, los municipios, en general, han tenido una vocación de cooperación muy superior a la Ciudad Autónoma y a la provincia de Buenos Aires. Pero de los 40 municipios, 14 son de Cambiemos, 26 son filoperonistas y, dentro de ellos, 6 son kirchneristas duros. De todos modos, es una gran oportunidad para establecer mecanismo de cooperación permanentes, que perduren en el tiempo. Un Consejo Federal de Inversiones metropolitano, de alguna manera. Hay conciencia de ello, pero también dificultades para descubrir cómo se hace.

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